De lo que pasa en estos días

En realidad, cada día que pasa hay más asombro por lo que sucede en la vida nacional. Sobre todo, en estos días de efervescencia política, donde ya no se sabe qué pensar, hacia dónde voltear los ojos y cuál será el futuro del país.

Es más, qué mensaje se está dando a la esperanza del mañana, si es la reserva de un país, qué está presenciando.

Un país con cerca de treinta millones de habitantes, que viene de tumbo en tumbo desde los años posteriores a Junín y Ayacucho, que no logra encontrar su camino.

Los dirigentes, a través de su historia nada tranquila, no han logrado dar equilibrio a la vida económica, traer paz a la ciudadanía, conseguir una población que se acerque al mundo de la cultura y borrar el analfabetismo.

De la misma manera, no se han podido vencer enfermedades que son propias de pueblos desnutridos, mal alimentados; con una niñez víctima de la anemia y otras incomodidades.

En la vida política, hace pasados años, los partidos que aspiraban a gobernar, y, como siempre, "velar por la población", no han podido cumplir la palabra empeñada.

Por esos años, los partidos tenían una proyección, mantenían una ideología, había propuestas.

Las personas se afilaban a tal o cual partido habiendo comprendido lo que buscaban y si había coincidencia con lo que se pensaba.

Los partidos que predominaban en el siglo pasado, a mitad, sus dirigentes, sus integrantes, vivían, sentían la ideología, el pensamiento y las propuestas.

Había enfrentamientos entre opositores, hasta muertes.

Como se dice, "se sacaba pecho por el partido" y no había lo que se conoce ahora como transfugismo.

En la actualidad, lamentable, muy lamentable, se ha perdido el sentido de partido, de querer y trabajar por el partido, pues ya no hay partidos que mantengan postulados, que tengan una manera de pensar y ofrezcan alternativas en bien del país.

Más de veinte "partidos" en lucha por llegar a la presidencia de la república, cada cual "vende sebo de culebra" al mejor postor.

Se dan cambios de agrupación política a diario, los denominados "líderes" son los primeros en saltar a otra agrupación política que ofrezca más posibilidades de gobernar; se realizan alianzas que rompen esquemas racionales, lógicos, donde predomina el mundo valorativo.

Personas que se creía tenían pensamiento bien centrado, de la noche a la mañana, saltan a otra agrupación política con la intención de "salvar" al país, a sus habitantes.

Las denominadas "planchas" presentan a personas que, hasta ha de horas, pertenecían a otra agrupación.

Es decir, ya no se sabe qué hacer.

Ahora, falta "la hora loca", la más loca, esto es, la formación de las conocidas como "listas" parlamentarias; quiénes intentarán ser "padres de la Patria".

Hay muchos que quieren ir a la reelección y para ello se separan de su agrupación.

Y no se quiso aprobar el "Voto Voluntario".

Como dicen "Los Chistosos", comienza el circo y se aproximan los payasos.

Pero, se espera al "Dinero, Poderoso Caballero", al decir del Gran Francisco de Quevedo y Villegas.

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