El ayer, otra vez

 

Es necesario hacer hincapié en que el ayer está presente en el constante vivir. A diario se trae el ayer al hoy.

Se puede comprobar cuando leemos una obra literaria, un ensayo, observamos una obra de arte, sea pintura, escultura o escuchamos una pieza musical.

Y si paseamos por una calle, observamos lo que está a nuestro alrededor o frente, son testimonios del ayer.

Lo grave, ya nos hemos olvidado de observar. 

Tanto se pasa por la Catedral, por Palacio de Gobierno o edificios que rodean la Plaza Mayor, por mencionar un lugar, que no se da importancia. Pero viene un turista , un extranjero y se para, observa y observa, algunos toman fotografías y los más originales sacan un lápiz y empiezan a dibujar lo que les atrae.

Otra cosa, por más que la tecnología avance y avance , no se puede reemplazar la libreta de apuntes, el cuaderno y el lápiz, sí, al lápiz.

Y así se puede ir enumerando cosas y más cosas.

En el hogar, lo dejado por los mayores , se cuida, se respeta, no se destruye. Se reflexiona , cómo hicieron esto, cómo pudieron y todo a pura fuerza, a puro entusiasmo y emoción.

Bien, por este su diario de la mañana, me entero de los nombres que tienen los colegios, las escuelas y también las calles y los parques. Pero, pero, sabemos por qué se denominan así, por qué les han puesto tal o cual nombre.

Dice el diario, la escuela y da el nombre de un maestro o maestra, de la misma manera, se asfaltará o mejorará tal o cual calle, pero otra vez, por qué el nombre.

Y aquí la preocupación toma fuerza: la juventud, nada sabe del ayer, capaz ni le interesa, de la misma manera, las personas de mediana edad; son los mayores, los verdaderos, que saben por qué se denomina así la escuela o la calle, el parque o lugar de recreo. Pero quedan pocos , muy pocos viejos , con mucho respeto.

Pregunto, se podrá dar a conocer a las nuevas generaciones , las denominaciones de tales lugares: colegios, calles, parques, etc.

Invalorable labor, la del señor Christian Arbaiza Mendoza, con su obra “Memorias de Pacasmayo” , como se dice, son memorias, relatos y noticias.

En verdad, si la obra llegara a las escuelas y a los docentes, poco a poco fuera leyendo con los estudiantes , tanto aprenderían, tanto conocerían.

Para ello se requiere que el libro llegue a todos.

Recuerdo la labor del escritor y novelista, poeta y hombre emprendedor, Manuel Scorza y los Populibros Peruanos, igualmente la tarea que emprendió el amigo y editor, Juan Mejía Baca.

Ediciones populares, populares para que lleguen a todo el país.

Fueron otros tiempos y otros hombres , otras generaciones y otros sueños y esperanzas.

Algo importante, dar a conocer por qué el Parque Infantil Central se denomina así.

Cuando la juventud se entere, en verdad, se habrá logrado mucho.

Es decir, tanto hay que hacer en relación al ayer y el hoy.

No sólo en bien de la ciudad y de sus sueños, sino también de quienes la condujeron y quienes llegaron.

Como decía Sebastián Salazar Bondy, “ Pacasmayo me pertenece”.

Informar la trascendencia de tan importante hombre de letras, poeta, ensayista, periodista, promotor cultural.

Repito, tanto hay que hacer.

Cuánta falta hacen hombres y mujeres que ya no están, pero dieron todo por el puerto.

 

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