De temas pendientes
Los pueblos, como todo ser vivo, presentan la misma evolución : nace, crece, se reproduce y muere.
Si el ser vivo, persona, animal, al morir desaparece; los pueblos al morir, no desaparecen, presentan un total abandono, el progreso, no les llega la ciencia, la tecnología y los adelantos que ofrecen para la humanidad, no están presentes.
Que un pueblo se quede, que no puedan sus ciudadanos disfrutar de lo que ofrece la modernidad o la civilización, depende exclusivamente de las autoridades que eligen, de los mismos habitantes, muchos muestran indiferencia y esperan que todo lo hagan otros, que todo les den.
Y así no es.
Ya lo he manifestado, los pueblos son como los hogares: los padres y quienes viven en el hogar tienen que contribuir con la superación , con el mejoramiento.
Tiene que haber un trabajo colectivo.
Nadie puede rehuir su responsabilidad.
El caso del otrora humano puerto, que es el de cualquier pueblo.
Las autoridades, más de las veces, pasan y no se comprometen con participar en la solución de los problemas más urgentes.
Todo está a la vista: falta de agua potable, pistas, veredas destruidas, fachadas de las casas abandonadas, el muelle se cae.
Los lugares preparados para sembrar árboles, para lo verde, cubierto con cemento.
Ahora, frente a las altas temperaturas, se reclama a gritos, por acá ,verde y más verde.
Se pide que no se poden a los árboles, que llegue su sombra.
Se reclama que los lugares deportivos tengan verde real en la cancha, no verde plástico.
Que los vehículos menores sean controlados, que haya vigilancia.
Por acá hay distritos donde no ingresan motocar.
Que las casonas sean respetadas y los lugares históricos merezcan mejor trato y sean fuente de enseñanza para los niños.
Aquí hay que hacer hincapié en la trascendencia que cumple la escuela, los docentes.
Hay otros aspectos importantes que merecen ser tratados , pero hay que tomar en cuenta especialmente la labor del ciudadano, cómo participa en solucionar o contribuir con su solución de lo antes mencionado.
Ya lo he dicho en otra oportunidad , no todo puede dejarse a la autoridad.
En el puerto hay una zona donde los árboles se han cuidado y ahora testimonian su grandeza y dan sombra.
Otros, repito, se han cubierto con cemento.
Y aquí está la responsabilidad de los ciudadanos, sobre todo, enseñar al futuro ciudadano la responsabilidad que tienen frente a la existencia de lo que lo rodea.
Los medios de comunicación, los conductores de programas, tienen tremenda responsabilidad: manejar tremenda responsabilidad: manejar con altura el lenguaje, presentar no sólo música estridente, reparar en la audiencia que mantiene.
Los colaboradores, de la misma manera, alejarse de lo fácil, de lo que logra popularidad.
Y orientar, velar porque el pueblo no se muera, no quede en el recuerdo.
Como repite el viejo, con mucho respeto: maestros, los de antes. Y Pacasmayo, de la misma manera, el de antes.
De ahí que hay que poner la mano, para que el pueblo no se quede en la historia.
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