Las 14 coyas de Iyari Sánchez
Tengo a la mano un hermoso ejemplar del último libro de Iyari Sánchez. No es mi vocación comentar ediciones, aunque se relacionen con la antropología en este caso; pero no deja de sorprenderme la producción de este joven historiador y, ello me orienta comentarlo.
Iyari es un docente guadalupano, entusiasta buscador de informes en archivos coloniales. Siempre lo vemos consultando historiadores reconocidos, aunque no es de fotografías, maneja las fuentes y describe personajes desconocidos. Está trabajando la vida del encomendero Francisco Pérez de Lezcano, como lo fue descubrir al niño patriota que acompañó a los voluntarios del valle Jequetepeque en las campañas de Bolívar, Sucre y Rázuri o la borrachera de Atahualpa con el vino de Pizarro en su libro “El Veneno de la Conquista” (Lima, 2015).
En una sociedad como la nuestra -formada con el europeísmo intelectual heredero de griegos, judío cristianos, católicos de renacimiento e inquisición, cuasi misógina, donde la mujer ocupa el segundo lugar tras el varón, sino el tercero en la familia del mayorazgo- aceptamos a regañadientes, como una revolución de género, que la mujer luche por igualdad.
Con conocimiento de cronistas, Sánchez nos revela que tal costumbre no pertenece al país andino, que se pierde en los migrantes a la ciudad desesperados por “modernizarse”. Recurre a catorce mujeres históricas, que selecciona con la oculta intención de demostrar el papel femenino durante el incanato, con conceptos totalmente diferentes a los occidentales.
La mujer forma parte holística de la conducta comunal y la encuentra en el trabajo, en el arte y comercio, la religión y el deporte; pero también en las campañas militares de conquista y defensa, en primera fila y en la retaguardia. No existiría el imperio sin ella. Basta comprender que nunca fueron de segunda; esta norma legal nos llegó de la península.
Con redacción fina y citando fuentes, el ibro se inicia con Mama Ocllo en mítica pareja saliendo del Titicaca. Esto es básico porque nos habla de la unidad con funciones distintas que se complementan; no la mencionan como la “primera dama” del presidente. Continúa con la coya Mama Coca unida con Sinchi Roca cuya leyenda dice que de su tumba brotó una planta que el inca mascaba para recordarla y tomó su nombre. La tercera coya es Mama Caua, de mal carácter, según Murua de celebrar banquetes para nobles, gente del común, niños y muchachos. Cuarta, Tancaraiyacchi, collagua, ”la más linda princesa de aquel tiempo, graciosa, apacible y muy querida por los suyos”, coya de Mayta Capac que muere de pena por la ausencia de su esposo. Chimbo Mama, coya de Cápac Yupanqui, quien la dejaba a cargo del gobierno cuando éste se ausentaba del Cusco. Mama Micay, coya de Tupac Yupanqui, conspiradora, se le culpa de envenenar a su esposo. Mama Chiquia, coya de Yahuar Huacac “Llora Sangre” el inca que se acobarda frente a los chancas. Mama Runtu, coya de Viracocha padres de Pachacutec, el inca reformador, guerrera defensora del Cusco y con él vencen a los chancas. Anahuarque, coya de Pachacutec, su gran consejera. Mama Pilco coya de Waina Cápac a quien acompaña en sus batallas de conquista y muere en Quito. Raua Ocllo concubina de Waina Cápac quien cría y educa a Atahualpa. Chuquihuaipa, coya de Huáscar, ahorcada. Finalmente, Cusirimay coya de Atahuallpa y esposa de Pizarro, que fue en dos oportunidades y en dos etapas históricas distintas, la mujer más poderosa en los andes.
Fundadora, misteriosa, bipolar, bella graciosa y romántica hasta la muerte, gobernante, conspiradora, de carácter fuerte, guerrera vencedora de los chancas, consejera, acompañante del conquistador, concubina, educadora, amante y mucho más fueron las mujeres del Tahuantinsuyo, nos dice este libro que recomendamos.
En el mundo andino la mujer y el varón constituyen la unidad, en consecuencia toda actividad familiar, social, económica, mítica o religiosa e inclusive militar, se desarrollan basadas en esta concepción.
Artículos Relacionados
Los pastorcitos del Niño
A propósito del 6 de enero. Leer Más
Guadalupe y el tamarindo de 150 años de la “Estación del Tren”
Guadalupe tenía dos árboles de tamarindo, testigos emblemáticos de los romances, promesas, y despedidas de nuestros bisabuelos. En los meses de verano era infaltable que los muchachos treparan por sus troncos para coger nidos, samaquear sus ramas y recoger los frutos. Leer Más
Los Héroes de octubre y la resistencia a la ocupación chilena
A las 8 de la mañana del día 28 de octubre de 1881, salía del cuartel chileno de ocupación en la villa de Guadalupe, ubicado en la esquina de la plaza de armas, vía calle del Panteón, hoy Junín, con redoble de tambores y un grupo de fusileros, del regimiento Lautaro al mando del Teniente don Narciso Sepúlveda, a cumplir la sentencia de muerte a tres artesanos. Leer Más

