Propuesta para que colegio secundario lleve nombre de quien fuera alcalde de Jequetepeque Luis Ismael Salcedo Reaño
A Luis Ismael Salcedo Reaño, el destino le ordenó marchar por el camino de las flores hacia un pueblo llamado Jequetepeque. A la nueva tierra arribó muy joven, casi un mozuelo, para desempeñarse como maestro de los hijos de una familia de inmigrantes apellidada Haermerle.
La bucólica tranquilidad del pueblo, los atractivos que lo adornaban, la cercanía del río, la prodigiosa campiña y el clarito elixir de los dioses, enamoraron al recién llegado.
Alto, delgado, apuesto, distinguido, de maneras suaves y buen hablar: pronto el amor tocó las puertas de su corazón y formó familia con la distinguida dama jequetepecana Blanca Zapata Marroquín. En su hogar feliz, vieron la luz primera, tres hijas: Cristina, Ana María y Blanca.
La responsabilidad de mantener cómodamente instalada a su familia, lo llevó a buscar trabajo y lo halló en la Administración del Fundo Monteverde propiedad de la Testamentaría Zapata-Marroquín.
Su espíritu pionero e innovador se vio reflejado en la modernización del campo con el propósito de mejorar la productividad.
Reemplazó los bueyes y al arado con tractores, introdujo semillas forrajeras y gramíneas mejoradas, estableció un jornal justo para una jornada de seis horas.
En poco tiempo los campos se pintaron de verde y lila con los alfalfares y de amarillo con las mazorcas de maíz y las espigas llenas de arroz.
Modernizó los establos y adquirió un semental y varias vacas de raza Holstein, reconocidas mundialmente por ser las mayores productoras de leche.
Enamorado del Caballo de Paso Peruano por su hermosura, por su paso llano y gateado, por el tamborileo en el suelo o en el arenal, por sus sedosas crines que bate el viento arisco, por su cola una cascada, por su pelo lustroso sobre el que brilla la plata, más hondo, por llevar a su chalán muellemente sentado en sampedrano pellón. Dedicó sus ratos libres a la Crianza de Caballos de Paso, construyó caballerizas y utilizó como forraje de alta calidad la alfalfa y la chala.
Con el paso de los años Luis Salcedo Reaño se convirtió en un exitoso empresario agrícola-pecuario, muy conocido y estimado en el norte del país.
A pesar de ser un foráneo que llegó de fuera a un lugar que le era desconocido que lo enfrentó a un proceso de adaptación a un nuevo entorno, cultura y costumbres diferentes, pronto echó raíces y se arraigó en la nueva tierra, sin olvidar que migrar no es solo cambiar de lugar. Es reconstruirse por dentro. A pesar de ser forastero sintió apego, atracción por su nueva tierra, la tierra que le abrió los brazos y amorosamente lo adoptó. Sueños y anhelos descubrieron la conexión profunda con Jequetepeque.
Un trayecto emocional cargado de nostálgicos recuerdos que lo apretaban con vínculos culturales, cercanía e historia personal, anhelos de hogar, reminiscencias de hoy y de mañana.
El tiempo volaba sin retorno y Luis Salcedo Reaño devino en un respetable y sabio señor, por eso, los jequetepecanos lo valoraban y admiraban, porque veían en él a un hombre íntegro con ideas progresistas y lo consideraban como un referente al tenerlo todo el tiempo siempre delante de ellos.
Un caballero en el mejor sentido de la palabra bueno, que con paciencia y elocuencia enseñaba el secreto de la filantropía. Con su ejemplo que dejaba huella, arengaba al pueblo jequetepecano para que se sienta orgulloso de su historia y cultura milenaria. Exhortaba al jequetepecano oriundo, al que tiene en los zapatos polvo del camino y en la ropa agua del río, a no sentirse menos ante los venidos de fuera. Vindíquense en la tierra exclamaba, porque están en su propia tierra desde hace eternidades.
Teniendo en cuenta sus merecimientos como líder, un grupo de notables de la ciudad, atendiendo el pedido de la población, convencieron a Luis Ismael Salcedo Reaño para que, por el bien del pueblo, incursionara en política. Aceptó de la mejor manera con una condición: Dejar que el pueblo libremente decidiera.
Presentó su candidatura en las Elecciones Municipales del año 1958 y ganó en forma abrumadora.
En el año 1963 fue nuevamente elegido. En 1966 volvió a ser elegido alcalde.
Y reelegido para el mismo cargo el año 1969. Los vecinos, al no hallar un candidato idóneo, le rogaron para que postule en las elecciones municipales del año 1980. Aceptó y volvió a sentarse en el sillón municipal hasta 1983 año en que terminó su mandato y se alejó definitivamente de la política
Luis Ismael Salcedo Reaño fue elegido en seis oportunidades alcalde y su gestión fue muy exitosa y de gran proyección social, cultural y abundante obra material. Luis Salcedo Reaño empeñó su palabra e hizo obra con fondos propios de la comuna y otros procedentes del presupuesto nacional; y cumplió. Y para muestra quince botones:
1. Construcción de la carretera asfaltada Jequetepeque - Pacasmayo.
2. Construcción de la planta de bombeo y tanque elevado.
3. Instalación de las redes de agua potable y alcantarillado en toda la ciudad.
4. Compra de un motor para el suministro de energía eléctrica pública y privada.
5. Remodelación de la Plaza Mayor adornándola con un grupo escultórico costumbrista muy hermoso en la parte central.
6. Edificación de la nueva sede de la Municipalidad Distrital de Jequetepeque.
7. Construcción del estadio municipal “Alejandro Castañeda”.
8. Remodelación del mercado de abastos local.
9. Reconstrucción del camal municipal.
10. Construcción de aceras y empedrado de las principales calles.
11. Embellecimiento de la alameda norte dotándola de veredas y plantones de poncianas.
12. Mejoramiento del servicio de baja policía.
13. Instalación de una posta médica en la ciudad.
14. Fomentó el trabajo comunitario, con el propósito de fortalecer los lazos amistosos y el acercamiento personal.
15. Promoción del desarrollo educativo en todos los niveles. Gran parte de su tiempo, Luis Salcedo Reaño lo dedicó al desarrollo educativo de Jequetepeque.
En este contexto, puedo afirmar, que Salcedo Reaño había leído a Sócrates e hizo suyas las acertadas frases del sabio: “Solo hay un bien absoluto llamado conocimiento y un solo mal profundo llamado ignorancia”.
Y en correspondencia con esto, el señor alcalde Luis Ismael Salcedo Reaño, logró la creación del Jardín de la Infancia 185 y la fundación e Inauguración del Colegio Municipal Mixto Nocturno “Jequetepeque”, su obra magna; una obra que rasgó los velos de la ignorancia y abrió la ventana para que ingresara la luz del sol. Una obra educativa que franqueo el acceso al camino de la esperanza a cientos de jóvenes de bajos recursos.
Un luminoso 5 de abril del año 1965, el pleno de la Municipalidad Distrital de Jequetepeque aprobó la fundación del Colegio Municipal Mixto Nocturno “Jequetepeque”
En reconocimiento a esta noble causa, se emitió la Resolución Directoral N°2145 del 15 de julio de 1965 que: RESUELVE AUTORIZAR el funcionamiento del Colegio Municipal Mixto Nocturno “Jequetepeque” y RECONOCE como director al Profesor Wilfredo Rodríguez Rázuri. Reconocer el trabajo y aportes de Luis Ismael Salcedo Reaño - tratándose de un foráneo - implicaba valorar no solo su desempeño profesional, sino también, el esfuerzo adicional que conlleva adaptarse a un nuevo entorno.
Un reconocimiento afectivo a su trayectoria digna y fecunda, debe ser claro, sincero y específico. El elogio verbal es fugaz y se olvida muy rápido, es por esa razón que en esta soleada mañana de marzo del año 2026, con el mayor respeto solicitamos a la autoridad educativa correspondiente en justicia y gratitud a un gran hombre emita la resolución que autorice el cambio de nombre del Colegio Mixto de Educación Secundaria Jequetepeque por el de COLEGIO DE EDUCACIÓN SECUNDARIA LUIS ISMAEL SALCEDO REAÑO.
Hoy sale a la luz en palabras apropiadas lo que por años estuvo guardado en el arcano del pensamiento de los jequetepecanos. Luis Ismael Salcedo Reaño, hombre emprendedor, carismático, comunicativo, lector incansable de extraordinario talento, amó a su nueva tierra a través del trabajo.
Sus nombres y apellidos merecen estar cincelados con letras de oro en un lugar histórico de la ciudad de Jequetepeque. Y el mejor lugar para honrar su obra, su trayectoria y su legado, es el frontis del colegio que se fundó gracias a la tenacidad de los que saben y piensan que a la juventud hay que abrirle caminos, mostrarle senderos y darle alas para que emprenda su vuelo.

