Los Héroes de octubre y la resistencia a la ocupación chilena

Libro arturo benavides

 

 

A las 8 de la mañana del día 28 de octubre de 1881, salía del cuartel chileno de ocupación en la villa de Guadalupe, ubicado en la esquina de la plaza de armas, vía calle del Panteón, hoy Junín, con redoble de tambores y un grupo de fusileros, del regimiento Lautaro al mando del Teniente don Narciso Sepúlveda, a cumplir la sentencia de muerte a tres artesanos. 

Dos días antes, ingresaron muy de temprano – se dice - 200 guerrilleros que pertenecían a la resistencia de la región comandados por Belisario Valera y sus hermanos (“Los Chorroca”) e inician la batalla para tomar el cuartel; pero el mejor armamento de los soldados obliga a los peruanos abandonar el objetivo. 

¿Fue acción de iniciativa no planeada?, No. Tal parece responde a un plan de acciones de la resistencia. Los montoneros como los conoce la historia, estaban conformados por hijos del valle Jequetepeque y Zaña cuyo cuartel estaba en el pequeño valle de Cerro Colorado, río seco que  se le conoce como la quebrada de Chorroca (Chepén), desde el cual jaqueaban al enemigo “acantonado en los pueblos de Guadalupe, Pueblo Nuevo, San Pedro, Chepén, Jequetepeque, Yonán, San Pablo y Chongoyape” (Benavides 1927: 184)  coordinando acciones con la resistencia lambayecana dirigida por el patriota ...Soberón, que días después darían batalla cerca de Motupe, atacando a la compañía del Lautaro, compuesta de 130 hombres al mando del oficial Eulogio Villarreal, enviada hasta Olmos para cobrar el cupo de guerra. 

Nuevamente ante la superioridad del armamento enemigo, dan alto al fuego, inmolándose ocho de sus compañeros para cubrir la retirada y ante lo imposibilidad de alcanzarlos retornan y prenden fuego al pueblo.   

No existe registro de nombres o no se conoce, de la juventud del valle Jequetepeque que marchó en defensa de Lima y muertos en combate, presos o heridos; salvo las crónicas del tabloide El Ferrocarril que editaba Manuel Montoya en Guadalupe (noviembre 1881) y que se mantienen  ignorados. 

La acción de nuestros héroes Fernando y Justo Albujar Chimioque y Manuel Guarniz, no es un hecho aislado. Hay muchos otros: Fernando Terrones en San José y, en las batallas por la toma de Lima en San Juan y MIraflores se batió una juventud que nunca arrió su bandera, en el batallón “Voluntarios de Pacasmayo”, formado por el coronel sampedrano don Augusto Barrenechea, los guadalupanos: capitanes Augusto Rivasplata y Manuel Montoya; sargento José Mercedes Sierra; Pablo Abzalón Deza, Ruperto Condemarín, Wenseslao Catañeda, Valentín Arancibia, Patricio Robles y, los de Pueblo Nuevo: Trinidad Tolentino, José Pineda, Manuel Mayorga y N. Balarezo. En el Morro Solar lo harían con denodado valor el teniente del batallón Unión don Gregorio Balarezo, gravemente herido, y don Ezeqiel Balarezo Licera hecho prisionero y enviado a Chile. 

Perdida la guerra y disuelto el ejército por Nicolás Piérola, los hijos de este valle no aceptaron la derrota y siguieron luchando para expulsar al enemigo o, vengar afrentas a la población objeto de maltratos y abusos de la soldadesca. Ellos conformaron la resistencia. Unos como informantes de efectivos, acciones, movimientos, parque, otros contribuyendo con víveres, fondos y recolectando armas para los guerrilleros. Nuestros tres artesanos constituirían la red de informantes que hicieron propicia la batalla en Guadalupe y fueron fusilados; pero no dieron nombres de la resistencia. 

Veamos que nos dice al respecto uno de los libros más conocidos de la guerra con Chile: 

“…Se trabó un combate en que por nuestra parte hubieron dos muertos y seis u ocho heridos… Fueron fusilados tres paisanos a quienes se les comprobó que eran espías y que habían inducido a los montoneros a atacar” (*). 

 

(*) Tomado de “Seis años de vacaciones” (1927:184. Legatum Editores 2021) Arturo Benevides Santos, soldado chileno que tenía de 14 años de edad cuando estuvo en Guadalupe y publicaría años después su autobiografía. 

Voz de

Jaime Deza Rivasplata