Crisis de civismo y peruanidad en San Pedro de LLoc. Pero ¿solo en San Pedro?

San pedro sin banderas

Dicen los sexagenarios y septuagenarios que en los años de su niñez y adolescencia allá por los años 60, 70 del siglo pasado , el mes de julio era especial en emociones; se tenía muy claro que era el mes patrio y la gente en San Pedro de LLoc (y seguramente en los demás pueblos del Valle de Jequetepeque) se esmeraba en pintar sus fachadas y hacer flamear la bandera nacional. No se exceptuaba de ello la gente menos pudiente, que por lo menos con cal y un “broquel” remodelaba de blanco la cara de sus casas. Por supuesto que se izaba con respeto la bandera correcta y no el pabellón nacional que muchos se atribuyen ahora el derecho de hacerlo con la complicidad de alcaldes, militares y policías que nada hacen para corregir esta mala conducta.

Por ello resulta muy penoso, triste y desesperanzador, recorrer las calles de la capital provincial en estos días en que el Perú celebra sus fiestas patrias y comprobar la abismal diferencia. Si bien es cierto que la situación económica es otra y probablemente pintar las casas y adquirir una bandera no sean gastos de prioridad ahora, pero allí el dilema, el respeto a la nación no es prioritario?

Por ello, la pobre imagen apreciada con fachadas descoloridas, con escasísimas banderas flameando y más del 80% de casas sin ellas, quizás debería entenderse como un grave y silencioso signo de descomposición cívica y de decadente identidad nacional en San Pedro de LLoc, de preocupante pérdida de peruanidad.

Al respecto, el historiador Víctor Andrés Belaunde describe a ésta como “el sentimiento de identidad que vincula a los pueblos y habitantes del Perú, basado en el afecto hacia sus tradiciones y la fe en su destino”.

No es extremo pensar que la realidad descrita sea consecuencia de la degradación de la clase política y de las autoridades, de las clases dirigentes, ausente o lejanas de la población que se desesperanza cada día por ser parte de una nación desconectada, vacía en muchos ocasiones de valores y virtudes; problema también de carácter educativo y de principio de autoridad, donde el alcalde desoye las sugerencias ciudadanas y emite rutinarios decretos de embanderamiento sin educar sobre esta acción, ni tampoco establecer mecanismos de fiscalización, de control y sanción. Grave negligencia que comparten las instituciones llamadas tutelares asentadas en esta ciudad capital como son la Policía Nacional y el Ejército; esta última –que junto al Poder Judicial-, ni siquiera han izado el pabellón nacional.

El título de la nota por ello, no resulta exagerado y motiva una profunda reflexión y respuesta. Porque, no se estará también replicando esta situación en otros pueblos vecinos?

Voz de

Mayor PNP (r) Walter Isla Villanueva