Reflexiones de maestro
Gobernantes y autoridades de todo el país expresan sus mejores deseos y loas al maestro reconociendo el trascendental rol que cumple en la sociedad, sin embargo se cuidan de asumir responsabilidades para la solución de los graves y álgidos problemas que padecen los maestros en actividad y peor aún, los maestros cesantes. Esta problemática se engarza en el contexto de la crisis en que se debate la educación nacional.
El mensaje de nuestras autoridades en estos días reflejan, no sólo, una carencia de compromiso, sino resulta intrascendente y hasta hipócrita. Por un lado loas y por otro lado olvido, y hasta represión cuando se reclama.
Para los maestros, esta fecha implica momentos para la reflexión que nos permite evaluar cómo estamos , cuánto hemos avanzado y lo que nos queda por alcanzar. El tema de la educación y del magisterio es un problema histórico que ningún gobierno neoliberal lo abordará por no convenir a intereses económicos. En nuestro país la educación y la salud nunca han sido prioridad para nuestros gobernantes. Por ello destinan presupuestos insignificantes que en el mejor de los casos alcanza al 4.5% del Presupuesto de la República. Países que han logrado salir del subdesarrollo han destinado importantes recursos en educación, superior al 25% y 30% de su presupuesto nacional. Hoy son países emergentes en su economía, que ha resuelto sus problemas de trabajo, salud, alimentación, seguridad entre otros.
Nuestras organizaciones gremiales y asociaciones de maestros, como el SUTEP y la Asociación de Maestros Cesantes y Jubilados del Perú ANCIJE siempre han demandado mayores recursos para el sector educación, que permita atender el déficit de infraestructura escolar, equipamiento, mejores salarios y pensiones para los maestros, cuantiosas deudas que se arrastran desde 1992. Sabemos que solo con una educación de calidad nos permitirá salir adelante, formando en nuestros estudiantes una conciencia analítica y crítica, capaces de levantar propuestas de cambio para el desarrollo del país desde el punto de vista científico y tecnológico.Con una buena educación combatiremos la pobreza y seremos libres en su real dimensión. Seremos capaces de romper la dependencia que nos ata a los países desarrollados, logrando una nación nueva capaz de enfrentar, también, el cáncer de la corrupción generalizada que nos está destruyendo como sociedad.
Es tiempo de exigir con firmeza mayores y mejores recursos para educación y salud. Que nuestros políticos, que viven en otro mundo y carentes de representatividad, reflexionen sobre gran daño que le están haciendo al país, por su incapacidad y carencia de propuestas serias y responsables para encarar la pésima calidad de la educación y la deficiente salud, incrementando el presupuesto para estos sectores, proponiendo políticas de estado que trasciendan los gobiernos. La educación no puede ser objeto de manipulación política de cada gobierno en el poder.
Este es el rol que tiene que cumplir el maestro en los momentos actuales. Ser firme y consecuente con la niñez y juventud que el Estado y la sociedad le ha encomendado; forjar al hombre y mujer del futuro capaz de labrar su propio destino, para lograr un país en paz y desarrollo.
Finalmente recordamos la frase del maestro Ricardo Dolorier: “Ser maestro en el Perú es una forma muy peligrosa de vivir y ser maestro en el Perú es una forma muy hermosa de morir”.
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