Modelo Neoliberal No Da Para Más


Por décadas, se promocionó, alabó y se puso en práctica el modelo neo liberal de libre mercado, como la mejor opción y receta, para el desarrollo económico y social del país, el mismo que se supone, generaría mayor bienestar a la población. Modelo, por cierto, implementado en la mayor parte de países latinoamericanos, en algunos de ellos, aplicados de manera vertical, es decir, impuesta, como en el caso chileno, después del golpe de estado perpetrado por Pinochet. Del cual se dijo, que era un modelo exitoso, recomendado a seguir por gobiernos de otros países. Y, ya sabemos que no es así, porque el pueblo chileno se levantó, por lo injusto del modelo.

La mayoría de gobernantes, a su turno, se han servido del modelo para beneficio propio y su entorno. Siempre se han olvidado de sus promesas y de las mayorías nacionales. Es un modelo que se sostiene en la corrupción, desde la cúspide a la base de la pirámide social, con predominancia del egoísmo, que ha enriquecido a unos pocos, a quienes les llaman “los dueños del Perú”. Frase acuñada por algunos investigadores, estudiosos de la realidad nacional, difundidos por algunos medios de prensa, en las que figuran personajes y familias que han acumulado ingente cantidad de riqueza, algunos de manera nada santa. Esta concentración de riqueza en pocas manos, ha generado una desigualdad abismal entre peruanos.

Para perpetuar este nefasto modelo, los grupos políticos tradicionales, han elaborado una estrategia que les ha dado resultados. Por un lado, satanizar cualquier modelo diferente, tratándolo de comunista, o terruco. Estigma utilizado para perseguir y silenciar a los opositores, y quedar con las manos libres para los actos de corrupción. Por otro lado, en las campañas electorales propalan temor en la población, en el sentido, de que si votan por los candidatos opuestos, las inversiones extranjeras se van a retirar y no va haber trabajo, en otras palabras, un chantaje con el fantasma del desempleo; y la población asustada, por temor a quedarse sin trabajo, han apoyado ese modelo, aun contrariando su voluntad.

Respecto a la reducción de la pobreza, del cual se dijo, que se había reducido sustancialmente. “Lo que hubo fue una foto para la galería” - según declaración en una entrevista para el Diario La República de fecha 18.10.2020, del reconocido economista peruano Oscar Ugarteche. Profesor e Investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Filosofía e Historia – Supuesta reducción, que en algún momento se presumió como un logro del modelo.

Sea como fuere, la emergencia sanitaria y la cuarentena derivada del COVID-19, se encargó de desnudar la descarnada realidad nacional de escasez e improvisación. Escasez de servicios esenciales relacionados con la alimentación, la vida y la salud, por falta de planificación y utilización apropiada de los recursos. La precariedad en que viven cientos de miles de personas, hacinados en cerros sin acceso a los servicios básicos elementales, donde el hambre no permitió resistir la cuarentena. “Con la pandemia, se descubrió además, que el 70% de la PEA es informal, más del 50% no tiene una cuenta bancaria y un porcentaje similar no tiene una refrigeradora ¿Cómo explicar esas cifras luego de dos décadas de crecimiento?”- fuente Diario La República 18.10.2020.

Nos acercamos al bicentenario de la independencia política y no tenemos nada bueno que exhibir, como logro sustantivo de desarrollo en 200 años. Solo pobreza y miseria moral y material, y mayor desigualdad social. Todavía, un país primario exportador, con deterioro del medioambiente y depredación de los recursos naturales. Un país desintegrado y desarticulado, con niveles educativos nada deseables. Con universidades privadas mercantilistas generadoras de profesionales mediocres por su escasa o nula investigación, derivado del lucro desmedido; que se resisten a ser supervisados y controlados. Corrupción generalizada en todos los niveles del aparato público y privado. Delincuencia asfixiante, e inseguridad por doquier. Pérdida gradual del concepto de patria, independencia y soberanía. Además, exhibimos inestabilidad política, partidos políticos y militantes decadentes e inconsistentes, debilitados por la corrupción. Vulneración de los principios democráticos, al interior de los partidos. Ex presidentes: cumpliendo condena, prófugo, suicida y procesados también por corrupción. Situación deprimente, que ameritaría una nueva constitución coherente con la necesidad de un auténtico desarrollo, con justicia.

Voz de

Leo Rojas