La Democracia




En el Perú, vamos camino a un proceso electoral histórico en Abril del 2021. Histórico, por tratarse del bicentenario de nuestra independencia política, hecho que convierte al evento, en el punto crucial de análisis y reflexión, para evaluar y poner en la balanza 200 años de vida republicana bajo la gestión del sistema democrático representativo, algunas veces interrumpido. La reflexión es meritoria, en tanto coincide el aniversario con el proceso electoral, donde el pueblo nuevamente tiene la oportunidad de tomar decisiones acertadas, y no continuar equivocándose. Es por ello, que considero oportuno y necesario actualizar el contenido de un artículo de opinión, que, acertadamente enfoca la cruda realidad vigente respecto la práctica de la democracia en nuestro país, cuyo título es: La democracia farsante, artículo, cuya autoría es del acucioso periodista Luis Alberto Chávez, publicado en el Diario El Comercio en el año 2010, cuyo tenor es el siguiente: “La democracia en la base es una pugna encarnizada de actores por el poder. Más de un sistema de mayorías y minorías – esto recién se expresa vía las elecciones en la composición y constitución de los órganos de poder - en su origen, el sistema está manchado de fariseísmo, triquiñuelas, tinterilladas, guerra sucia, toma y daca, compra de conciencias, venta de puestos y corrupción en general”.

“No todos, por supuesto, porque siempre hay postores, candidatos, grupos de opinión y trabajo, que participan de buena fe, respetando las reglas y aspirando a que otros lo hagan. Pero es la minoría. La gran mayoría recurre a mecanismos oscuros, a conversaciones en la trastienda, nepotismo, presiones y chantaje, buscando meterse por la ventana o usando una pata de cabra. En su primer círculo de formación la democracia partidaria está tiznada de lumpenismo.”

“Es lo que hemos visto en todos los partidos que acaban de terminar de elegir a sus candidatos para las elecciones municipales y regionales. En las fechas de cierre de inscripciones ha habido, broncas callejeras, asalto a locales partidarios, patada y comba, balazos y hasta secuestro a líderes históricos.”

“Por lo que la democracia en su inicio es principalmente el uso de la fuerza. El más fuerte impone su decisión, copa los órganos partidarios y maneja el partido a su antojo, designando candidatos que luego son presentados a la ciudadanía para su elección universal.”

“La democracia entendida así es más maña y ñeque que voluntad de servicio. Es la ley del que puede, puede.”

“Estas prácticas oscuras muchas veces al margen de la ley, alejan a los ciudadanos que real y honestamente quieren comprometerse en la gestión de su comunidad; formándose así un círculo vicioso de cargos públicos copados por gente contaminada por el vicio procesal, los favores pagados y la corrupción.”

“Luego el día de las elecciones, los partidos nos proponen a esos candidatos para que los ciudadanos con nuestro voto los pasemos por la pila bautismal del poder conferido; un baño lustral de poder legítimamente constituido, pero cuyo nervio central - el hombre mismo – está podrido, dañado de manera irremediable.”

“Y a una elección truculenta le sigue una gestión también truculenta, llena de corruptelas y sinvergüenzadas. Eso es lo que llamo la democracia farsante; infectada de virus humanos de la corrupción.”

Como podemos apreciar, el periodista Luis Alberto Chávez, nos describe y pinta un cuadro patético de democracia deformada y burlada en su esencia. Bajo ese manto oscuro de “democracia”, más de un partido político conocido habrá caído en la tentación de tal práctica, y tomado el poder en los últimos 40 años, tanto en el congreso, como en el ejecutivo; por cuanto, de las decisiones de ambos poderes del Estado, se refleja el bienestar o malestar del pueblo.

Todos pudimos apreciar a través de los medios informativos, nuestras falencias y debilidades en los momentos más álgidos y cruciales de la pandemia y la cuarentena; que nos sirve de catalizador para valuar nuestra triste realidad como país abrumado por la desigualdad y la pobreza, después de 2 siglos de vida republicana y “democrática”. Democracia, al parecer, utilizada únicamente como cliché e instrumento de poder a través del voto, aunque luego se hagan cosas contrarias a las promesas y a los intereses del pueblo. Después del poder conferido.

Ad portas del inicio de un nuevo siglo de independencia, es urgente, justo y necesario recuperar los valores de la democracia, buscando como fin supremo el bienestar de la persona, y no, la persona como medio para lograr sus propios fines egoístas; como ocurre hoy en día con los padres de la patria. Para ello necesitamos escoger a candidatos y partidos altruistas, desprendidos y sensibles a las verdaderas necesidades del pueblo.