Develando los misterios de una obra




El sábado 29 agosto tuve la oportunidad de conocer el nuevo Hospital Minsa Pacasmayo, con ocasión de la visita de fiscalización del congresista Lenin Bazán de las filas de Frente Amplio. La pregunta que todos nos hacemos es por qué este edificio, moderno e imponente, no se entrega formalmente en sus términos contractuales ni se pone al servicio de la población, para ayudar a paliar los efectos de la pandemia que nos asola. Participé en representación del Colegio de Ingenieros de la provincia de Pacasmayo, a invitación de nuestro presidente Eloy Reyes.

Reunidos a la hora convenida en la puerta del nosocomio, el ingeniero residente de la constructora española IBT LLC Sucursal del Perú, David Gallego, solo permitió el ingreso de un reducido número de personas aduciendo atendibles razones de bioseguridad. Lo acompañaba el Arq. Franklin Chávez Torres, como representante de Pronis. Solo pudimos ingresar el congresista Bazán, dos asistentes de imagen y yo. El misterio iba a develarse.

Al recorrer los 4 pisos del edificio, pudimos constatar el trabajo totalmente terminado, acabados, áreas útiles y comunes, distribución de servicios con una previsión muy completa, equipos instalados y en funcionamiento, sala de gestión de la información, residencia médica, casa de fuerza, patología clínica, rehabilitación física, sala de usos múltiples, farmacia, equipos para triturar y convertir residuos sólidos hospitalarios en no contaminantes, sala de monitores de seguridad, servicios generales. Todo muy bien pero, a lo que íbamos. Cuáles son las causas que impiden su entrega definitiva.

De los varios diálogos que se fueron suscitando durante el recorrido, algunos de ellos en apartes, entre el Ing. Gallego y yo, pude extraer las siguientes certezas.

La empresa ha cumplido con instalar al 100% las instalaciones interiores de agua y desagüe, que incluyen una cisterna enterrada de 70 m3. Esta cisterna permite disponer de agua, con excelente presión en cualquier punto de los 4 pisos del hospital, gracias a un potente equipo de bombeo hidroneumático; pero actualmente es llenada con camiones cisterna porque la Municipalidad Distrital de Pacasmayo no ha cumplido con asegurar la dotación y la presión de agua directo de la red pública. Cuando el contratista solicitó hace unos meses a la MDP, la conexión con la red pública para efectuar la prueba hidráulica, la DISA tuvo que cerrar las válvulas en varios sectores de la ciudad para que el agua pudiera llegar al hospital pues en condiciones normales no llegaba. El problema persiste, a despecho de las palabras del alcalde quien el 3 de agosto, durante la ceremonia de inicio del mejoramiento de accesos, aseguró que eso ya estaba resuelto. No es así. O desconoce, o se estaba burlando de la población.

Este problema será superado cuando se pueda contar con la Planta de Tratamiento pero ese proyecto es otro pendiente que ninguna autoridad ha sido capaz de atacar con decisión y ahora están confabulando para hacerla con dineros propios, dejando de lado la modalidad de obras por impuestos, con la que se había ya iniciado. La única razón a la vista sería el deseo de poder manejar ese presupuesto. Lo peor es que se pasan los años sin que la necesidad vital sea atendida.

Por ahora, para abastecer de agua al nuevo hospital de la manera más inmediata, se puede perforar un pozo tubular dentro del área del hospital, cuyo costo no sería muy elevado y su ejecución bastante breve. Y si el agua encontrada fuese salobre, un pequeño equipo de ósmosis inversa se encargaría de potabilizarla. Hay que asegurar el agua, ¡ya!

En lo que respecta al sistema de desagüe, toda la red interior está concluída y aprobada hasta la caja de conexión domiciliaria. Sin embargo según lo explicado por el Ing. residente, existe un problema en el primer tramo de la red pública que conecta la descarga del hospital con el buzón ubicado a más de 300 m. ya que la pendiente máxima que se ha podido obtener es de 0.23% a 0.25%, lo cual no garantiza en absoluto el flujo normal del desagüe. La norma fija 1% como mínimo. Los atoros estarán a la orden del día. La ejecución de este tramo también ha sido responsabilidad de la MDP por ser en el exterior de la obra y se ha hecho mal. ¿Por qué el alcalde dijo que el desagüe también estaba resuelto?

El sistema eléctrico también tiene lo suyo. La alimentación eléctrica era otro ítem a cargo de la MDP pues según la Constancia de Factibilidad Eléctrica, el contratista recibiría la acometida directamente a sus transformadores. Cuando se solicitó el suministro, aún estaba a 7 cuadras de distancia y no se había hecho nada para conducirlo, ni siquiera tenían los postes. Hidrandina los cotizó en 150 mil soles y como la MDP no pudo asumirlo, pidió apoyo a la Región. Esta envió postes usados y defectuosos que no se utilizaron y no se pudo hacer la prueba definitiva. Como la prueba del sistema eléctrico es una partida del presupuesto contratado que no se pudo cumplir, el tiempo pasó y se terminó el plazo de obra; y por ese “retraso” se empezó a aplicar penalidad. Ahí empezó Cristo a padecer porque nos llegó la pandemia.

Para completar el panorama, está la obra Mejoramiento de Acceso desde la Av. Cáceres hasta el hospital, que hace mucho se sabía necesaria pero que se dejó –como todo- para última hora. El lunes 3 agosto, con bombos y platillos y una parafernalia digna de mejor causa, llegaron el vicegobernador regional Ever Cadenillas, el consejero Edwin Castellanos y el jefe de la Red Salud Pacasmayo Javier Carranza, quienes junto al alcalde César Milla presenciaron el inicio de los trabajos del Gobierno Regional “con su reconocido espíritu de colaboración”, asegurando que estos no tomarían más de un mes y para los que se había asignado una partida de 400 mil soles. A los 5 días las máquinas dejaron de trabajar porque no había abastecimiento de combustible (responsabilidad de la MDP, para variar) ni supervisión. Después de 5 días más, sin hacer nada, los operadores regresaron a Trujillo. Hasta el sábado 29 agosto, la MDP no había cumplido su parte ni había dejado instrucciones a nadie para hacer seguimiento a esa obra. ¡Qué tal negligencia!

La visita fue fructífera en cuanto nos ha permitido conocer la realidad para evitar especulaciones o acusaciones al desgaire, cualquier fecha que se nos ofrezca –especialmente de parte de nuestro alcalde, la Región o el Pronis- estará bajo el manto de la incertidumbre y la desconfianza.

Lamentablemente nuestro alcalde ha perdido credibilidad y además no tiene ni pizca de vergüenza. ¡Pobre mi Pacasmayo!

Voz de

Rogerio Deza Ramírez