El rostro de la ignorancia



Antes de comentar sobre este tema de LA IGNORANCIA, inicio este comentario con su significado, cuyas consecuencias son tan graves que afectan directamente al ciudadano y al desarrollo económico, social y moral de nuestra nación.

La IGNORANCIA es sinónimo de analfabetismo, ineptitud e ingenuidad. Un ANALFABETISMO, generado por falta de interés de nuestros gobernantes, subsistente en los sectores de menos recursos sociales , donde no existe una debida y justa educación que les permita tener un verdadero aprendizaje y valoración de todo lo existente y lograr salir de ese mundo de engaño y mentira.

Una INEPTITUD enraizada en la mayoría de nuestras instituciones, que mantienen la política del desconocimiento, la incompetencia, incapacidad e inexperiencia, aceptada y mal interpretada esto último como experiencia, sin determinación si es buena o mala, tan sólo, en mérito al tiempo y número de centros de ejercicio laboral; factores simplemente referenciales, pero que no representa la inexistencia de actos de mediocridad ó falta de moral o profesionalismo.

Un mal que ha invadido los ambientes de muchas de nuestras instituciones, donde la ignorancia ha sido reemplazada por la prepotencia, falta de atención y abuso, con un falso profesionalismo, donde muchos funcionarios públicos piensan que el poder que les da un sillón, un escritorio o una costosa prenda de vestir, les otorga el derecho de tener conocimiento y contar con las facultades de enseñar, aplicar, cumplir y obedecer.

Los que cumplimos por doctrina la ética profesional sabemos que el tener un título, un grado o una distinción, no es suficiente para que esto sea motivo de representación, hay que demostrarlo y ser consecuente en honor al ejercicio de nuestra profesión.

Y una INGENUIDAD, que lleva a muchos a actuar inconscientemente, y en la mayoría de veces a tener comportamientos muy ajenos al conocimiento y que motiva que nuestra apreciación acabe con esa habitual frase “La Ignorancia es atrevida”, y que erróneamente sólo es aplicable en el sector de mayor vulnerabilidad, donde existe pobreza y necesidad. Erradicar la Ignorancia no es tarea difícil, simplemente necesitamos intención y disposición, empezando con la evaluación profesional y psicológica de todos los que tienen en sus manos la educación y el ejercicio público.

Voz de

Humberto Arancibia Cueva