Perú y sus necesidades




En estos últimos períodos de gobernabilidad en nuestro país, los peruanos sólo nos hemos limitado a leer, escuchar y mirar cómo nuestros gobernantes y padres de la patria viven en una guerra de insultos, de ofensas y cuanto adjetivo se encuentren al paso, demostrando la falta de interés y preocupación de su población. Un Poder Ejecutivo y un Poder Legislativo en constante lucha, que disfrazan esa llamada democracia, con una demagogia que está acabando con los sueños y el futuro de los peruanos.

Con qué facilidad hablan de corrupción y de este interminable cáncer cuyas consecuencias terminales sólo afectan a la ciudadanía y es inmune para los verdaderos responsables.¿ Cómo pueden nuestros gobernantes enterarse de las necesidades de su población, si sus agendas de trabajo sólo se limita a reuniones, visitas protocolares y políticas donde los únicos que hablan y pueden ser escuchados, son las acostumbradas autoridades y funcionarios que toda la vida engañan , hablan y entregan documentos con redacciones que obedecen sólo a sus necesidades e intereses personales?

Resulta no creíble que les interesen en absoluto las peticiones y reclamos de su población, y no es por desconocimiento, es tan sólo por estos dos oscuros y habituales vicios que están acabando con nuestra sociedad: la ambición y el poder.

Vemos a niños abandonados, a madres y mujeres maltratadas, a familias sin techo y sin cobija, afectadas por las inclemencias del tiempo y por desgracias naturales, ciudadanos que protestan diariamente ante las entidades que dicen defendernos y lo único que reciben es un papel donde dice: Infundado o No procede; a litigantes que sus causas justas terminan siendo injustas o el tiempo acaba con ellos, y su sepultura en el archivo.

Nuestro Perú es grande así como sus necesidades, pero lamentablemente no se pueden conocer desde un avión o de un confortable sillón de escritorio. Ese Perú profundo del que tanto se habla está muy cerca de nosotros y lejos de nuestros gobernantes, en ese Perú Profundo no se celebra, ni se baila, se sobrevive en medio de la pobreza, del hambre y falta de abrigo, lo que nos lleva a conocer la verdadera necesidad de nuestros hermanos, también peruanos. Caminando, recorriendo y escuchando el clamor de cada pueblo y comunidad de nuestra nación, nuestros gobernantes recién comprenderán lo que significa estar en el abandono y padecer sufrimiento por falta de preocupación. Con viajes de turismo y placer, jamás lo lograrán.

Voz de

Humberto Arancibia Cueva