Crítica al Concurso Iñikuk Regional La Libertad 2018



Vivir, conversar y escribir es herencia y continuidad cultural, en nuestro caso Muchik, que supervive desde el pueblo, donde valores ancestrales son potencialidades, que aún podemos recuperar, desde familias de área Pesquero-Rural. Urge llevar y oficializar, desde aulas y familias urbanas; así como, en universidades de nuestro territorio macrorregional Muchik, en nuestro caso norperuano y en especial, en nuestra región La Libertad.

El antecedente milenario ejemplar de la sabiduría Muchik aún es ausente como propuesta oficial en la política de gobiernos locales, regionales y en el sistema universitario liberteño.

Explico ello, porque la suscrita, aplicó por primera vez, en nuestra región (San Pedro de Lloc, 2004) y en consenso con directivos, docentes (CEMSEVI) y padres de Familia, en la IE “José Sevilla Escajadillo” el Doncellado Sevillista. Esto fue posible gracias a la asesoría del Eje de Investigación-Vigorización de la etnia Muchik “María Magdalena Fernández de Sachún Ñique” (EIVEM): APAPEK Hermógenes Sachún Cedeño, junto a Antr. Jorge Sachún Cedeño y APAPEK María Teresa Sachún Cedeño.

Me refiero al tema porque el viernes 28 de setiembre fui testigo de la cuarta edición descentralizada de la elección de la Iñikuk La Libertad 2018, en Chepén. El evento fue programado para las 7pm. pero se inició a las 10pm. y concluyó a la 1.45 de la madrugada. Evidente molestia y peligro para el público, que llevó consigo a sus hijos menores y a la vez, ancianos.

El evento se caracterizó por tener una banda de músicos, que interpretaba con calidad nuestras marineras y huaynos norteños; pero, a la vez, interrumpiendo, se observaba en pantalla gigante grupos de jóvenes foráneos bailando y cantando música alienante, que no iba con el sagrado objetivo y metas del nuestro evento cultural Iñikuk.

La etapa de presentación de candidatas a doncellado Muchik fue por demás inadecuada, porque tenía características de un evento extranjero de reinas o misses, en lugar de mostrar la naturalidad de los rostros, con vestidos, que reflejaran nuestras ricas tradiciones y vestimentas; resaltando el hermoso arte textil con atuendos auténticos de nuestros pueblos rurales con historia ejemplar.

La revalorización de nuestro arte textil es una tarea pendiente que bien podría promover la recuperación de modelos de vestidos saludables y dignos para generar fuentes de trabajo hogareño y por ende, promover turismo rural o comunitario, desde el hogar de nuestras artistas textiles, que se hallan cada vez más pobres y olvidadas, por nuestras municipalidades de centros poblados, distritales y provinciales; así como, por la Oficina Regional de Turismo y la Dirección Desconcentrada de Cultura-La Libertad. Incluso las olvida, la universidad norperuana, que no tiene planes ni contenidos curriculares auténticos con visión andina ni holística.

Es necesario recuperar nuestra riqueza desde el diálogo permanente con nuestros abuelos pesqueros-agricultores y artistas muchik, como lo promovían Investigadores realmente, científicos de campo y documentalistas, como eran y son: Ernst Middendorf, Enrique Bruning, Antenor Orrego Espinoza, César Vallejo Mendoza, Carlos Valderrama Herrera, Javier Pulgar Vidal, APAPEK Ramiro Ñique Espíritu, APAPEK Leopoldo Amador Fernández Ñique, Rogger Ravines, Federico Kauffmann, Ramiro Mendoza Sánchez, Richard P.Schaedel y sus alumnos predilectos, como: Dr. Víctor Antonio Rodríguez Suy Suy, APAPEK Hermógenes Sachún Cedeño, Arql. Tom Dillehay, APAPEK María Teresa Sachún Cedeño y antropólogo Jorge Sachún Cedeño; a través, de EIVEM, Moche-Trujillo.

Si el certamen era Muchik, para elección de Iñikuk, debería haberse escuchado nuestra lengua ancestral MUCHIK, sin embargo no fue así.

Quien se desenvolvió en significativa disertación Muchik, fue la candidata de la provincia de Trujillo, Lucero Silva Rodríguez, del Centro Poblado Las Delicias, distrito de Moche.

Al respecto, nunca ha habido lengua o dialecto Culli, que en el fondo es palabra quechua, con su dominio abusivo en norte peruano, desde el Tahuantinsuyo.

Y Culli, en quechua, significa morado, porque el frío o heladas que hay en las alturas, mal llamada “sierra”, provoca que la piel de las personas se ponga de color morado.

Y desde luego, se redondeó la pésima gestión de identidad regional de La Libertad y municipal provincial de Chepén, al premiar como ganadora a la provincia de Sánchez Carrión con una corona al estilo de los certámenes de belleza física o alienante de reinas o misses; lo que está contribuyendo al acoso contra la mujer en el Perú.

Considero que debió imponerse saludables y dignas trenzas y banda de algodón mochica alrededor de la cabeza de la ganadora, como símbolo de laboriosidad de la mujer norperuana o Muchik; tal como lo hacen en Mórrope, en San Pedro de Lloc, Jequetepeque, Lambayeque, San José, Monsefú, Mochumí, Ciudad Eten, Motupe, Cruce de Cajamarca, Túcume, Jayanca, Olmos, Paita, Virú, Sechura, etc.

Concluiré indicando que el jurado evaluador y calificador, estuvo integrado por profesionales pero sin experiencia en etnopedagogía andina u holística Muchik, desprestigiando a sus entidades regionales y a la universidad liberteña.

MAEICH MUCHIK, CHIPÁN SIAMEIÑ

¡Nosotros Muchik, Aún Vivir!

Pacasmayo, 30 de setiembre de 2018

Voz de

Rosa Ruiz Medina