Reflexión frente a las elecciones


Que ante la desesperación de miles de ciudadanos es oportuno dar gracias a Dios una y mil veces por llegar al 7 de octubre del 2018, fecha en que se realizará las elecciones municipales en todas las ciudades del Perú, fecha en que también se acabará los desvelos, la ambición y desesperación de quienes han conformado su equipo para postular al sillón municipal, dizque para trabajar por el progreso y bienestar de los ciudadanos.

Con el fin de obtener el voto y ganar, han hecho lujosas propagandas, cientos de ofertas, volantes y regalitos, sin tener en cuenta que los ciudadanos electores ya están cansados de las mentiras; y que se sabe solamente lo hacen para convencer a la gente.

Hoy solo nos queda analizar y pensar quién sería el mejor candidato del equipo participante en las elecciones, para así ejercer nuestro voto secreto y consciente.

No debería ser necesario que los candidatos gasten tanto dinero en propaganda; sino que deberían demostrar en su hoja de vida que son ciudadanos honestos sinceros, responsables, que no pertenecen a ningún partido político corrupto o a una religión prohibida de hacer política; esto les daría oportunidad de llegar al sillón municipal con ejemplo de honra.

En esta oportunidad sugiero al candidato ganador que antes de fijarse su mensualidad y las dietas de los regidores, tengan la amabilidad y el compromiso de convocar a una asamblea pública para agradecer a los que le apoyaron con su voto, a la vez que informen su plan de trabajo de acuerdo a la Ley Orgánica de Municipalidades 27972, y comprometer su palabra de ser un buen gobernante.

El pueblo espera que quien gane sea honesto y responsable; que no acepte colaboración de personas corruptas que le guiarán por mal camino y que lo podrían conducir al final de su periodo a vivir escondido, o en un penal.

Tengan en cuenta que así está ocurriendo en algunas municipalidades de nuestra patria, donde luego de haber comprobado que ha habido despilfarro de dinero los responsables han sido sancionados.

Un pueblo habitado por ovejas mal pastoreadas está expuesto a ser devorado por lobos rapaces. Esto es lo que no deseamos; y tampoco que el vivo viva del sonso y el sonso de su trabajo.

Voz de

Juan Vasquez Tejada