Buscando un buen alcalde


Se vienen las elecciones regionales y municipales, y volvemos a la incertidumbre de siempre: ¿Por quién votamos? Ahora la decisión de los electores se torna mucho más difícil, porque la nueva norma electoral restringe la opción a los candidatos independientes y sólo permite a los partidos políticos organizados tener acceso y derecho a la inscripción.

En vista de lo normado y presionados al no contar con alternativas de poder elegir libremente a algún posible candidato idóneo a nuestro parecer, nos vemos obligados a presentar una iniciativa ciudadana, que surge del clamor y pedido de los electores y que seremos constantes y perseverantes en esta Campaña de Esperanza: BUSCANDO UN BUEN ALCALDE, tan necesaria para nuestros pueblos.

Esta búsqueda justa, abierta y sin ninguna motivación política va dirigida a todos los partidos que contarán con este beneficio electoral, quienes escogerán a los futuros representantes de nuestros distritos, provincias y regiones. Sólo les pedimos que sus postulantes cumplan con tres requisitos básicos para merecer ser nuestros dignos representantes: Identidad, Conocimiento y Ser Consecuentes con su población. De no contar con ello, volveremos a sufrir las consecuencias del oportunismo y de la improvisación, de la mediocridad, incapacidad e incompetencia, que acaba en la corrupción y destrucción.

1.- IDENTIDAD Y PERSONALIDAD

Ser peruano  y tener valores que muestren amor por su ciudad y su nación, y que sean firmes en preservar su cultura e historia y cuidado de su riqueza y patrimonio. Contar con representación, capacidad, competencia, criterio y poder de decisión, no ser títere de nadie  ni vendedor y comprador  de  favores  por compromisos asumidos y pactados en perjuicio de sus pueblos. Ser auténtico, sincero y honesto, tener fe y creer en Dios. Contar con principios, ética, transparencia y desinteresado servicio al prójimo. Contar con conocimiento de gestión y administración, para no atravesar los problemas de dirección y conducción, donde la inexperiencia y la improvisación, convierte a nuestras ciudades en lugares de ensayo y aventura, acabando en la desesperación y destrucción.

2.- CONOCIMIENTO DE LA CIUDAD QUE VA A REPRESENTAR

El candidato debe conocer la realidad y necesidades del lugar que va a conducir. Tiene que haber vivido y convivido en la ciudad que quiere representar, para saber de lo que adolece su distrito, provincia o región y sus pobladores. No queremos que nos engañen con lo que habitualmente hacen para lograr ser candidatos, usando el cambio de residencia de meses o pocos años tratando de sorprendernos y decirnos en sus alegóricas campañas, que pertenecen al lugar, y que jugaron con nosotros de niños en el parque o que estudiaron la primaria o secundaria en la misma escuela. Lo único cierto es que siguen jugando con nosotros como si fuéramos  niños, al elegirlos nuevamente, convirtiéndonos en cómplices de sus mentiras que han llevado por años a nuestras ciudades al saqueo y al enriquecimiento de estos falsos protectores del pueblo.

3.- CONSECUENTE CON LAS NECESIDADES DE LA POBLACIÓN

El candidato no solo debe conocer la realidad de su ciudad y sus necesidades; obligatoria y esencialmente debe ser consecuente con el clamor ciudadano, escuchar el grito del pueblo y dar solución a sus reclamos, dejando a un costado las diferencias  y  preferencias políticas y juntos de la mano con el poblador y vecino, ser líder en la lucha y defensa de los intereses de su pueblo y de lo que les pertenece, preocupándose por sus carencias y protegiendo todo lo que nos ennoblece y nos hace sentir orgullosos y propios del lugar. Nuestro representante tiene que perseguir siempre lo que es justo y necesario, sin intereses personales.

Dios quiera que los partidos recapaciten y piensen en sus pueblos y en nosotros recordándoles el mensaje del papa Francisco en Huanchaco: Que no tienen ningún derecho de robarnos  la esperanza; y con fe  oraremos porque  esta vez presenten dignos aspirantes, de lo contrario, estaremos destinados al fracaso.

Voz de

Humberto Arancibia Cueva