El turismo es tarea de todos


El  pensamiento y el sentido común, siempre nos ha llevado a afirmar, que la educación es la base para el desarrollo de los pueblos. Este principio y dicho popular, no puede sustraerse a la actividad turística como alternativa de desarrollo socio-económico.

El turismo en sus diversas manifestaciones de expresión, atrae a propios y extraños a vivir, gozar y disfrutar de sus atractivos; traducidos éstos en: festividades, ferias, clima, paisajes, obras monumentales, restos históricos etc. Los que convenientemente promocionados permiten ser visitados según sea el interés y preferencia del turista.

Y considerando, que la actividad turística se desenvuelve dentro del contexto de las relaciones humanas en toda sus facetas, es decir, desde que la persona decide viajar (compra de pasajes), hasta su retorno a casa. Es necesario destacar la importancia de las relaciones humanas entre los operadores turísticos y el público, como altamente sensibles, para la promoción y desarrollo del turismo. 

Consecuentemente, si la sensibilidad de la relaciones humanas en la actividad turística, constituye un termómetro indicador de la eficiencia o ineficiencia con que los operadores turísticos se desenvuelven y tratan a los turistas; es un punto crítico a tomar en cuenta en proyectos de promoción y desarrollo turístico.

Si estimamos como punto crítico la eficiencia de los operadores turísticos, nos estamos refiriendo a la capacidad y grado de preparación de éstos, para brindar un servicio de calidad al turista, en todo los aspectos, cuyo objetivo principal y final  debe ser la satisfacción plena y total del cliente.

 TOMA DE CONCIENCIA SOBRE LA CAPACITACIÓN

Y, al tomar en cuenta la capacidad y grado de preparación de los operadores turísticos, estamos aludiendo necesariamente a la capacitación como el único instrumento o mecanismo de mejora de aptitudes y actualización de conocimientos, que permitirá el incremento de la productividad y producción de los operadores turísticos. En tal sentido, la capacitación permanente y sostenida en todos los niveles y actividades de los servicios turísticos, será la única garantía para la promoción y desarrollo del turismo en nuestro país.

Ahora, ¿quién debe preocuparse de la capacitación?, ¿será el Estado?, ¿serán los propios interesados?, ¿o serán las instituciones y empresas privadas?. Como dice el slogan “turismo es tarea de todos”, creemos que la capacitación turística debe ser el esfuerzo de todos los entes mencionados. El Estado, asumiendo su rol promotor y delineando la política respectiva; los operadores, con voluntad predispuesta a superarse; y las empresas e instituciones privadas, apoyando y ejecutando las acciones de capacitación.

Pero, en este proceso, es fundamental que los operadores turísticos tomen conciencia de la necesidad de capacitarse, no solamente para mejorar la calidad de los servicios, sino también para mejorar la rentabilidad de su negocio; ya que, capacitándose podrán competir en mejores condiciones. De lo contrario, si los referidos operadores no muestran interés en capacitarse, todo esfuerzo en ese sentido sería inútil, y las posibilidades de desarrollo en esta actividad serían mínimas.

GENERACIONES CON CONCIENCIA TURÍSTICA

Por otra parte, para un desarrollo serio y sostenido del turismo, la capacitación debe ir más allá de los operadores turísticos. Ésta, debe llegar a las aulas escolares como tema complementario en la formación del educando, cuya currícula debe ser analizada y estructurada por los técnicos en la materia.

Sobre el particular, es conveniente que nuestros estudiantes, al terminar la primaria deben conocer aspectos elementales, como por ejemplo: Los atractivos y recursos turísticos del entorno donde residen, así como el origen y el pasado histórico de su pueblo. Del mismo modo aprender a valorar, conservar y rescatar del olvido las tradiciones y costumbres de su pueblo, que por efectos de la transculturización en muchos casos se han ido olvidando; como, festividades, danzas, comidas típicas, hábitos de vida, etc., pudiendo constituirse en educados informantes y orientadores para los visitantes.  

Es importante comprender así mismo, que la cultura turística tiene que ver además con la formación cívica y las reglas de urbanidad: como la conservación y cuidado de nuestros monumentos históricos, de nuestros parques y jardines, la limpieza de nuestras calles; así como el respeto, amabilidad y hospitalidad con nuestros visitantes, etc. Todo ese conjunto de valores también forman parte del atractivo turístico de un pueblo. Al inculcar éstos valores a nuestros niños, estaremos contribuyendo a formar nuevos ciudadanos  con conciencia turística. Entonces, nuestro país podrá afirmarse y crecer en la industria del turismo.

Por lo que la tarea educativa para el desarrollo del turismo, resulta un verdadero desafío tanto para el Estado, como para las instituciones públicas y privadas; ya que en materia de turismo, como cualquier otro producto de exportación hay que competir en el mercado internacional, y para competir hay que prepararse.

El autor es director ejecutivo de INSTICADE'S, puede escribirle a jotaleo3009@gmail.com

Voz de

Jerónimo L. Rojas Rueda