Desafíos y Retos Ante el Cambio Climático en el Valle Jequetepeque

El cambio climático que hace algún tiempo nos parecía algo muy lejano y hasta inverosímil ya se encuentra entre nosotros cuando constatamos en los últimos años que las temperaturas son cada vez mayores, y el recurso hídrico es cada vez menor, como consecuencia del calentamiento global, y la menor frecuencia e intensidad de lluvias en las partes altas de la sierra.

Los registros estadísticos de los últimos años nos muestran, que los déficit de agua son cada vez mayores, tanto para el uso agrícola como para el consumo humano;sin embargo aún nos es difícil comprender, que de acuerdo a estudios realizados por organismos especializados en el tema, los problemas de escasez de agua se acrecentarán en los próximos años en nuestro país y por ende en nuestro valle.

Según Tyndall (año 2003) el Perú se encuentra entre los 3 países más vulnerables al cambio climático junto a Honduras y Bangladesh;siendo que esta vulnerabilidad está asociada a la alta dependencia a sectores primarios como el agropecuario y el pesquero.

Me quiero referir específicamente a la agricultura tradicional que se sigue practicando  en el valle Jequetepeque como si nada estuviera sucediendo, y donde los cultivos de mayor relevancia por su área cultivada son precisamente aquellos que requieren mayores volúmenes de agua de regadío como son el arroz y la caña de azúcar, los mismo que cubren no menos del 90 % de la superficie agrícola.

Los mencionados cultivos requieren durante sus períodos vegetativos promedios de entre 15 a 25 mil metros cúbicos de agua por hectárea, considerados desde luego abundantes, considerando las circunstancias actuales; lo que aunado al empleo de sistemas de riego tradicionales como los de inundación y en surcos ocasiona que los problemas por déficit de agua se acrecienten.

Debemos ser conscientes entonces que el cambio climático nos está colocando ante una grave encrucijada para el futuro del país y de nuestro valle, tanto por la inseguridad de alimentos para cubrir la demanda de nuestra población, como por los conflictos que se generará en los próximos años ante las limitaciones en la disponibilidad por el recurso hídrico.

Ha llegado el momento entonces que tanto las autoridades encargadas de la administración del recurso líquido, así como agricultores y población en general encaremos el problema de manera estructural, y planteemos con entereza las alternativas de solución más convenientes, conscientes que mientras más se posterguen las acciones para enfrentar este fenómeno climático, más severos serán los impactos negativos sobre la economía de los agricultores en particular y de la población en general, porque al ser nuestro valle eminentemente agrícola, sus efectos también repercutirán sobre otras actividades económicas.

Voz de

Jaime Pretell Castillo