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Odio y Soberbia Contra Lima

El alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, ensoberbecido porque las encuestas de popularidad le siguen siendo favorables se ha empecinado en destruir todo lo hecho por la gestión de su antecesora Susana Villarán. En ese propósito cuenta con el respaldo de la mayoría de sus regidores y de quienes son capaces de actuar en contra de la obra de sus enemigos ideológicos. Menquindad, odio y ningún respeto por el ciudadano.

Se puede discrepar con la posición ideológica de la exalcaldesa Villarán, pero no se puede dejar de reconocer las acciones positivas que emprendió durante su gobierno, y el coraje que tuvo para enfrentar aquello que otros alcaldes no asumieron en su momento. Es evidente que al alcalde limeño le incomoda todo lo hecho por su antecesora y está empeñado en borrarlo de la memoria del colectivo, o desacreditarlo. No importa si con eso se debe retroceder años o si eso le va a costar a la Municipalidad de Lima por la demanda que le pueden plantear los contratistas afectados.

En el caso de la reforma del transporte, a Castañeda le parece que todo lo hecho por su antecesora está mal, y la acusa de improvisación, pero cae en su propia acusación improvisando posibles soluciones. Se burla de su concejo porque no enfrenta las cosas, va a sesiones, las inicia, se retira y deja en la dirección a su primera regidora Patricia Juárez, a quien parece estar entrenándola probablemente pensando en que deberá renunciar para insistir en su sueño frustrado de llegar a la Presidencia de la República.

Castañeda Lossio la ha emprendido también contra los murales pintados en el cercado de Lima y de un solo plumazo los ha hecho borrar todos despertando críticas entre los artistas, actitud que posiblemente no esperaba. Pero, las cosas han llegado a tal nivel de irracionalidad, que los principales artistas han decidido no participar en el certamen de Art Lima que se anunciaba con bombos y platillos, y que el alcalde esperaba utilizar para acallar las críticas.

Desde el propio Gobierno, el viceministro de Cultura, Luis Jaime Castillo, criticó el borrado de los murales, pero no contó con que la ministra Diana Alvarez Calderón justificaría a Castañeda. Ha dicho la ministra que los murales no son la Capilla Sixtina, que se trata de un arte efímero que puede ser borrado en cualquier momento. Su declaración obviamente responde a la cercanía de Castañeda con el gobierno humalista al que debe apegarse la ministra.

Es lamentable tener que llegar a estos extremos. Pero la intolerancia y el odio son propios de mentes mezquinas de personajes que llegan al poder, malinterpretan el mandato recibido y obran con abuso, amparándose en una mal entendida autoridad. Lamentablemente –como ya lo hemos dicho- las consecuencias no las pagan esos personajes, sino las instituciones del Estado, el país, las ciudades. Eso es lo peor. La soberbia es la mala consejera del alcalde limeño que gobierna con el silencio como su escudo, que cree que es un rey. Con la complacencia de la prensa limeña avasalló la ley haciendo que las sesiones de concejo fuesen privadas y no públicas. Solo eso basta para demostrar la catadura de este alcalde que actúa movido por el revanchismo y la intolerancia, los sentimientos más bajos que pueden corroer el alma de una persona mostrándola tal cual es.

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