Basta de Pobreza Moral
A pesar del respaldo de Fuerza Popular y de su propio partido Somos Perú, José Jerí Oré fue censurado. Pero esto ocurrió solamente porque vivimos un proceso electoral y porque los partidos que controlan el Congreso pretenden mantener ese poder y por ahora necesitan de los votos de los electores.
No ha pesado ni la dignidad, ni la majestad, ni la justicia, ni la vergüenza. Es puro cálculo político.
José Jerí Oré, y su amigo Marco Antonio Cardoza Hurtado, fueron denunciados por el gravísimo delito de violación sexual, a fines de diciembre de 2024. La denunciante era una amiga de ambos.
Pese a este antecedente, cuando el caso aún se encontraba abierto, en julio de 2025, el Congreso que controlan Fuerza Popular, Perú Libre, Somos Perú, Acción Popular, Alianza Para el Progreso, Podemos eligió a Jerí Oré como presidente de la mesa directiva del Congreso. No les importó el antecedente, no les importó la denuncia; por el contrario el perfil encajaba para sus planes, de seguir controlando el Ejecutivo, cambiando de títere.
Para agosto 2025, el fiscal de la Nación interino Tomás Aladino Gálvez, archivó la denuncia contra Jerí y dejó como único implicado a Cardoza Hurtado. Lo hizo pese a que Cardoza había pedido que se amplíe la investigación, dando detalles y dejando entrever que Jerí sí habría participado de la violación sexual, pero lo habría hecho usando objetos porque sufriría de impotencia.
Esto último es lo que recién se ha conocido, esa detallada acusación de Cardoza, y ha elevado la indignación ciudadana. Esto es lo que ha empujado a los congresistas a votar por la censura de Jerí. Porque la cercanía al proceso electoral podría costarles votos.
Los 79 congresistas que apoyaron la elección de Jerí, en julio de 2025, sabían perfectamente de la denuncia en su contra, en ese momento aún vigente y sin esclarecer. No se hicieron de la vista gorda, no pasaron por alto, no fueron ingenuos. Porque Jerí probablemente sea la máxima expresión, la mejor representación, de lo que son la mayoría de congresistas que no hacen más que seguir denigrando a la institución legislativa.
Una vez en el Ejecutivo, Jerí no hizo más que lo sabe, aprovechar el poder. De allí sus reuniones con sus ‘amigas’ en palacio de gobierno, con horas de entrada, pero sin horas de salida; mujeres que en días conseguían altos cargos o trabajo en el Ejecutivo con sueldos que estaban reservados para altos perfiles profesionales. Atropellaron la meritocracia, el concurso público, y las contrataciones a dedo se impusieron.
Las reuniones de Jerí Oré con Zhinhua Yang no son accidentes, ni citas de amigos. Jerí ha confesado que es amigo del empresario chino Zhinhua Yang o Tío Johnny, desde 2024. Y fue en el 2024 que la comisión investigadora del Congreso que revisó las licitaciones de las empresas chinas en el Perú, concluyó su informe, señalando la participación de Yang. Un informe que nunca llegó al pleno del Congreso, y sigue esperando ser aprobado. Jerí era vicepresidente de esa comisión investigadora. Cómo es posible que el investigador sea amigo del investigado.
Lo que ha pasado tiene que servir para pasar del hartazgo a la censura, al repudio, al rechazo, a decir no más. Lastimosamente hace tiempo que se ha asentado la peligrosa frase del ‘roba pero hace obra‘, ¿qué sigue ahora?. Y esa permisividad es la que degrada, es la que impide salir del fango en que se conduce la política. Hasta dónde más se va a degradar el papel del gobernante, qué más se les va a permitir. Basta ya de tanta bajeza y pobreza moral.

