Atención en Oficinas del Estado

​A ver si descubren la alegría de tener trabajo y atienden con mejor cara a ciudadanos

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¿Se han dado cuenta que cuando tiene que acudir a realizar alguna gestión en una entidad pública, es decir del Estado, tiene que armarse de valor, paciencia e ir dispuesto a sonreír y aguantar malas caras? La razón: muchos (no todos, pero muchos) funcionarios estatales, que trabajan y cobran su sueldo gracias al aporte de nuestros impuestos, tratan a las personas como si fueran ciudadanos de segunda categoría, porque detrás de un cargo se creen los dueños de la oficina, del horario, y maltratan a los usuarios.

Un mal modelo son algunos vigilantes, que generalmente a través de las famosas 'service' prestan servicio de vigilancia en algunas pocas entidades estatales. Algunos creen que la gorra y el uniforme les da autoridad pero para ser maleducados, no para estar al servicio de quien llega en mal estado a un hospital, por citar un caso. Otro mal modelo son quienes están en el cargo de secretaría y tienen una corte de asistentes, que parecen una corte monosilábica, que solo parece haber aprendido decir ¡no!, a todo. Ojo que no son solamente mujeres, hay secretarios varones, también tan malgeniados como sus colegas damas.

Gritonean, ponen cara de pocos amigos, no responden a las consultas, por poco y quieren que los ciudadanos pidan audiencia para atenderlos.

Triste para ellos. Algunos de estos señores y señoras, no se han dado cuenta que llegaron a una municipalidad de la mano del alcalde y que se irán cuando el gobierno se acabe en el mejor de los casos; o cuando llegue la revocatoria del alcalde el próximo año — ahhh, sí, ya hay algunos en lista para ser revocados apenas empiece enero 2016. Gritonean, ponen cara de pocos amigos, no responden a las consultas, por poco y quieren que los ciudadanos pidan audiencia para atenderlos. Ningún asistente se preocupa de atender el teléfono que suena y suena. Puede tratarse de una emergencia ciudadana, pero al diablo con eso. Les importa un pepino.

Y así sigue la lista. Algunos técnicos, algunas enfermeras, algunos médicos que trabajan en hospitales o centros del Minsa o de EsSalud que no contestan el saludo, menos tienen la educación de saludar a las personas adultas que tienen enfrente. Hasta se mueven de mala gana, les pesan los pies; a las justas si abren la boca para dar indicaciones al pobre enfermo que llega porque no le queda de otra, porque si pudiera (es decir si tuviera chivilines) se evitaría la "visita" y el calvario de la mala atención. Y nos acordamos también de los profes; hay ciertos perezosillos que ni alumnos tienen. Así es, basta mirar cuando en un colegio hay dos o tres aulas de un mismo grado, uno destaca porque todos quieren con él, mientras que al otro hay que pasarle alumnos de favor porque si no, ni alumnos tendría. Por su buen carácter y trabajo no es.

Podemos seguir haciendo un recorrido por diversas oficinas estatales y recoger una colección de experiencias. En las oficinas municipales que tienen mayor afluencia de ciudadanos, como las de registro civil, de desarrollo urbano, caja, rentas, de saneamiento, cierto que hay problemas que resolver, pero se tiene que empezar por el personal y la atención que prestan al ciudadano. El saludo es elemental. Así como entregar información que las personas necesitan para poder cumplir sus trámites. Nadie llega de turista a las oficinas estatales, todos tienen algo que hacer y tiempo corto. Atiendan a cada ciudadano con justicia y eficiencia, sin importar que llegue en carro, en moto o en yanques. Todos merecen ser bien tratados.

Muchos de estos personajes que hoy ostentan un cargo público deberían recordar que su trabajo es un servicio público, que ellos mismos han elegido estar allí, sea que se lo merezcan por sus conocimientos o que lo obtuvieron por buena vara. A ver si descubren la alegría de tener trabajo y atienden con mejor cara a ciudadanos, que son quienes les pagan su sueldo cada fin de mes. Sobre todo a ver si por decencia, mejoran la atención al ciudadano. No saben cuántos problemas se evitarían, cuántas citas le ahorrarían al funcionario de mayor jerarquía, y especialmente cuán satisfactorio sería su labor y el respeto que se ganarían del Soberano, el Populórum.

Atiendan a cada ciudadano con justicia y eficiencia, sin importar que llegue en carro, en moto o en yanques. Todos merecen ser bien tratados.

Podemos seguir haciendo un recorrido por diversas oficinas estatales y recoger una colección de experiencias. En las oficinas municipales que tienen mayor afluencia de ciudadanos, como las de registro civil, de desarrollo urbano, caja, rentas, de saneamiento, cierto que hay problemas que resolver, pero se tiene que empezar por el personal y la atención que prestan al ciudadano. El saludo es elemental. Así como entregar información que las personas necesitan para poder cumplir sus trámites. Nadie llega de turista a las oficinas estatales, todos tienen algo que hacer y tiempo corto. Atiendan a cada ciudadano con justicia y eficiencia, sin importar que llegue en carro, en moto o en yanques. Todos merecen ser bien tratados.

Muchos de estos personajes que hoy ostentan un cargo público deberían recordar que su trabajo es un servicio público, que ellos mismos han elegido estar allí, sea que se lo merezcan por sus conocimientos o que lo obtuvieron por buena vara. A ver si descubren la alegría de tener trabajo y atienden con mejor cara a ciudadanos, que son quienes les pagan su sueldo cada fin de mes. Sobre todo a ver si por decencia, mejoran la atención al ciudadano. No saben cuántos problemas se evitarían, cuántas citas le ahorrarían al funcionario de mayor jerarquía, y especialmente cuán satisfactorio sería su labor y el respeto que se ganarían del Soberano, el Populórum.

Redacción UNDiario

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