Abusos que los Municipios Consienten
Ninguna de las municipalidades de las provincias de Pacasmayo y Chepén muestra mínimo interés por hacer respetar sus ordenanzas. Esto da lugar a los abusos en contra de los derechos de otros vecinos. A la protesta ciudadana, la autoridad se muestra indiferente, como si no le interesase la voz de vecinos que reclaman justificadamente contra algunos atropellos.
Uno de esos excesos es la ocupación de la vía pública, por tiempo indefinido, con materiales de construcción. Muchos montones permanecen en las distintas calles de los distritos sin que eso preocupe a las autoridades. Exigir que se cumpla la disposición en cuanto al tiempo límite, no es estar contra el derecho de determinadas personas a construir. En buena hora que así sea porque eso es positivo para una ciudad. Sin embargo, no se debe permitir que los materiales se dejen abandonados por semanas y hasta meses.
Al final, terminan convertidos en focos infecciosos porque se acumulan basuras, y el viento se encarga de trasladar la tierra y el polvo invadiendo hogares y amenazando la salud de las familias. Este es un problema real que afecta a muchas personas y a la ciudad misma.
Uno de esos excesos es la ocupación de la vía pública, por tiempo indefinido, con materiales de construcción.
Es cierto que la autoridad no puede estar en todas. Lo admitimos. Pero hay muchos servidores en las municipalidades que deben ser convocados para ayudar en tareas simples como las de reportar este tipo de infracciones, a fin de actuar. Parte del problema es que hay regidores que creen que su función se limita a participar en las sesiones; alcaldes que se encierran en su despacho y se desplazan solo en vehículo motorizado con lo que ignoran muchas de las cosas que podrían captar si recorriesen su ciudad, a pie.
Igual en el caso del gerente municipal o de los jefes de áreas que por la naturaleza de sus funciones deberían salir. Prefieren permanecer todo el tiempo encerrados ignorando las numerosas infracciones que se cometen gracias a esa negligencia. De este modo, ese tipo de abusos se convierten en excesos consentidos por la propia autoridad merced a la complicidad de empleados que se hacen de la vista gorda "para no comprarse líos". Así hay quienes entienden su trabajo, cayendo en un concepto errado pues debe capacitárseles respecto de sus funciones.
Parte del problema es que ciertos regidores creen que su función se limita a "sesionar" y alcaldes que se encierran en su despacho
Hay ocasiones en la que las propias municipalidades son las infractoras. Cuántas veces hemos visto que determinados trabajos del área de saneamiento básico –en ciudades donde el servicio está bajo el gobierno local- dejan trabajos a medio hacer sin colocar señales de peligro. Los vecinos deben desplazarse en medio de huecos y montones de tierra.
Son prácticas que, a fuerza de su uso y abuso, se han hecho cosa común y corriente. La propia autoridad incurre en el tipo de infracciones que sus ordenanzas prevén sancionar. Pero no pueden hacerlo porque la propia autoridad da mal ejemplo. Esto debe ser corregido en forma urgente. Ya no toleremos por más tiempos calles cerradas al paso vehicular y convertidas en focos de peligro y de insalubridad.

