El Enrevesado Camino de la Salud

Los gobiernos municipales tienen que asumir una nueva y renovada actitud respecto a las necesidades que afectan los servicios de salud. El problema es si es que los nuevos alcaldes y regidores estarán dispuestos a comprarse ciertos pleitos o si usarán sus influencias para aprovechar a colocar a sus parientes a trabajar en ese sector.

Esa nueva actitud que la población reclama va más allá de gestionar obras. Los gobernantes tienen que estar en condiciones de conocer cómo funcionan las postas de salud, los centros de salud, los hospitales. Tienen que saber de primera mano el vía crucis que pasa una madre con un hijo hirviendo en fiebre, o el de quien espera meses por una cirugía. Saber lo que se sufre para tomar acciones.

Y para que tengan una idea de lo que es tomar acciones, requieren conocer el proceso. Cuántas camas para internamiento tenemos por provincia o distrito; cuántas cirugías se realizan; en qué condiciones; qué especialidades faltan cubrir; cómo andamos en la provisión de medicinas. Sí. Es un largo, largo camino, el que debe recorrer un asegurado en EsSalud, o en el Minsa, o quien acude sin contar con Seguro Integral de Salud a atenderse en un hospital público. Y la mayoría de ellos no tienen respaldo de nadie para reclamar por sus derechos y allí es donde también corresponde actuar al gobierno municipal.

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Ilustración por Jun Luo para UNDiario

Ser elegidos representantes de la ciudad no es solo para tomarse la foto con el congresista que viene a ofrecerles el oro y el moro. Algunos alcaldes deben dejar ya la pasividad, fajarse los pantalones y manteniendo la educación -que no es sumisión, ni miedo- asumir la defensa de los gobernados. Y eso implica reclamar públicamente cuando nos desmantelan hospitales, o cuando elevan de categoría a un hospital solo por cuestiones políticas, sin que en el fondo el servicio haya mejorado.

Hay mucho por hacer en el sector salud. ¿Alguno ha ido a hacer cola de madrugada para sacar ticket y conseguir atención en un hospital Minsa? ¿Sabe cómo es ese proceso? ¿Sabe bajo qué síntomas atienden una emergencia? ¿Sabe cuáles son las quejas más contínuas de los usuarios? ¿Sabe cuántos esperan por medicina que no llega? ¿Cuántos otros esperan que les programen análisis especializados o cirugías?

Y esto que no hablamos de asuntos mayores como tratamiento de tuberculosis, tratamiento para personas con VIH, tratamiento del cáncer, o embarazos precoces. ¿Cómo estamos en esas estadísticas? ¿Cuánta población afectada con VIH o TBC tenemos?

Sí, ser gobierno implica un conjunto de obligaciones y no de privilegios.

Para empezar sugerimos entrar al circuito, pero no como "autoridad importante" sino como cualquier vecino. Conozcan de cerca el problema en los mismos pasillos del sector; informénse de las cifras macro reales, y después prevean y planifiquen sobre bases sólidas. Verán que no basta con salir a pedir un presupuesto para un hospital. Antes, tienen que conocer la situación del sector en su localidad.

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