Antiguas tradiciones que hoy están prohibidas y son sancionadas


Continuando con la línea temática de “La ciudad y los ruidos”, dos artículos publicados también en Últimas Noticias, en esta oportunidad nos ocuparemos de los famosos ‘cuetes’.

Estos artefactos tuvieron su época, por así decirlo, pero como los tiempos son cambiantes y la vida se ha vuelto algo complicada, las personas casi de todas las edades necesitamos paz y tranquilidad.

Los cuetes causan un ruido estridente, muy desagradable, que afecta especialmente a las personas mayores, niños; y que además ponen muy nerviosos a las mascotas que corren a esconderse.

Los cuetes además de sus componentes, como carrizos y otros, utilizan pólvora que no es un talco para bebés, sino un explosivo utilizado en la fabricación de balas para armas de fuego y de guerra, y que a través del tiempo han causado infinidad de desgracias.

Cuántas personas exhiben en sus propios cuerpos las consecuencias de lamentables accidentes causados por la explosión de cuetes. Quienes lograron sobrevivir quedan con huellas irreparables por la pérdida de un dedo, o más, o por la pérdida de un ojo, y a veces hasta los dos. Y en el peor de los casos se tiene registro de víctimas mortales por la manipulación de estos artefactos.

Hace unos años en Lima, en la llamada Mesa Redonda, de Barrios Altos, y con motivo de las navidades, se produjo un incendio de gran magnitud donde perdieron la vida 300 personas, entre ubicados y desaparecidos; además de pérdida total de muchas viviendas y locales comerciales, es decir una desgracia catastrófica y todo porque en una serie de locales se comercializaban cuetes, entre otros pirotécnicos, y se almacenaba pólvora para su fabricación, lo cual produjo una tremenda explosión.

Las malas experiencias propias y ajenas nos deben enseñar a no repetirlas, pero el ser humano, y nosotros los peruanos, nos resistimos y volvemos a hacer lo que ya sabemos que nos costó uno o más dedos, y hasta un ojo.

En Pacasmayo, como en otras localidades, y en sus diferentes barrios, existen personas que se dedican a participar de este atentado, pues ya no se le puede llamar oficio o actividad. Estas personas, que deben ser muy conocidas y ubicables, revientan cuetes sin que las autoridades los sancionen; no les decomisan el material compuesto de pólvora que probablemente tengan en sus casas, con el latente peligro de un incendio y explosión que podría afectar a sus vecinos.

La SUCAMEC, que es la entidad encargada de autorizar y supervisar el tema de los cuetes, balas, armas, etc., solo ha autorizado puntualmente a algunos lugares, menos la provincia de Pacasmayo, y ha indicado enfáticamente la prohibición de venta de los pirotécnicos; pese a lo cual los siguen utilizando niños y adolescentes con el riesgo de sufrir quemaduras y otros daños.

Sabemos que en Lima, ya hace varios años diversas municipalidades prohibieron el uso de cuetes en general, incluidas las  fiestas de fin de año, por eso promocionan sus Navidades tranquilas. La Municipalidad de Miraflores, por ejemplo, cuenta con la Ordenanza N° 399-2013-MM, “prohíbe la manipulación y/o uso de productos pirotécnicos en locales y/o ambientes cerrados, públicos o privados“.

Los llamados castillos y fuegos artificiales no son chocolates o caramelos, sino “FUEGOS artificiales”, es decir, implican peligro.

Finalmente, debo recordar a las autoridades, la necesidad de organizar una campaña para erradicar de manera definitiva los cuetes, los castillos y fuegos artificiales que antes eran permitidos y ahora prohibidos y sancionados. Fueron una tradición convertida ahora con el paso del tiempo y la cultura, es una mala y censurable tradición.

Voz de

Barón Rojo