Palabras para Raúl Yenque

Pacatnamu

Fuente: De Astaire de Wikipedia en inglés, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=27397377


Todavía recuerdo la mañana refulgente cuando vi asomar a mi oficina un hombre de mediana edad, de tez trigueña y barba medio crecida, trayendo una cálida mirada en los ojos. El amigo que lo acompañaba me lo presentó: él es Raúl Yenque, ha querido conocerte en persona tras leer algo de tus escritos. Le tendí la mano, y supe que una amistad subyacente fluía aún desde antes que nos conociéramos. 

De Raúl tengo sus libros que ha publicado en este reciente lustro, los que destacan: Poemas etnográficos,  Kupisnik y el Carretero Azul, Ecos del caracol, en los que se evidencia esa clara y sincera vocación por la literatura en su manifestación del relato y la poesía. 

Raúl Yenque, un enamorado de nuestras raíces, otea el horizonte de su terruño, para sublimar al mar de los pacasmayos en todo su perfume y musicalidad desde tiempos antiquísimos, le canta y lo convierte en un escenario donde desplegar su imaginación a través del relato. Y aún más, sus intereses se orientan en la revaloración del hombre de su pueblo, sus costumbres, creencias, sus vicisitudes, con cierta dosis pedagógica, porque a esto apunta Raúl, a que la literatura sea un medio por el que  se eduque al hombre y se lo transforme para bien.

Es cierto, la literatura busca entretener y generar disfrute, pero también plantea desafíos al lector, conllevando a que este desarrolle su inteligencia lingüística, su nivel de análisis, afine su sensibilidad, y se convierta en un sujeto activo en la transformación de nuestra sociedad, como que también valore la naturaleza perfecta que nos cobija e inspira a creer en un Dios excelso. Qué hermoso es entonces, discurrir el alma verso a verso, poema a poema, en donde  el espíritu se colma de la música hecha de las palabras, o se quede conmovido  tras visitar esos mundos que jamás  subieron a nuestra mente,  mundos creados por un escritor que nos arrobe, nos arrebate y nos devuelva a la realidad convertidos en nuevos hombres. Y es aquello lo que mueve a Raúl Yenque a escribir con perseverancia y delirio, expuesto muchas veces al desvelo por revalorar su entorno, y presentarlo desde su propia sensibilidad, y afán de legar contenidos valiosos para los hombres del presente y el futuro. 

Agradezco su atención a todos los oyentes, en esta tarde del primer jueves literario correspondiente al año 2017, organizado por la Municipalidad Distrital de Guadalupe,  y en especial a Raúl a quien profeso mi sincera amistad que hoy me ha traído a expresarlo de manera pública.

Otoño de 2017

Voz de

Miguel Arbildo