Mil y más besos

Te habré dado Mil y Más Besos ¡Madre Mía!

queriendo detener lo inexorable…

Hoy descansas
en el sueño profundo e imperturbable de la muerte
hasta oír la voz de Dios, inconfundible,
la Voz que con poder ya demostrado
romperá las cadenas que hoy te atan.

Ese día, yo sé, de gloria inconcebible
te levantarás ya transformada
a adorar y dar las gracias,
postrada humildemente,
a Dios a quien amaste con el alma.

Ese día de gozo celestial
que ya vislumbro entre estas lágrimas,
yo también me postraré al lado tuyo ¡Madre Amada!
para nunca más, por su gracia redentora,
vivir sin el calor de tu cariño.

Sí, ese día que anhelo con las fuerzas de mi ser,
alzaremos nuestras voces
y en concierto con los Santos del Señor
cantaremos un gran himno, ese bello hermoso Himno
de alabanza a nuestro Dios.

Ahora, mientras tanto, yo he quedado
con otros Mil y Más Besos a ofrecerte ¡Mami Linda!
los mismos que hoy el alma me la estrujan
porque sí ocurrió lo inexorable.

Febrero 9, 2016 

Voz de

Hazel Bernal von Maack