¿Quién protege nuestras playas?

Todas nuestras playas del norte, hoy atraviesan el grave problema de la erosión costera y ante esto, solo existen pronunciamientos de los colegios profesionales, de los técnicos, de los especialistas y entendidos en la materia marítima y el clamor de toda una población y el periodismo, pidiendo a sus autoridades que los representan, que sean los portadores de su voz y reclamo para salvar sus playas; y, en otros casos, donde las consecuencias son aún más graves, salvar sus viviendas que representan miles de vidas humanas.

HUMBERTO-ARANCIBIA

Ing. Humberto Arancibia, autor del artículo

¿Qué es lo que vemos? Una indolencia y desinterés total por parte de las autoridades de nuestros gobiernos locales, regionales y central. Existe en sus agendas temas mucho más importantes, como el de hacer campañas políticas, con promesas y promesas con el afán de buscar votos para ser elegidos para algún cargo que les pueda dar una satisfacción personal y en su mayoría una satisfacción económica o de poder.

No hemos visto, ni menos escuchado, a ninguno de estos personajes, hablar, comentar y ofrecernos, de salir elegidos, que defenderán la postura técnica y profesional en relación a la destrucción de playas del litoral norteño.

Qué ciudadano común y corriente que no persigue ambiciones políticas ni menos intereses económicos, sabe a través de los medios y la información que nos brindan los especialistas en este tema tan grave de la erosión costera, que el problema principal que ha ocasionado y sigue ocasionando daños a nuestras playas tiene un nombre propio: EL MOLON DE SALAVERRY.

Hace muchos años al inicio de su construcción, los técnicos advertían sus graves consecuencias, que hoy la estamos viviendo: la destrucción de las playas hacia el norte: Primero fue Las Delicias, luego Buenos Aires, hoy Huanchaco, mañana el Charco, Puerto Malabrigo, después le tocará a Puémape, El Milagro, Pacasmayo, Junco Marino, Barranca, Chérrepe y completando este ciclo de destrucción acabará con otras playas turísticas de otros hermanos departamentos como Puerto Etén, Pimentel, Colán, Máncora, Punta Sal y otras.

¿Qué responden ante la población nuestras autoridades? Ellos tienen sus criterios y opiniones empíricas y en su mayoría piensan que con sus fundamentos son mucho más válidas que la de los expertos y profesionales en este tema. Arena, espigones, muros, enrocados, molones y qué otra obra más, es para ellos la única solución y que sea generada y aprobada como partida de emergencia por parte del Gobierno Central, pero el fondo primordial es obtener partidas que generen renta y dinero para sus intereses partidarios o tal vez personales.

Cada autoridad de un balneario, distrito o provincia que tiene la bendición de tener o haber tenido playa, ansía estos presupuestos para construir y decir después “ defendemos y protegemos nuestra playa ”, sin el mínimo interés de preguntar y preocuparse si estas construcciones protectoras, como el gran proyecto de los espigones, afectarán a la playa vecina; y así de igual modo todas las autoridades vecinas, cuando se ven afectadas, bajo este mismo principio anti-técnico, adoptan una postura electoral y ciudadana, considerando la ejecución de estas similares obras en sus playas, por ser necesarias y justas, pero que en realidad lo que hacen es mostrarnos una obra cuyo verdadero, egoísta y malvado mensaje es el de “SALVESE QUIEN PUEDA”.

Mientras esto sucede en nuestras playas del norte, hacia el otro lado del dragón marítimo que origina este problema, hacia el sur del Molón de Salaverry, nacen y se crean nuevas playas, con la abundante arena que le pertenece y le hace mucha falta a todas estas playas que piden “SOCORRO”. Pero parece que ningún político ni autoridad tiene el mínimo interés en observar lo que sucede y lo que puede pasar al otro lado norte de nuestro litoral; hay temas más importantes como apoyar la construcción, la vivienda, la formación de nuevas playas, el progreso y desarrollo económico de nuestras regiones, que pensamos ningún ciudadano pensante se opone, pero si nos oponemos que estas obras sean prioritarias y a costa de la destrucción y desaparición de playas que tienen historia, tradición, turismo y son parte de nuestra cultura nacional.

Creo que ya no podría agregar, ni comentar algo más sobre este tema; todo el mundo lo sabe, mientras no se haga nada al respecto sobre el MOLON DE SALAVERRY, seguiremos en opiniones, los mismos y repetidos pronunciamientos de los colegios profesionales, la Marina de Guerra del Perú, técnicos, y especialistas en los múltiples y continuos talleres y fórums dedicados a este grave problema; sin dejar de valorar el apoyo incondicional de los medios de publicación y televisión, que desinteresadamente comparten nuestra preocupación y Dios no lo quiera así, en un futuro muy cercano no tengamos que vivir desgracias materiales y humanas, como muchos de nuestros hermanos de playas afectadas que sufren y lo viven hoy.

Que DIOS ilumine a alguna autoridad que escuche nuestro clamor y nuestro dolor y haga eco nuestra petición ante quién pueda tomar ya, una decisión con ejecución y solución temprana.

El autor es Ingeniero agrónomo de profesión. Su correo es [email protected]

Voz de

Humberto Arancibia Cueva