Simplemente César Vallejo

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Fuente: La Republica

Te conocí desde hace mucho, cuando en mi juventud aun rehilaba mi vida y desde ese tiempo hasta hoy, la marcaste y has contribuido, con conceptos, sentimientos y principios, a darle forma al modo en que entiendo y comprendo este tan extraño mundo.

El haber leído lo que en tiempos pasados escribiste, generó en mí la imposibilidad de olvidarte, cada verso que recorría, cada párrafo que me imaginaba, fue una cincelada que recibía sin darme cuenta y que poco a poco fue tallando en mi interior un inmenso agradecimiento hacia ti, hombre universal.

Los ojos brujos, la dulce Rita, los rotos aros de unos muertos novios, las ganas de no tener ganas, la humana impotencia de amor, el Dios curvado en el tiempo que se repite, el ardor de un mal kerosene, Miguel y su noche de Agosto, este curioso mes de setiembre al que siempre recurres, los labios curvados, la tangible curva y el tiempo coronado de palomas, la rosa que muere y que renace mucho, el vacío en el aire metafísico que nadie ha de palpar, el saborear un sabor ya sin sabor, el querer planchar un pañuelo para el que no puede llorar, el hermoso poema que generó una araña y su triste anatomía, tu querer responderle a un mudo, el miliciano de huesos, los heraldos y las caídas de los cristos del alma que el destino blasfema, la cena miserable y su amarga cuchara de esencia humana, los dados eternos y la admiración causada al maestro Gonzales Prada, han sido creaciones que entraron en mi existencia, removieron lo que encontraron y se quedaron allí, enseñándome también, entre otras cosas, que no hay cifra hablada que no sea suma, que sin noche no hay aurora y que a veces uno en vez de laurearse se encebolla.

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Fuente: La Republica

Esta forma maravillosa de crear y recrear con el idioma ha hecho que la raza humana se rinda ante ti, los europeos y los chinos aun no te logran entender a cabalidad, los peruanos tampoco; pero hay algo en ti que te hace cercano y es quizá esa esencia humana que supiste sintetizar y que late y vive en cada uno de nosotros.

Hoy hemos conocido tus infiernos de la mano de Gonzalez Viaña, sabemos que un Vocal Supremo es Vallejiano al mango, que se fue a París a rendirte homenaje y que siempre que puede vuelve al Santiago de Chuco a mojarse de su bendición y de su llanto; sé que mis ojos han visto impávidos una colección de más de tres mil libros solo de ti y sobre ti, que has cambiado la historia, que falleciste en París y con aguacero como algún día predijiste, que te dieron duro con un palo y duro también con una soga, pero sobre todo sabemos que has vencido a la muerte, que te has alzado por en encima de ella y que rompiste esquemas de antaño, que pasarán y pasarán generaciones de generaciones, pero que ninguna de ellas podrá rasgarse el pecho, sacar y entregar el alma como tú nos la has entregado.

Voz de

Víctor Raúl Cruzado Rivera