Mejorar Programas de Vacaciones Utiles
Los programas de Vacaciones Útiles que suelen programar los gobiernos locales son bienvenidos. Es una buena forma de ayudar a que los escolares empleen bien su tiempo y no se distraigan en acciones que atenten contra su formación, en tiempos en que están tan expuestos a diversos peligros.
Debería buscar ampliarse de acuerdo a las demandas que expongan los propios interesados. Nadie se ha preocupado por hacer encuestas para indagar acerca de las preferencias de los beneficiarios, si es que están satisfechos con los programas actuales o si es necesario ampliarlos o incorporar otros. Todas las administraciones se limitan a seguir con el modelo que encuentran. Se sigue la corriente cuando debería optarse por cambios.
Creemos, por ejemplo, que se haría bien con impulsar programas sobre manejo de computadoras, ahora que esos equipos ya existen en la mayoría de centros educativos. Es necesario enseñar a los menores una serie de acciones para facilitarles el uso de esas máquinas y sacarles mayor provecho. De acuerdo a las edades, se les puede orientar también en el uso apropiado de internet y las redes sociales, aplicado a la escuela.
En cada localidad hay características que distinguen a sus habitantes. Hay determinadas preferencias, ya sea por la música, el deporte, el arte, la cultura, etc. A esas actividades podrían orientarse algunos de esos cursos vacacionales. Pero, insistimos, conviene implantar el sistema de encuestas para saber las preferencias de los propios usuarios y mejorar las cosas para el año siguiente. No se queden en la monotonía y en la simple imitación. Hay que hurgar en la necesidad de cambios.
El teatro, por ejemplo, siendo un elemento que aporta a la formación personal, no se le presta atención.
El mejor conocimiento de la realidad de sus pueblos, es otro tema descuidado. Los escolares deberían saber cuáles son sus principales lugares, hombres y mujeres ilustres. Bien podría pensarse en programas de conocimiento directo de esos sitios, algo que no se hace siempre en las instituciones educativas. Por ejemplo, proyecciones audiovisuales sobre sus sitios naturales (Cañoncillo, Mancoche), sobre sus sitios históricos y arqueológicos. Impartir conocimientos generales sobre el proceso del cultivo de arroz, o cómo se fabrica el cemento, etc. Incluyendo visitas de estudio. Son conocimientos que debería tener todo poblador del valle. Pero, muchos los desconocemos porque son cosas que no se enseñan en las aulas.
Todo eso debe ser contemplado por las autoridades, a través de las áreas municipales competentes. Nada se gana con seguir la corriente, y mantener lo mismo año tras año, arrastrando, inclusive, malas prácticas como la de algunos profesores -contratados por los programas der Vacaciones útiles- que tienen su negocio particular y venden a los alumnos, los productos que les piden para desarrollar los cursos. Esos programas no deben ser convertidos en oportunidades comerciales para los docentes a quienes se les paga por el servicio que prestan, aparte del sueldo que tienen del Estado.

