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Agua es Prioridad

Nuestras ciudades tienen un enclave privilegiado respecto de la ubicación de fuentes de agua, especialmente para satisfacer la necesidad del uso poblacional. Mientras que en otras latitudes los gobiernos requieren incluso de la ayuda de avanzadas tecnologías para proveerla a sus ciudadanos, o sufren una escasez permanente por sus características geológicas, nosotros las tenemos en abundancia a flor de superficie o en el subsuelo. Estamos bendecidos. Sin embargo, vivimos como en la canción que dice “morir de sed teniendo tanta agua…”.

La incapacidad y corrupción de sucesivos gobernantes a través de los años han condenado a nuestras comunidades a padecer por calidad y cantidad de agua potable. No existe el agua potable en ninguno de nuestros distritos y esa es una realidad irrebatible.

En los últimos diez años el Estado se ha enfocado en políticas de ampliación y mejoramiento de los sistemas de agua y alcantarillado a nivel nacional, disponiendo cientos de millones de nuevos soles en proyectos que solo han llenado los bolsillos de los lobistas en los ministerios, políticos que deciden cuáles proyectos se realizan, y ejecutores de obras que terminan emparentados con los anteriores. Los sistemas que debieran mejorar las condiciones de vida con el aprovechamiento del agua en abundancia para la población, terminan siendo obras con fallas técnicas, con problemas operativos, sin modelos de gestión sostenibles y en almacenes de chatarra que no funciona más que en las inauguraciones.

El derecho del uso de agua potable es primordial porque la vida no se desarrolla sin ella. El hombre precisa de ella diariamente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calculado que el 80% de todas las enfermedades que el hombre desarrolla a nivel mundial son causadas por la falta de agua limpia y saneamiento adecuado. El agua no apta para consumo humano es una de las causas principales de enfermedades y muertes sobre todo en los niños.

Nuestros gobiernos locales mantienen como pendiente la obligación de proveer agua potable, a pesar de haber administrado millonarios presupuestos para la ejecución de estos proyectos. 

Pacasmayo camina sobre el proceso de conseguir una planta de tratamiento que finalmente ofrezca agua potable a sus ciudadanos. Lograr esa planta exige resolver problemas que no se han despejado aún.
El robo del agua a través del Canal Teniente no se resuelve. Es necesario tener una planta moderna con un volumen estable y continuo si se quiere entregar agua las 24 horas a la ciudad. El modelo de gestión del servicio de agua y alcantarillado sigue pendiente de resolverse.

San Pedro de Lloc, igualmente, sigue con los problemas que arrastra el modelo de gestión. La Unidad de Servicio de Agua y Alcantarillado, es una caja recolectora de dinero que es depositado en las arcas municipales para luego desaparecer en usos “más importantes”. La calidad del agua en la capital provincial no es óptimo. Los elementos que contiene el agua que consume San Pedro de Lloc termina por colapsar las tuberías de las viviendas. No es raro terminar con depósitos de sarro que literalmente cierran las tuberías. Así está el servicio. Guadalupe, Jequetepeque, San José, Chepén, Pacanga, Pueblo Nuevo, no viven realidades distintas.

Nuestras ciudades necesitan gobernantes que encaminen sus gestiones planificando, no solo resolviendo las contingencias. Con mente clara y manteniendo a raya a los “asesores” que ven sus bolsillos llenos en cada proyecto. Se necesita que el gobernante esté libre de ataduras y condiciones impuestas por intereses subalternos y sobre todo un criterio sensato, para alcanzar el éxito de su gestión como si fuese la meta de una empresa personal.

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