Homenaje a los Trabajadores
Cada primero de mayo es ocasión para celebrar y para rendir homenaje a los trabajadores. A todos sin excepción, trabajadores manuales e intelectuales. Todos contribuyen al desarrollo de los pueblos en la medida que les corresponde.
Lo importante es la significación que tiene la fecha. Es el logro de una larga lucha de personajes que se van perdiendo en la maraña de los tiempos y de las páginas de los libros o de los periódicos de la época en que hicieron historia.
Esa lucha no ha terminado, es una lucha del día a día porque siempre se encuentra injusticias en algunos sectores donde no se valora la dignidad de la persona. Tenemos por ejemplo la minería informal que explota a trabajadores precoces, obligados por la necesidad a iniciarse en el trabajo antes de tiempo. Nos referimos a los niños, los cuales son explotados por mineros informales, exponiéndolos a numerosos riesgos, perjudicando la formación integral a la que tienen derecho esos pequeños. Pero la voracidad de esos individuos, que están lejos de ser considerados empresarios, no tiene límites. En afán de amasar fortuna no les importa atentar contra los derechos de las personas a las que contratan por sumas míseras, y las obligan a trabajar en condiciones indignas, igual que a niños que son tratados inhumanamente.
Como ellos, tenemos a otros sectores, como por ejemplo, en construcción civil donde algunos contratistas no cumplen con todas sus obligaciones y, aprovechando de la necesidad de la gente, las hacen trabajar sin cumplir con lo que manda la ley. Y cuando reclaman por sus derechos –como ocurrió hace poco en San Pedro de Lloc, con la obra de reconstrucción de la cárcel- no encuentran apoyo de las autoridades. Estas, en vez de defender los derechos de los trabajadores, tal como los obliga la ley, salen a favor de quienes la incumplen porque no intervienen a tiempo o porque al que reclama se le trata como un desadaptado social solo por exigir se respeten sus derechos.
Son injusticias que se dan en nuestro país y contra los cuales tiene que mantenerse lucha para que en el futuro se pueda hablar de auténtica celebración. La lucha por la defensa y el cumplimiento de los derechos de los trabajadores no ha terminado. Como en la época de la batalla por la jornada de las ocho horas, se mantienen luchas por conquistas ya logradas pero que no se cumplen. Allí están los trabajadores de diversas municipalidades muchos de los cuales no se pueden acoger al retiro porque su patronal no cumplió con pagar los derechos que corresponden.
Hay razones para celebrar, pero también para ratificarse en la lucha por la defensa de los derechos de hombres y mujeres que aportan al desarrollo de sus comunidades, pero que no siempre se cumple con ellos. Esto pese a que las empresas para las que trabajan tienen posibilidades de hacerlo pero las devora la ambición de sus propietarios.
En este nuevo Día del Trabajo cabe también invocar a la responsabilidad de los trabajadores para que cumplan sus obligaciones. Lo correcto no es solo demandar derechos, sino en exigirse a sí mismo en el cumplimiento de sus obligaciones con responsabilidad, respetando horarios y laborando honestamente para dignificarse y dignificar nuestra labor. Esa conjunción debe haber para poder celebrar con autenticidad.
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