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Una Tragedia Mayor

Héctor Correa Banda no termina de vivir la tragedia que lo ha privado de su esposa, dos hijos y de su madre. El y su único hijo sobreviviente, deben pasar los peores momentos de sus vidas en el tiempo siguiente cuando enfrenten la dura realidad de la ausencia de los seres amados. Él es una de las víctimas del terrible accidente ocurrido a la altura del kilómetro 643 de la Panamericana Norte, sector conocido con el nombre de Coscombita, cerca de Paiján. En total fallecieron cinco personas, todos miembros de una familia; el conductor era primo de Correa.

En un desgarrador testimonio hecho ante la prensa, y presa de la angustia, el viudo sobreviviente ha expresado su temor sobre la probable manipulación de la investigación para librar de responsabilidad al conductor del otro auto, que habría estado conducido por un policía en situación de retiro. Correa ha dicho que ese conductor invadió el carril por donde ellos se desplazaban y los embistió cuando trató de pasar a un vehículo de mayor tamaño. Ha denunciado que su declaración le fue tomada por el perito a cargo de la investigación y sin presencia del fiscal que es el director de la investigación.

Uno de sus familiares asevera que el perito trató en mala forma a la víctima, sin tener en cuenta su estado a causa de la tragedia que lo abate. Debe recordarse que una investigación debe ser imparcial por sobre cualquier consideración, y que toda persona tiene derecho a ser tratada con respeto en razón de su condición humana y por los derechos que le asisten.

El accidente y sus dolorosas consecuencias fueron producto de la imprudencia y del exceso de velocidad. La investigación debe hacerse imparcialmente para que se pueda hacer justicia. Es lo único que reclama no solamente Héctor Correa Banda, sino la población. No debemos seguir sometidos a la imprudencia de quienes se creen dueños de las pistas y con su irresponsable actuación pueden provocar enormes desgracias poniendo en peligro sus propias vidas, o las de otros. Eso debe terminar. Los accidentes –lo hemos dicho reiteradamente- son producto de la negligencia y de mala actuación de algunos conductores que, irresponsablemente, hacen de lado las reglas de tránsito.

Es tiempo de dejar atrás los "cambiazos" para favorecer la impunidad y dejar sin castigo a los causantes de atropellos. Eso debe entenderse con claridad. Muchas veces, se acostumbra, por ejemplo, aceptar cambiar, en los documentos, al conductor ebrio y suplantarlo por un hermano o familiar que no bebió, hecho el peritaje etílico arroja cero de alcohol en la sangre; otras veces, sin necesidad de cambiar al ebrio se cambia la muestra de sangre o se hace aparecer resultado falso.

En el caso concreto del doloroso accidente del lunes 9, la denuncia es por presunta intención de manipular la investigación. Deben intervenir los organismos superiores de la Policía para garantizar que eso no ocurra. Lo propio debe hacer el Ministerio Público, titular de la investigación. Tal como lo ha remarcado Héctor Correa, lo único que clama es justicia. ¿Se le puede negar ese derecho a un hombre que ha perdido a su madre, a su esposa y a dos de sus hijos?.

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