Ángel Fermín Cornejo Sánchez, “Marino, patriota y explorador”

 

Nació en el puerto de Pacasmayo el 6 de julio de 1835, hijo de Fermín Cornejo y María Sánchez. No se tiene noticias exactas sobre los primeros años de su vida, aunque se conoce que había recibido una buena instrucción escolar. Pasó a Lima en 1858 para unirse a la Marina de Guerra y, dada sus sobresalientes habilidades en las matemáticas, fue admitido como maestre de víveres a bordo de la corbeta “Loa” que mandaba el capitán de fragata Hercilio Cabieses. A bordo de dicha nave participó en el bloqueo y ocupación de Guayaquil, durante la guerra con el Ecuador (1859), país que pretendía arrebatarle al Perú la provincia de Maynas.

Tres años más tarde fue destinado como contador habilitado en la fragata “Arica” al mando del contralmirante Ignacio Mariátegui, y junto a él integró la comisión que viajó a Londres (Inglaterra) para la adquisición de los vapores fluviales: Morona, Pastanza, Putumayo y Napo, que serían destinados para la exploración y el patrullaje de los ríos de la cuenca amazónica.

En noviembre de 1863 retornó al Perú surcando el océano altiplánico hasta el puerto brasileño de Pará, de allí continuó navegando por la ruta del río Amazonas hasta Iquitos el 5 de enero de 1864, donde edificaron el primer apostadero fluvial que serviría como puerto de excursión en el gigante afluente sudamericano, y por ello se le debe considerar como uno de los fundadores del puerto fluvial de Iquitos.

Ese mismo año Cornejo es promovido como amanuense del Departamento Fluvial de Loreto, al año siguiente guardalmacén de arsenal; y en 1866 intervino como contador del vapor “Morona” en la expedición conducida al Alto Marañón por el capitán de fragata Gregorio Pérez. Dicha expedición zarpó de Yurimagua el 7 de febrero, siguiendo el curso del Marañón durante seis días, hasta llegar finalmente a Iquitos. En el camino lograron recopilar valiosos informes sobre brazaje del río, extensión, malos pasos, habitantes nativos, lavaderos de oro y posibilidades de unión por caminos terrestres entre Iquitos, Chachapoyas y Moyobamba: “estas atrevidas y penosas exploraciones -escribió uno de los tripulantes- nos habían dado á conocer que todos aquellos ríos, con vapores adecuados, eran navegables”.

Se hallaba ocupado en esta expedición cuando le sorprendió la guerra con España (1866), y dispuesto a exponer la vida donde se batiría la suerte de su patria se presentó en el Callao, participando del glorioso combate del 2 de mayo desde las baterías de tierra.

Culminada la guerra, se unió a la “Expedición Hidrográfica de la Amazonia”, comandada por el marino norteamericano John R. Tucker, comitiva científica que buscaban explorar los ríos navegables de la cuenca del Amazonas a fin de buscar una ruta viable que una el comercio peruano con el Atlántico. Sus exploraciones se iniciaron en canoas desde el río Pichis, en Cerro de Pasco, subiendo hasta el Pachitea; y a bordo del vapor “Morona”, siguió por el Ucayali, llegando a Iquitos a finales de 1867. Dicha expedición trazó mapas de los ríos navegados, descubrieron otros dos ríos nuevos: el Trinidad y el Herrera Yacu, e hicieron observaciones científicas durante sus exploraciones.

En octubre de 1868, Cornejos fue destinado como contador del vapor “Pastaza”, formando parte de la exploración del extenso río Yurimaguas hasta Tabatinga, primer pueblo brasileño. A bordo de esta embarcación conoció y entabló amistad con Antonio Raimondi y Leoncio Prado.

Ascendido a oficial tercero del cuerpo político en noviembre de 1869, participó a bordo del mismo “Pastaza”, en la expedición al Pongo de Manceriche dirigido en 1870 por el prefecto de Loreto, coronel Luis Olaria. La misión de esta empresa era reconocer el lugar oportuno para establecer una población fortificada, a fin de que sus habitantes pudiesen defenderse de los asaltos de los feroces nativos de la tribu Huambisas, que en distintas ocasiones, habían destruido los antiguos pueblos colonizadores que existían en las márgenes del Marañón. En esta ocasión, Cornejo tuvo un papel preponderante en la expedición al ser enviado, junto al secretario Manuel Pinedo, a reconocer el Pongo de Manceriche, mientras que el resto de la expedición ancló en el puerto de San Francisco de Borja para abastecerse de vivieres.

Nuestros valientes marinos salieron a cumplir su misión en un bote y guiado por dos nativos de la tribu Nantipas, llegaron hasta más allá de la desembocadura del río Santiago; a su regreso trajeron una vasta información aurífera, la ubicación de pequeñas trochas que conectaban por tierra las cabeceras de ríos colindantes; y útiles datos geográficos casi completamente desconocidas hasta ese momento.

Para ese entonces, otra expedición anclaba en San Francisco de Borja. Se trataba del ingeniero suizo Arturo Wertheman, quien buscaba una ruta fluvial que conecte a los ríos Utcubamba y Marañón con el Amazonas. Algunos tripulantes del Pastaza, entre los que se hallaba Cornejo, decidieron unirse a esta nueva aventura que resultó una penosa travesía. Luego de atravesar el Pongo de Manceriche y remontar los ríos Potro y Aichayacu, tuvieron que volverse por dos motivos: la escasez de alimentos y la falta de municiones para defenderse de los nativos que ya habían asesinado a once de los expedicionarios.

De regreso a Iquitos, Cornejo se reincorporó a la comisión hidrográfica dirigida por el almirante Tucker. Así le tocó participar, como contador del vapor “Tambo”, en la expedición de reconocimiento del río Tambo, partiendo de Iquitos el 20 de octubre, travesía que se completó el 10 de enero de 1871. Esta fue su última aventura en las Amazonas, en 1872 pasó a residir al Callao luego de ser nombrado Oficial Archivero de la Comandancia General de la Marina, y en 1873, contador del monitor “Manco Capac”. Estando en dicho puerto, y gozando de las más altas esferas sociales en la marina peruana, una extraña enfermedad acabó con su vida el 7 de noviembre de 1874, a la temprana edad de 39 años.

Este notable marino y explorador de los afluentes amazónicos, además de ser uno de los fundadores del puerto de Quito, fue además un veterano héroe de la guerra contra Ecuador y España; uno de los precursores que buscaron nuevas rutas comerciales, industriales y colonizadoras sobre uno de los afluentes más grandes del mundo. Solo esperamos que en su tierra natal se honre su memoria, ya sea la fecha del deceso de este ilustre personaje nacido en el puerto de Pacasmayo.

 

Se reproduce con autorización de Iyari J. Sánchez, autor del libro “La historia del puerto de Pacasmayo desde su fundación hasta finales del siglo XIX”.

 

 

Voz de

Iyari J. Sánchez, “La historia del puerto de Pacasmayo desde su fundación hasta finales del siglo XIX” (30-32).