Homenaje En el día del maestro

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6 de julio reza el calendario nacional para rendir homenaje al maestro peruano. Gobernantes y autoridades de todo el país expresan sus mejores deseos y loas al maestro reconociendo su trascendental rol que cumple en la sociedad,  sin embargo se cuidan de asumir responsabilidades para la solución de los graves y álgidos problemas  que padecen los maestros en actividad y peor  aún, los maestros cesantes y jubilados  Esta problemática se engarza en el contexto de la crisis  en que se debate  la educación nacional, la crisis  política, económica y moral del país. 

El mensaje de nuestras autoridades en estos días refleja, no sólo, una carencia de compromiso, sino que resulta intrascendente y hasta hipócrita. Por un lado, loas y por otro lado, olvido y hasta represión cuando se reclama. 

Para los maestros, esta fecha significa momentos para la reflexión que nos permite evaluar cómo estamos, cuánto hemos avanzado y lo que nos queda por avanzar, en términos profesionales y reivindicativos. El tema de la educación y del magisterio es un problema histórico que ningún gobierno neoliberal lo abordará por no convenir a intereses económicos y políticos.  En nuestro país la educación y la salud nunca han sido prioridad para nuestros gobernantes. Por ello destinan presupuestos insignificantes que en el mejor de los casos alcanza al 4.5% del Presupuesto de la República. 

Países que han logrado salir del subdesarrollo han destinado importantes recursos en educación, superior al 25 y 30% de su presupuesto nacional. Hoy son países emergentes en su economía, que han resuelto sus problemas de trabajo, salud, alimentación, seguridad, entre otros.  

Muestras organizaciones gremiales y asociaciones de maestros, como el SUTEP y la Asociación de Maestros Cesantes y Jubilados del Perú - ANCIJE, por años vienen demandado mayores recursos para el sector educación, que permitan atender el déficit de infraestructura escolar, equipamiento, mejores salarios y pensiones para los maestros.  Cuantiosas deudas que se arrastran desde el año de 1992 se mantienen aún impagables, lo que lleva a los maestros a entablar procesos judiciales para exigir su pago. 

Sabemos que una educación de calidad nos permitirá salir adelante, formando en nuestros estudiantes una conciencia analítica y crítica, capaces de levantar propuestas de cambio para el desarrollo del país desde el punto de vista científico y tecnológico. Con jóvenes y ciudadanos bien educados estaremos en mejores condiciones de combatir la pobreza y libres en su real dimensión. Seremos capaces de romper la dependencia tecnológica que nos ata a los países desarrollados, logrando una nación nueva que enfrente con firmeza, también, el cáncer de la corrupción generalizada que nos está destruyendo como sociedad. 

Es tiempo de exigir con firmeza mayores y mejores recursos para educación y salud.  Que nuestros políticos, que viven en otro mundo y carentes de representatividad, reflexionen sobre gran daño que le están haciendo al país, por su incapacidad y carencia de propuestas serias y responsables para encarar la pésima calidad de la educación y la deficiente salud, incrementando el presupuesto para estos sectores, proponiendo políticas de estado que trasciendan los gobiernos. La educación no puede ser objeto de manipulación política de cada gobierno que llega al poder. 

Este es el rol que tiene que cumplir el maestro en los momentos actuales. Ser firme y consecuente con la niñez y juventud que el Estado y la Sociedad les ha encomendado, la de  forjar al hombre y mujer del futuro capaz de labrar su propio destino, para lograr un país en paz y desarrollo. 

 

“Ser maestro en el Perú es una forma muy peligrosa de vivir y una forma muy hermosa de morir”, frase del maestro de maestros Ricardo Dolorier Urbano.

Voz de

Profesor Víctor Flores Reaño