Inmigración China y su Cementerio en el Puerto de Pacasmayo
“El Cementerio no es un Lugar Exclusivo para los Muertos, es un Espacio para los Vivos y sus Rituales Fúnebres”, la cita corresponde al Dr. Alfonso Castrillón Vizcarra, Director del Instituto de Investigaciones Museológicas de la Universidad Ricardo Palma y está mencionada en el artículo “República: Arquitectura Funeraria”, cuyo autor es el Arq. Carlos Moreno Ahumada, Coordinador del Grupo de Investigación de la Facultad de Arquitectura Urbanismo y Artes de la Universidad Antenor Orrego de Trujillo y coautor del presente artículo.
Según la Carta de Burra (Australia) de 1979, actualizada en 1999, que se refiere a la conservación de lugares de valor cultural, basada en la Carta Internacional para la Conservación y Restauración de Monumentos y Sitios (Carta de Venecia, Italia 1966) y la Resolución de la 5ta Asamblea del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios-ICOMOS (Moscú 1978), se definieron los siguientes conceptos:
Significación Cultural y Valores.
La significación cultural es un concepto que ayuda a estimar el valor de los lugares. Los lugares que puedan ser de importancia son los que ayudan a la comprensión del pasado o enriquecer el presente, y que será de valor para las generaciones futuras. Los adjetivos para identificar el tipo de los valores como "estético", "histórico", "científico" y "social", pueden abarcar todos los demás valores.
Cabe señalar que no son mutuamente excluyentes, por ejemplo, el estilo arquitectónico tienen tanto los aspectos históricos y estéticos. Un lugar puede tener valor histórico, ya que ha influido, o ha sido influenciado por, una figura histórica, un evento, fase o actividad. Para cualquier lugar, dada la importancia será mayor cuando las pruebas de la asociación o evento sobreviven in situ, o cuando los valores son sustancialmente intactos.
En el caso de lo que fuera el Cementerio Chino de Pacasmayo, el más importante de la zona, ahora solo queda el sitio y como evidencia heroica subsiste el arco de la entrada, mudo testigo de un venerable lugar en su tiempo. Estamos hablando del arco de la portada de ingreso, que tanta polémica ha causado en los últimos días, en razón a su condición de riesgo de perderse totalmente por causa del proyecto arquitectónico que la Parroquia de Pacasmayo viene ejecutando, sin considerar la importancia y simbología del mismo. Se puede decir que se está ignorando la importancia de sus valores históricos y culturales, a pesar de que el sitio ya perdió su función como cementerio (causas desconocidas actualmente). Cabe recordar que, la existencia de los cementerios exclusivos para la población inmigrante china, tuvo razones religiosas, (el cristianismo no aceptaba el uso del camposanto a no creyentes confesos) y culturales (los propios y diferentes rituales funerarios de los chinos); sin embargo su existencia y hasta hace algunas décadas y su vigencia en otros lugares, demuestran la tolerancia cultural de nuestra sociedad como el grado de integración del grupo asiático.
Actualmente, sólo se mantiene en pie, la hermosa portada en arco de estilo neoclásico con algún aporte regional y realizado con tierra y ladrillo ¿?, que representa un archivo y testimonio histórico de la presencia estoica de las primeras familias chinas y de su cultura. Grupos que inmigraron, para establecerse en general al Valle de Jequetepeque y en particular al puerto de Pacasmayo, desde 1880 hasta 1930. Por otro lado, su presencia y desempeño en las labores de las faenas agrícolas en el delicado cultivo del arroz, se enmarcan en el proceso de la “2da Revolución Industrial” y sus procesos, de desarrollo de los grandes monocultivos, como el del arroz, demanda de mano de obra, la urbanización con servicios especializados, etc., que impactaron en los valles costeños del norte del Perú.
Según Humberto Rodríguez Pastor, antropólogo peruano especialista en inmigración china e inmigración japonesa en el Perú, escribe en el libro “Cuando Oriente llegó a América. Contribuciones de inmigrantes chinos, japoneses y coreanos” publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo en el año 2004, en el Capítulo 6, sobre la “Presencia China e Identidad Nacional en el Perú”, menciona que desde hace más de 150 años el Perú recibe inmigración china y que el pilar histórico fundamental de la gesta migratoria han sido los 100,000 chinos culíes que llegaron al país en el siglo XIX.
La corriente migratoria significativa de asiáticos a Perú se inició con chinos culíes en el año 1849 y fue intensa hasta 1874. En esos 25 años llegaron cerca de 100,000 culíes. Así mismo, señala que de la actual población peruana, el 10% es descendiente de chinos. Este porcentaje da cuenta de la influencia cultural china que en distintas intensidades aún perdura en la descendencia cuando ya han sucedido unas cinco generaciones.
Menciona asimismo que…… “en el valle del Jequetepeque, entre 1880 y 1930 hubo en los distintos pueblos que la conforman casi 1,000 chinos en la condición de libres distribuidos de ésta manera: en Pacasmayo (puerto) (1), 196 chinos; en Guadalupe, 201; en San Pedro de Lloc, 127; en Chepén, 362; en Pacanga, 5; en Pueblo Nuevo, 41; en San José, 49; y en Jequetepeque, 16. Estos chinos de un mismo valle tuvieron una diversidad de negocios como pulperías, bodegas, oficinas comerciales que compraban y vendían artículos del país y/o importaban y exportaban diversos productos, empresas que controlaban unas 6,000 hectáreas de cultivo y otros negocios que manejaban molinos de arroz, uno de los principales cultivos de éste valle. En un momento determinado establecieron una especie de banco que habilitaba a cualquier agricultor del valle que requiriera dinero.
Continua señalando que “la importante comunidad asiática de ese lugar contó con muy diversas organizaciones: partidos políticos como el Kuo Ming Tang, templos religiosos; Cruz Roja China (durante la invasión de Japón a fines de los años treinta); colegio para niños chino-peruanos; el Cheng Lhin Club, destinado a la gente joven; la Sociedad de Beneficencia China que tuvo local propio; el Centro Comercial Chino con sede en Chepén, pero que congregaba a todos los chinos comerciantes de todo el valle; el cementerio chino de Pacasmayo, que sirvió para todos los orientales del lugar”.
Asimismo relata que…. “Debido a la importancia de la presencia asiática, la región tuvo tal reconocimiento que contó con un consulado chino (2) y en 1939 fue visitada por el Ministro Plenipotenciario de la República de China. Deseosa de mantener las buenas relaciones con el resto de la población, la comunidad china donó un local escolar y siempre hizo erogaciones para las celebraciones de las fiestas patrias peruanas. En el año 1921 ofreció la importante suma de 1,000 soles para las celebraciones del centenario de la independencia nacional y, a su vez, envió a Lima otros 500 soles para el mismo fin.
Finaliza mencionando que…”La fuerza económica organizada de los chinos de la cuenca del Jequetepeque, a su vez tuvo influencia más importante en parte del colindante departamento de Cajamarca. En ese reordenamiento estructural el pueblo de Chepén, que geopolíticamente era una bisagra entre la economía serrana cajamarquina y la economía costeña del valle, se convirtió en el centro urbano más importante. Ya desde el siglo XIX se decía que Chepén era puerto de la sierra y en algún momento lo llamaron Cantón Chico, debido a la alta concentración de la población de inmigrantes chinos.
El antiguo Cementerio Chino de Pacasmayo
Podríamos hacer una transpolación de la reflexión que hace el Arq. Carlos Moreno Ahumada en su análisis del Cementerio Chino de Trujillo, de su artículo “Arquitectura Funeraria”, en el sentido que el de Pacasmayo “Tiene también un valor histórico y cultural, pues representa un archivo y testimonio histórico de las primeras familias chinas y a su cultura, que emigraron a Pacasmayo en el período de entre 1880 y 1930. Es un registro del sentimiento de respeto a la cultura y a la nación china hacia sus seres queridos ya muertos, así como a sus descendientes actualmente integrados a la sociedad peruana.
La conservación del arco y arquitectura, construido con tierra y ladrillo ¿?, pese a la desaparición del cementerio, mantiene su carga simbólica y concentran un valor cultural, social, estético, espiritual y testimonial, valiosa evidencia, que debido al desuso y descuido del cementerio corre el riesgo de degradarse y perderse. Mantener la única evidencia del antiguo Cementerio Chino también expresa el respeto y la defensa a la integración cultural y los procesos de transformación social de la sociedad peruana pese a las diferencias raciales y culturales en nuestro país.
El grupo étnico asiático e inmigrante, ha sabido insertarse en la sociedad nacional tanto con sus costumbres e influencias culturales, a todo nivel y han aportado al desarrollo de la nación, contribuido con su esfuerzo por lo que su presencia integrada, representa para la sociedad actual una valiosa continuidad y vínculo directo entre el pasado y el presente, además de ser un importante vaso comunicante que trasmite valores derivados de la historia de los inmigrantes chinos y de otras latitudes.
Resulta de importante significado cultural, conservar y conmemorar los valores derivados de las evidencias y testimonios de estos hechos. En ese sentido, al arco o portada del que fuera el antiguo Cementerio Chino de Pacasmayo, es una evidencia tangible de los valores sociales, estéticos, culturales y tecnológicos, por lo que se le debe conceder el status de “Patrimonio Cultural”, confirmando su valor y brindándole la correspondiente protección física y legal por parte del Estado y tomando medidas adecuadas para su conservación y puesta en valor. La conservación y puesta en valor de este testimonio, servirá para conmemorar esta antigua integración cultural china – peruana en el Puerto de Pacasmayo, que se remonta a la segunda mitad del siglo XIX.
Lo menos que podemos sugerir es que la Municipalidad Distrital de Pacasmayo o la Beneficencia China solicite a la Dirección Descentralizada de Cultura de la Libertad, se le declare como patrimonio cultural en proceso de presunción monumental, hasta tanto se profundicen las investigaciones históricas sobre el origen y características de su construcción, su simbología, su nivel de ocupabilidad, la época y condiciones de su transferencia a la Municipalidad Distrital de Pacasmayo, etc.
Finalmente, conociendo el planteamiento de la Sociedad de Beneficencia China de Lima de ofrecer los servicios de un profesional para la elaboración de una propuesta urbano, arquitectónica y/o paisajística que ponga en valor al mencionado arco del Cementerio Chino de Pacasmayo, el Grupo de Investigación de la Facultad de Arquitectura Urbanismo y Artes de la Universidad Antenor Orrego de Trujillo, se ofrece a colaborar en la medida de sus posibilidades y en coordinación con la MDP y la Beneficencia China, en tan noble propósito.
Trujillo, 10 de noviembre del 2016
(1) Recuérdese que la construcción del muelle y del ferrocarril Pacasmayo-Chilete, que iba a unir la provincia de Pacasmayo con el departamento de Cajamarca, ocurrió entre 1871 y 1874 y corresponde al mayor auge económico que tuvo Pacasmayo desde la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.
(2) Según testimonio del Dr. Braggi Bamberger Miranda, el Consulado Chino funcionó en los altos del edificio ubicado en el Malecón Grau, que después ocuparía la Biblioteca Popular y el Centro Social en el primer piso y la Aduana de Pacasmayo en el segundo piso. En 1922 también fue ocupado el segundo piso por el Diario “La Unión”. El primer propietario de esa edificación fu Don Ramón de la Fuente Goyburo, abuelo del poeta Rafael de la Fuente Benavides, más conocido como Martín Adán. El padre de Martín Adán, Santiago de la Fuente Santolalla, quién también residió en la misma vivienda, nació, vivió y falleció muy joven, a los 44 años en Pacasmayo, el 16 de octubre de 1914, es decir un día antes que Martín Adán cumpliera los 6 años de edad y está enterrado en el cementerio local.

