El Día a Día de un Maestro

A lo largo de la historia, el maestro representa el emblema de la transformación y mejora continua de un país, y por qué no decirlo del mundo y en sí del universo.

El maestro de estos tiempos es un maestro optimista, visionario y con sentido de pertenencia, arraigado al lugar donde trabaja. Ya no se martiriza, se humilla. No repite constantemente que su labor es sacrificada, un mártir de la sociedad. Todo lo contrario, abraza una esperanza que la concretiza mejorando los aprendizajes de nuestros niños y niñas. Avanza y no se detiene, se capacita con o sin el apoyo directo del Estado Peruano. Se ha convertido en un líder, que asiste puntualmente a su trabajo, que cumple con las 8 horas mensuales adicionales, o la Jornada Escolar Completa (JEC), donde miles de niños y niñas son asistidos en sus tareas académicas, complementando la investigación, la informática y el idioma autóctono u extranjero; valorizando la convivencia, núcleo fundamental del desarrollo emocional y sentimental para el buen uso del razonamiento intelectual y el pensamiento divergente creativo.

Son maestros que el Perú necesita. Maestros que no están quejándose de su desdicha, sino luchan y enfrentan retos sorprendentes como todo profesional, movilizando a miles de niños y niñas en la búsqueda de sus sueños, a pesar de sus limitaciones, de las distancias, y quizás de un buen plato de comida, alejado de los grandes restaurantes o bufets presidenciales, o de los políticos partidarios de campañas muy bien disfrazadas.

Maestro gracias por estar al lado del pueblo. Tu ejemplo es consecuente con lo que dices y haces.

¡Gracias maestros peruanos!

Voz de

Danny Roy Abanto Cachy