No. No Es Un Gusto Viajar Apachurrados

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Las autoridades están de espaldas a los problemas del Pueblo. Puede ser que estén ciegas; que hayan sufrido una tortícolis que les ha puesto la cabeza en sentido contrario y no la pueden retornar a su lugar correcto; o ya no viajan en autos de servicio público y, por lo tanto, no conocen los problemas de la gente que viaja con la suya y sufre abuso y medio. Veamos

Cada día hay más carros nuevecitos en las diferentes empresas que cubren el servicio de transporte de pasajeros a diferentes lugares del valle. Eso está muy bien. Bravo, bravísimo.

Lo único de malo ¡y es lo peor!, es que los autos se están encogiendo. Con los carros antiguos, los Chevrolet o los Dodge de los años 50 no había, ni hay problemas. Sobrado viajan 4 pasajeros en el asiento posterior y dos en el delantero. Con las Station Wagon todavía se puede viajar semi cómodo –según la contextura de los pasajeros- con tres atrás; y uno y medio adelante. Decimos uno y medio refiriendo a dos flaquitos, siempre y cuando el asiento haya sido acondicionado. Si tocan dos gorditos, ¡agárrate Catalina!

Con las nuevas versiones de autos, tenemos carros de juguete. Ajustadamente entran tres flaquitos en el asiento posterior, el que viaja en medio tendrá que ingeniárselas para acomodar las piernas. Si es un patilarga, ¡mama mía, pobre de él! Adelante, apenas cabe una persona, aparte del chofer. Pero, igual obligan acomodarse a dos. Y eso es un crimen.

El señor chofer no tiene posibilidad de conducir bien, se ve en apuros para realizar los cambios, tiene que estar rozando la pierna del pasajero o pasajera que va a su lado. Lo grave, gravísimo, es que ante una emergencia no podrá accionar libremente y todos los ocupantes serán candidatos a un percance trágico.

¿Esas cajitas de fósforo o mini carros están permitidos para el servicio público?, ¿Viajan los alcaldes o regidores de a dos en el asiento delantero; o de a tres (gorditos o semi gorditos) en el asiento posterior? Los invitamos a sufrir ese martirio. Suponemos que debe haber un reglamento que determine qué tipo de vehículos son los destinados al servicio público. No debe permitirse al servicio de colectivos, vehículos tan pequeñitos e incómodos. Pero acá en nuestro Valle todo es posible, porque las autoridades son como la avestruz, esconden la cabeza para no ver los problemas. En tanto los pobres pasajeros viajamos peor que nido con 20 pollos.

Igual nos meten en esas cajitas de fósforo. Donde deben viajar como máximo solo 3 o 4 pasajeros, meten 5. Eso es fácil de darse cuenta. El chofer se obliga a manejar en condiciones peligrosas sin querer entender que expone su vida y la de sus pasajeros. No se da cuenta cuán peligroso es que no tenga espacio para maniobrar en caso de emergencia, cuando ya tiene a su costado llevando a uno de los pasajeros con una nalga dentro del carro, y otra fuera. ¡Bárbaro!

¿Hacemos algo para colocar la cabeza de autoridades en su lugar correcto, es decir los ayudamos a retorcer esas cabezas para que no sigan caminando de espaldas a los problemas? ¿Qué les parece?, ¿lo hacemos?

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