Robacables Ganan por Goleada

Sin Luz

Fuente: Ilustración por Jun Luo para UNDiario

El hígado de pacasmayinos, sampedranos, chepenanos, guadalupanos y todos los demás pobladores del valle Jequetepeque está cocinado de tanta rabia que dan los robacables. Estos indeseables resultaron ser más moscas que la Poli, que los serenos, que los ronderos. A todo el mundo le sacan la vuelta. ¿Cómo lo hacen? Allí está el detalle, como diría el difunto Cantinflas. Allí está el detalle. Y ojo, ojito, ojazo que el robo no es fácil ni se puede hacer en menos que canta un gallo. Nones.

Veamos, los sujetitos de marras necesitan enrollar. Primero, lo primero. Necesitan, primero, provocar el apagón, trepar los postes, cortar el cable, enrollarlo y luego transportarlo al vehículo que los apoya. ¿Cuánto tiempo les puede llevar eso? No sé, sería bueno hacer promedios. Lo cierto es que los robacables roban en las narices de todo el mundo. Han birlado en plena Plaza de armas de Guadalupe; en San Pedro, que no es muy grande, en zonas del bobo de la ciudad. Si seguimos contando, llegaremos a la conclusión que estos patitas se pasaron de listos.

Luego fugan de lo más tranquilos mientras, creo, no afirmo, creo que recién serenos, policías, ronderos, personal de seguridad de Hidrandina comienza a coordinar. Facilito les sacan la vuelta pues.

A ponerse las pilas porque esto ya no se aguanta.

Lo peor es que como se trata de hurto de cable, y afectación a la empresa privada Hidrandina, ésta no está obligada a resarcir económicamente a los usuarios por el servicio no prestado, que no son pocas horas, son un montonazo. Al día siguiente, los caminantes de a pie pagamos los platos rotos, con un pan que salió quemado, o a medias, los que tenían que madrugar no pudieron hacer nada, los bolsillos los exprimen en el plan de estar compra y compra velas; o pilas. Cuánta gente deja de trabajar en horas de la madrugada, los servicios se interrumpen, no hay agua; los peligros de la delincuencia común y avezada, se hacen reales. Sin contar los alimentos del refrigerador que se malogran, o los artefactos que se queman.

Ya es tiempo que alguien ponga fin a esto. Se pesca algunos ladronzuelos, pero no se llega a la matriz, el comprador o sea el reducidor al que deben mandarlo a la cana por muchos años por apoyar a esos pillos. Mientras en casas y negocios nos quedamos a oscuras, suponemos que en las oficinas de Hidrandina debe haber luz, porque imposible que no tengan su grupo propio para estas emergencias. ¿O también los afecta?

Los robacables son tan indeseables como los extorsionadores, ya es tiempo que el servicio de Inteligencia de la Policía ponga interés en este temita. El Pueblo lo va a agradecer.

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