Delincuencia es Grave Problema por Resolver
Los últimos hechos delictivos ocurridos en Chepén son una alerta de que estamos cayendo al más profundo abismo de la criminalidad. El secuestro, la cobarde agresión física y la violación de una niña de solo 13 años de edad, por las circunstancias como se ha consumado el delito, deben sacar de su letargo a las autoridades y retornarlas a la realidad.
Tras conocer los detalles de cómo obró el violador, indigna y subleva aun a los espíritus más fuertes y/o indiferentes a estos hechos. No hay adjetivos suficientes para calificar la monstruosidad que se ha cometido. El violador –según el estremecedor relato de la víctima- ha actuado con una perversidad y sadismo escalofriantes; su acción no puede merecer ningún perdón, ni contemplación. No hay atenuantes a su favor, y una vez capturado y juzgado debe aplicársele la severa conden que prevé la ley.
Hay quienes sostienen que eso de nada sirve, porque no es una medida disuasiva efectiva. Si así fuese, y ante la imposibilidad de la aplicación de la pena de muerte, lo que conviene es una sentencia a cadena perpetua. Hay, como lo hemos precisado en nuestra información, una suma de delitos. La menor fue secuestrada. Ella se había dirigido -acompañada de una prima- a hacer una compra de alimentos. Fue en esa circunstancia que apareció el sujeto al que se le imputa la autoría de los hechos, la redujo y a la fuerza la condujo hasta la mototaxi. Eso, incuestionablemente, es la figura típica del secuestro. La menor fue tomada por la fuerza y privada de su libertad, si bien no con el fin de solicitar un rescate. Pero sí con el propósito de abusar sexualmente de ella, lo que consumó el sujeto.
No se puede ser indiferente ante este hecho de extrema crueldad, con una menor que apenas está despertando a la pubertad.
Reiteramos, el suceso es mucho más grave por la ferocidad con que fue cometido; la manera tan violenta como se obró con la víctima, una pequeña indefensa a quien –como bien ha precisado el doctor Rosendo Vía Castillo, juez de Investigación Preparatoria de Chepén- se le ha causado un daño irreparable, imposible de resarcir aun con el más esmerado tratamiento sicológico que se le brinde.
La criminalidad está llegando a límites extremos que deben hacer reflexionar a las autoridades. Y es que en la práctica no se está combatiendo el problema en sus orígenes. Chepén y Guadalupe son las ciudades que registran el mayor número de hechos delictivos, incluidos extorsión, sicariato, asaltos a mano armada, homicidios. Tiene que haber una explicación. Los problemas sociales en esas dos localidades están fuertemente arraigados. La delincuencia juvenil, el pandillaje, los embarazos precoces son parte de esa problemática que no está siendo tratada adecuadamente. No hay política de gobierno para trabajar a favor de las familias, de la niñez y de la juventud. Los temas culturales y educativos no merecen mayor interés. La autoridad fomenta la frivolidad y permite el funcionamiento de bares, cantinas y discotecas a los que acuden menores de edad, se permite consumo de licor en las calles, se permite el funcionamiento de bares que operan en la clandestinidad y donde se ejerce el meretricio clandestino.
La comunidad espera que las nuevas autoridades municipales de los distritos de las provincias de Pacasmayo y Chepén tengan un mejor enfoque de la problemática que enfrentan sus ciudades en el tema de la seguridad y encuentren, de la mano de los ciudadanos, cómo encararla.

