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Pacasmayo: Pescadores Artesanales Viven Una de las Peores Crisis

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El sector de la pesca artesanal en Pacasmayo está atravesando probablemente una de las peores crisis económicas de su historia, debido a la preocupante ausencia de especies. La situación que atraviesan más de 700 familias dedicadas al sector, entre pescadores, armadores, jaladores, tricicleros y demás actividades conexas, es seria. De acuerdo a sus propios testimonios, sobreviven; sin respaldo ni apoyo de las esferas estatal o privada. El mayor impacto en esas familias, como se puede entender, lo acusan los menores de edad, los adultos mayores o quienes en estos días difíciles caen enfermos.

Para entender la crítica situación que vive el sector, Últimas Noticias se entrevistó con algunos pescadores y con personal de Imarpe en el Muelle de Pacasmayo.

Consultada la bióloga Cinthya Vásquez, de Imarpe, por el muelle de Pacasmayo salen aproximadamente 10 kilos diarios de especies, por embarcación. De las 130 naves dedicadas a la pesca artesanal, desde que la ausencia de especies arrecia, solo salen a la mar unas 30. Las demás embarcaciones permanecen fondeadas o han migrado a otras zonas, aventurando para sobrevivir.

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CRISIS DE LAS PEORES

Si se hace un cálculo sencillo, si una embarcación tiene suerte y saca 10 kilos de especies marinas, y se comercializa aproximadamente en 10 soles el kilo, tenemos S/100 soles diarios como máximo de producción. Pero estas embarcaciones llevan una tripulación de tres personas, por lo menos. Descontando combustible, pago a jaladores, chalaneros, tricicleros, y alimentación, lo que queda difícilmente supera los S/ 60. Si fueran dos tripulantes, y son propietarios de la embarcación, se tiene en el mejor de los casos S/ 20 diarios para cada uno, que será el sostén de cada una de las familias. Si hay un armador dueño de la nave, este se queda con el 50% es decir con S/ 30; los dos o tres tripulantes deberán repartirse los S/ 30 restantes.

Cada una de estas familias que en promedio está percibiendo algo de S/ 10 diarios, tiene que no solo afrontar los gastos de la canasta familiar, debe atender los gastos de educación, salud, vestido, entre otros, para grupos familiares de por lo menos 4 integrantes. Además enfrentan otro problema -que afecta a la mayoría- derivado de las obligaciones de dar suma de dinero. Los préstamos realizados para comprar motores, redes, y otros implementos de pesca ahora son su cruz. Los cobradores de las entidades crediticias rondan el muelle sin suerte y con los deudores escondidos. Quienes afrontan juicios por alimentos, ahora están a punto de que la obligación judicial que se incumpla, los termine depositando en prisión.

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Para completar el clima de depresión que existe en el sector, los actos delictivos han recrudecido. Los robos de redes e implementos se han reportado a la policía, pasan a capitanía, de allí al olvido. No hay forma de detener estos porque la dinámica de la justicia en el sector obliga a interactuar entre la autoridad marítima y la policía, situación que a decir de los mismos pescadores, no camina.

DESDE QUE SE FUE EL NIÑO

Cinthya Vásquez, de Imarpe, explicó que la ausencia de especies se produjo desde el fin del Niño Costero 2017. A fines de junio 2017, la escasez se fue acentuando y entrado el verano 2018 la situación pasó a ser crítica. Los cierres de muelle por oleajes anómalos se hicieron frecuentes; empeorado la crisis. 

Si se quiere comparar con las mejores épocas, el año pasado en el primer semestre se alcanzaron picos que superaron los 3 mil kilos por día. 

La época de bonanza estaba en su apogeo y lamentablemente el manejo del recurso económico que dejó esa etapa no ha sido posiblemente el acertado entre los pescadores. Se hicieron compras innecesarias o no se supo administrar el dinero. En otros casos se aventuraron a comprar botes, añadiendo préstamos a sus ingresos. La temporada de las vacas flacas ahora golpea con dureza los hogares.

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Muchos pescadores han abandonado la ciudad y se han dirigido a Bayóvar, San José, o incluso a Chimbote, en busca de trabajo. Naturalmente en esas zonas hay ya un mercado laboral establecido y las condiciones que les imponen a los foráneos son difíciles y mal remuneradas. En tanto otros pescadores que no han salido de Pacasmayo, han optado por sobrellevar la crisis dedicándose a otras labores en tierra, mayormente  en el sector construcción.

La desesperación ha llegado en muchos casos a que algunos pescadores intenten salir a la mar con sus hijos, menores de edad, de 13 o 15 años, para cubrir tripulación con miembros del mismo hogar y evitar que el escaso dinero se vaya a otras manos. Debido a que esto es prohibido, y aunque ha habido serios altercados, se les ha tenido que impedir el zarpe con menores de edad.

La venta de embarcaciones para pagar deudas ha empezado a notarse con desesperación, sin embargo es lógico que nadie quiera comprarlas. 

En el frigorífico y la distribución a negocios, la situación no se ha sentido mucho porque allí se comercializa pescado que llega en cámaras de otros puntos del país. El mercado local se abastece generalmente con esas especies.

LA ESPERANZA DEL NUEVO MUELLE

Una de las alternativas a esta inestabilidad en la vida del pescador artesanal es la construcción de un nuevo muelle, con condiciones suficientes para que puedan acceder a la pesca de altura, es decir de especies ubicadas en zonas mar afuera, donde la pesca artesanal regular no tiene acceso.

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La construcción y puesta en operación de un nuevo muelle, permitiría a los pescadores salir en busca del calamar gigante, una de las especies más requeridas por la industria pesquera. Esta actividad no solo permitiría a los pescadores equilibrar sus ingresos sino generaría además la instalación en el distrito de un movimiento comercial mayor. Sería necesaria la industria del hielo y definitivamente esta llegaría al existir el producto saliendo por el muelle.

El calamar gigante es abundante en todo el norte del país y su precio es de los más estables. Actualmente está valorizado en S/ 3 el kg. La pota, la caballa y el perico, también serían de las especies con salida permanente y la llegada de embarcaciones de otros puntos del norte se haría frecuente.

ATENCIÓN DEL ESTADO

En tanto, algunos de los pescadores han reclamado que el Estado intervenga y, así como ha entregado bonos a los agricultores, se atienda al sector pesquero. Ellos consideran que escasez del pescado tiene como principal causa, el mal tiempo.

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