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A una semana de elecciones, persiste acusación  de fraude mientras se espera resultado final

Porkeiko

Tras una serie de deficiencias, el propio ONPE ha dado pie a revivir la versión de ‘fraude electoral’ que ya se ensayó en las elecciones generales del 2021, aunque en aquella ocasión el protagonismo fue de la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, quien nunca aceptó su derrota ante el izquierdista Pedro Castillo (Perú Libre). Lo que no calculó Fujimori es que cinco años después ese mismo argumento sería utilizado por su contendor Rafael López Aliaga (Renovación Popular) y terminaría afectándola directamente. Fujimori como López Aliaga son identificados en la derecha.

Como en el 2021, López Aliaga y sus seguidores no dan muestras de retroceder en su posición de demandar un ‘fraude electoral’, pese a que analistas especializados han advertido que ello implica la concurrencia ilícita de diversas voluntades estatales para impedir, anular o modificar un resultado.

Por ahora, al 93.57% de actas electorales contabilizadas, se mantiene en primer lugar Fujimori con 17.053% de votos válidos. Disputan el segundo lugar el candidato izquierdista Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) con 12.009% y López Aliaga con 11.919% de votos válidos.

Tanto Fujimori como Sánchez, autoproclamado representante del golpista Pedro Castillo, mantienen un perfil bajo en el escenario actual.

Sobre el esperado resultado final 

Una semana después de las elecciones generales realizadas el 12 de abril, el JNE ya ha programado 28 audiencias para resolver discrepancias en el conteo de votos por errores aritméticos. Las audiencias empezarán hoy lunes 20.

Mientras se esperan los resultados oficiales,  se presume que quienes pasarían a la segunda vuelta, programada para el 7 de junio, son Fujimori y Sánchez, de allí su silencio frente al reclamo de fraude que enarbola López Aliaga y candidatos que no pasaron la valla electoral como Fiorella Molinelli.

En contraste a las denuncias del “fraude sistemático” se encuentran los informes de observadores internacionales y expertos que atribuyen las irregularidades a fallas logísticas críticas, descartando una manipulación deliberada de la voluntad popular.

La posición de Fuerza Popular, por ahora, parece ser de vigilancia crítica. Si bien han evitado el uso de la palabra “fraude” en comunicados institucionales, han señalado “graves indicios de irregularidades”. Han cuestionado severamente la capacidad técnica del ONPE y han exigido que se analice la nulidad de aquellas mesas donde el material electoral fue trasladado de forma inadecuada.

La respuesta de los organismos autónomos del sistema electoral parece desbordada por la situación. Tras los reclamos por las mesas que no se pudieron instalar el domingo 12 de abril, en Lima, el JNE resolvió ampliar el plazo de votación hasta el lunes 13, en una decisión sin precedentes, atendiendo al reclamo de Fuerza Popular y de la Defensoría del Pueblo. 

Pese a que el blanco de los cuestionamientos directos es el jefe de la ONPE, Piero Corvetto, el presidente del JNE, Roberto Burneo, no ha estado libre de ataques. Los peores han salido de López Aliaga que lanzó frases irreproducibles tras llamar a la insurgencia. Ayer se realizó una manifestación pública con varias figuras de Renovación Popular y López Aliaga a la cabeza reiterando su reclamo.

En el ámbito penal están investigados y denunciados, el propio Corvetto y otros funcionarios, la empresa Galaga SAC encargada del transporte del material electoral. Sin embargo, lo que está en disputa no es solo el segundo lugar de la elección presidencial y el pase a la segunda vuelta, sino la credibilidad del sistema electoral, el proceso del 7 de junio, y la defensa de la voluntad popular.

Expertos en derecho electoral como José Tello aclararon que “La nulidad de una elección está específicamente señalada en la ley con puntos y comas. Hay la nulidad de mesa de sufragio, de jurisdicción o distrito electoral y la nulidad total. En este caso no existe ninguna causal que pueda configurar nulidad, bajo ningún aspecto”. Sobre el supuesto ausentismo dijo: “La incidencia de lo que es el ausentismo que en promedio es del 12 al 15% hasta el 2021. Con la pandemia llegamos a 29%, pero parece que ahora todo regresa a la normalidad con el tema del ausentismo”.

Politólogos como José Incio han señalado que la aparición de “mesas atípicas” o resultados invertidos son comportamientos estadísticos que ya se han visto en elecciones anteriores y no necesariamente implican una manipulación criminal. 

OjoPúblico advirtió sobre el peligro de la desinformación en redes sociales que busca socavar la legitimidad de las instituciones antes de que se procese el 100% de las actas.

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