Guadalupe  |  

Frustran Asamblea Para Liquidación de Opema Jequetepeque

Lo que se sospechaba, ocurrió. No se celebró la asamblea general de Opema Jequetepeque en la cual se iba a tratar el tema de la posible disolución y liquidación de la sociedad. De aprobarse esa propuesta, se procedería al consiguiente nombramiento de la respectiva comisión liquidadora.

Los hechos del 22

La asamblea fue convocada para el lunes 22. 

La primera sospecha de que algo podía estar cocinándose fue que la convocatoria se hizo con inusitada y desacostumbrada anticipación. El aviso fue publicado el martes 19 de enero, es decir con más de un mes de anticipación.

El aviso consignaba el inicio de la asamblea para las 10 de la mañana, en el Campamento Gallito Ciego, donde Opema tiene sus instalaciones. La convocatoria, además de las formalidades de rigor, tenía el siguiente agregado: “Los delegados deberán asistir con el Acta de su respectiva Comisión de Usuarios que les faculte la legitimidad para obrar  con relación a la Disolución- Liquidación de OPEMA”.

En el aviso de la convocatoria anterior no se había consignado esta anotación. De acuerdo con la primera convocatoria, la asamblea debió celebrarse el 8 de enero. Pero a última hora, fue dejada sin efecto. El 19  de enero se formuló nueva convocatoria fijando el 22 de febrero.

El lunes 22, los presidentes de todas las comisiones asistieron a la sede legal de la Asociación, esto es el Campamento Gallito Ciego. Según se conoció, asistió también el gerente general de Opema Jequetepeque, Segundo Reyna Marín. Sin embargo no llegó el presidente Gilmar Cabanillas Mendoza.

La justificación habría sido que se ha prohibido el ingreso de Cabanillas  a las instalaciones. Igual en el caso del gerente general Reyna Marín.

La orden, según trascendió en fuente confiable, sí existe; pero es de aplicación para acciones diarias en las que se considera que ni el presidente Cabanillas ni el gerente Reyna tienen ya nada por obrar, toda vez que la Junta de Usuarios es la que ha asumido las tareas de operación y mantenimiento de la infraestructura hidráulica mayor del Pejeza. Además se habría ordenado que no se proporcione combustible a la camioneta de propiedad de Opema que Cabanillas mantiene en su poder y que, incluso, emplearía, en sus actividades privadas.

Se dijo que no estaba utilizando ya la camioneta de la Comisión de Usuarios San José, institución de la cual es su presidente, porque ésta habría sufrido desperfectos mecánicos y habría entrado en reparación.

Uno de los dirigentes comentó que Cabanillas sabía de las limitaciones para su ingreso, y que la medida no se aplicaba para toda circunstancia, pues estuvo presente en la diligencia de transferencia ordenada por Pejeza, y  que pretendió frustrar alegando que no se hallaba el gerente general. La transferencia, tal como se ha informado, se realizó de todos modos, con asistencia de notario público.

Los presidentes de las comisiones, en mayoría, habrían mostrado su malestar por esta nueva dilación ocurrida el lunes 22, en la toma de una decisión que consideran inevitable.
Los presidentes habrían optado por consultar respecto de la medida para obligar a realizar la asamblea y proceder a la elección de la comisión liquidadora.

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