San José  |  

Familia Que Vive En Medio del Ruido Reclama A Autoridades

Antena de telefonía y un molino los obligan a vivir en medio de la tensión

Antena Molino San Martin Porres

SAN MARTIN DE PORRES, (ULTIMAS NOTICIAS DIARIO). ¿Se imagina usted y su familia viviendo en una casa en la que durante el día tenga que soportar el ruido de maquinaria y en las noches un sonido similar al de zumbido de insectos?

Este es el drama de la familia Tirado Urteaga, residentes en el jirón Trujillo 524 del centro poblado San Martín de Porres. 

Los esposos Víctor Wilfredo Tirado Cabanillas y María Elena Urteaga Sánchez, y sus dos pequeños hijos, de 9 y 2 años, viven diariamente este drama.

Tirado Urteaga

Víctor Wilfredo Tirado Cabanillas y María Elena Urteaga Sánchez

Desesperados porque no tienen respuesta oficial de la Municipalidad Distrital de San José a sus reclamos, han decidido acudir a la prensa y a instancias superiores para que se garantice el derecho de la familia a vivir en paz, sin contaminación ambiental de ningún tipo, y sin el riesgo de accidentes en centros laborales que por su naturaleza, deben desarrollarse en zonas industriales. 

El molino de maíz que provoca el ruido en horas de la mañana, no funciona en forma permanente, pero ya han hecho pruebas, afirman los denunciantes.

Víctor Wilfredo Tirado Cabanillas describe el problema.

Tirado

"Es grave, en el sentido que la tranquilidad, la paz y el derecho a vivir sanamente se me ha quebrado; ese derecho se me ha violado de la noche a la mañana. Tengo una antena de Telefónica, de más de 20 metros (de altura) que hace un sonido las 24 horas del día, que es como el zumbido de una mosca. Y mi vecino del otro lado ha construido, y sigue construyendo, una máquina industrial de moler maíz, significando un peligro, una bomba de tiempo porque está pegada a mi casa, en un terreno urbano.

Ha cambiado la felicidad de mi familia desde la instalación de ambas empresas. Comenzaron a funcionar con meses de diferencia entre finales del 2014 e inicios del 2015. He acudido a mis autoridades. El 3 de junio del 2015 solicité al alcalde del distrito de San José  para que se haga una inspección. Vinieron a hacer la inspección funcionarios del concejo de San José, observaron y verbalmente nos dijeron que teníamos razón, de que era un peligro, que no había permiso, y nos iban a apoyar. 

Hasta hoy no hay una solución concreta. 

He pedido respuesta formalmente este año, porque es mi derecho a saber cómo está moviéndose mi solicitud, y lo único que recibo es verbalmente, ya señor, espérese, converse con el ingeniero, converse con el abogado. Y no hay una solución. Lo que yo necesito es una prueba para poder hacer valer mi derecho. Porque, por ejemplo, la construcción de ese molino sigue. Todo el mes de enero han estado en el mantenimiento y en el afinamiento de la máquina, incluso han hecho prueba. 

Lo que ahora estoy viviendo es el ruido atroz, inhumano, la contaminación del medio ambiente. Yo siento mi hijo de 9 años, ha bajado su rendimiento escolar; mi esposa la veo nerviosa; mi hijo de 2.5 años, duerme poco. No sé, no soy especialista, no sé si será por la cuestión de los sonidos. Pero he visto esos cambios en mi familia”.

— Víctor Wilfredo Tirado Cabanillas

Tirado lamenta que sus autoridades no hagan respetar el derecho de los ciudadanos. 

Si bien él reclama por los derechos de su familia, los beneficios serán para todos los moradores de ese sector que tienen miedo a alzar la voz, o no les importa ser maltratados.

María Elena Urteaga Sánchez, la esposa, y los niños, son quienes soportan el problema durante todo el día.

Casi entre lágrimas, cuenta lo que es un drama real al que está sometida ella y sus dos pequeños hijos. Literalmente bombardeados por el ruido del molino y el zumbido de la antena de telefonía, tratan de adecuar sus vidas. Pero es imposible.

“Lo que más me duele, me indigna y me da sentimiento es que mis hijos, el más chiquitito (hace ademán y se lleva las manos a las orejas), acá, sus deditos aquí en la oreja, asustadito. Yo que hago, (entre lágrimas) los encierro para que vayan a ver televisión".

Urteaga

Se ve obligada a subir el volumen del televisor tratando de disminuir el ruido de las máquinas industriales.

Es imposible, pero su afán es librar a sus hijos de ese martirio, entretenerlos y evitar que se asusten y se traumen con el ruido de las máquinas.

“A mí me causa gran daño, espanto ese ruido en el día, en la tarde. Y en la noche, la antena. Yo siento que no se puede vivir. No hay derecho que vengan, como se dice vulgarmente, a fregarme la vida, y la de mis hijos”.

Reflexiona y se pregunta si las autoridades a lo mejor esperan que se produzca un accidente para recién intervenir y colocar un letrero de “clausurado” pensando que es una solución cuando su obligación es prevenir. 

Niega la posibilidad de ser una persona problemática. Reclama por el respeto de sus derechos y los de su familia. 

“Yo he sido una persona tranquila, ahora soy nerviosa, grito porque siento acá los ruidos, mi cabeza siento como si la tuviera adormecida, cualquier cosita rápido me pongo nerviosa. Mis niños gritan. Ya no se puede conversar, ya se grita, ya se está haciendo una costumbre porque vivimos en medio del ruido.

Realmente me siento muy mal, muy mortificada. Tengo dos niños. Cuando ha estado pasando esto, mi niño ha tenido un año y meses. Ellos se perturban, se asustan con el ruido, gritan, Mi niño que está en el colegio, (le digo) 
- Anda estudia, 
-Mamá no se puede, dice, 
-Qué voy a estudiar así. 

Ya no tiene ese interés por el estudio. (…) Todo es espantoso. Una cosa es que yo les diga y otra que ustedes estén aquí, que convivan con esos ruidos. Esa es una tortura”.

El origen de los ruidos de dos frentes

Antena San Martin Porres

La familia Tirado - Urteaga está en medio de dos predios desde los cuales nace el problema.

A un costado, se ha instalado una antena del servicio de telefonía móvil; y al otro costado, tienen equipos industriales de un proyectado molino de maíz que ya ha comenzado a funcionar, eventualmente, en calidad de prueba, refirieron.

La parte delantera del predio industrial colinda con la sala de la vivienda familiar.

Molino Maiz San Martin Porres

Los esposos aseguran que su pared ha sido utilizada por el vecino como si fuese pared medianera.

Hacia la parte posterior, se aprecia parte de la estructura industrial separada de la casa de los Tirado- Urteaga por simples esteras que, por el paso de los meses, están casi destruidas. 

El ruido de ese predio, naturalmente, impacta directamente en la casa más cercana.

Una pregunta lógica es ¿puede “protegerse” una empresa industrial con esteras?, ¿qué pasaría si una chispa alcanza una de esas esteras?

Al momento de nuestra visita a la familia afectada, el molino no estaba funcionando. Desde el techo de la casa de los Tirado - Urteaga se puede apreciar que en efecto hay máquinas propias de un molino, instaladas en el lote vecino.

Al otro extremo se alza una antena de telefonía celular de más de 20 metros. Durante la entrevista, hecha en el patio de la casa, nuestra grabadora captó el zumbido al que aluden los denunciantes. Se deduce que ese ruido se hace más intenso en las madrugadas, por el silencio que impera a esas horas.

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