Pacasmayo: Albergue Requiere 10 Mil Dólares Mensuales

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Jacob Hiebert, es pastor de la Iglesia "Marcos 15-16", y ejerce el cargo de administrador del albergue "Casa de Paz", en Pacasmayo. Hace tres años llegó a esta ciudad acompañado de su esposa. Dejó Canadá, su país de origen, donde vendió todo, movido por la voluntad de servir. Tiene tres hijos, el último es peruano.

El pastor Hiebert explica que el Albergue Casa de Paz que actualmente mantiene a 33 niños y niñas; solo se sostiene con donaciones.

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Jacob Hiebert

“Mayormente, con la donación de las personas de Canadá y Estados Unidos. Antes, la fundadora Avis Goodhart, puso mucho de su dinero y de su familia, vendieron casas y todas sus cosas para empezar esta institución. Pero ya han gastado todos sus recursos y estamos dependiendo de donaciones de ofrendas voluntarias. No hay muchos que donan porque también en Estados Unidos están un poco bajos en economía y de Canadá, no llega mucha donación”.

— Jacob Hiebert

En cuanto a la Iglesia que representa, no apoya como tal al albergue, sino a través de sus miembros, individualmente, pero son pocos.

El presupuesto mensual que les demanda la atención de sus hijos adoptivos es alto, debido a que pagan todos sus gastos.

En un español que no domina plenamente indica que la variable recepción de donaciones les ha provocado una crisis y obligado a considerar cerrar el albergue.

“Es mucho más de lo que las personas piensan, es más de 10 mil dólares mensuales. Las personas no pueden imaginarse cómo es manejar un albergue de esta magnitud. Aquí se les da todo desde las mamás tutoras; hay muchas cosas como el mantenimiento del local. El ambiente destruye mucho y como están bastantes niños juegan y se rompen grifos, duchas, todo”.

— Jacob Hiebert

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“A veces son más de diez mil (dólares) y a veces casi nada. Esta es la dificultad, no hay un ingreso fijo”. “Antes fue la hermana Avis y su familia que donaron. Pero ya no tienen dinero. Yo también, cuando recién vine, tenía un poco de dinero para poner pero ya he gastado todo lo que tengo, he vendido todas mis cosas, mi casa, mi carro, lo que tenía allá. Y me da mucha pena para cerrar el albergue, pero en eso estamos ahorita”.

— Jacob Hiebert

Hiebert y su familia viven en el albergue.

“Estamos acá como extranjeros para ayudar a los niños del Perú. No es que quiero jactarme pero la verdad es que Perú mismo debería ponerse de pie como fuerte, para ayudar a sus niños. Y por favor, que las autoridades nos apoyen porque nuestra visión es para mejorar el futuro del país”.

— Jacob Hiebert

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La ausencia del Estado Peruano en un asunto que compete a su niñez abandonada es más que evidente en este caso.

Adopción

Algunos niños del albergue Casa de Paz pueden ser adoptados. Pero en ese trámite no participa el albergue, sino las autoridades competentes.

Las instalaciones están en un terreno amplio donde hay muchas necesidades. El local está bien cuidado. Se aprecia limpieza y orden.

El Albergue Casa de Paz necesita ayuda. Empresas del valle Jequetepeque, o personas pueden acudir llevando sus donaciones, o aguinaldos para alegrar la Navidad de esos niños, al local ubicado en La Palmera. Todo apoyo será bienvenido, aunque sea mínimo. Mientras tanto habrá que esperar la intervención del Estado.

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