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Paltarumi Dice Que se Retira de Proyecto de Restauración en Guadalupe si Arzobispado no Dialoga y Aclara Cuestionamientos

Abogado señala que han cursado carta comunicando disposición al diálogo pero advirtiendo retiro

Más de dos meses después de iniciado el plazo contractual para la ejecución del proyecto “Recuperación del Servicio de Interpretación Cultural en la Iglesia y Antiguo Convento de Nuestra Señora de Guadalupe Distrito de Guadalupe de la Provincia de Pacasmayo del Departamento de La Libertad”, siguen los desencuentros entre el Gobierno Regional La Libertad y el Arzobispado Metropolitano de Trujillo.

El 24 de julio se produjo la sorpresiva suspensión de la ejecución, cuando por disposición del arzobispo Alfredo Vizcarra Mori, no se permitió el ingreso del equipo técnico que iniciaría los estudios para el expediente técnico, al convento de Guadalupe.

El proyecto, valorizado en casi 30 millones de soles, tiene como financista a la empresa Paltarumi SAC en el marco del contrato firmado con el Gobierno Regional de La Libertad, bajo la modalidad de obras por impuestos.

LA VERSIÓN DE PALTARUMI

La tarde del sábado 19 de septiembre, en Trujillo, la minera Paltarumi SAC, realizó una conferencia de prensa en la que el abogado Hugo Guerra Arteaga -presentado como representante de Paltarumi SAC- se expresó duramente contra el arzobispo metropolitano de Trujillo, calificándolo de impertinente, por no ofrecer razones y pruebas para cuestionar al equipo técnico o a la empresa Paltarumi SAC como participantes del proyecto. 

Criticó que el arzobispo proponga la terminación del convenio que habían suscrito el GRLL, el Arzobispado y la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) La Libertad para ejecutar el proyecto. Anunció que si el Arzobispo no accede a que se encuentre una solución, notificarán que se retiran del proyecto.

Junto a Guerra Arteaga se presentó Carmen Leyton, una ciudadana del distrito de Guadalupe que precisó no pertenecer al Comité pro restauración del templo y convento.

CASI UN MES DESPUÉS

La conferencia de prensa se ha realizado un mes y 9 días después del comunicado público del Arzobispado de Trujillo, en el cual se anunció la intención de terminar el convenio.

Guerra Arteaga empezó indicando que la empresa estaba para “manifestar nuestra profunda preocupación, malestar e indignación; subrayo, indignación, por lo que está pasando en el proyecto de restauración del monasterio de Guadalupe”.

Hizo un recuento del proceso de selección que realizó el Gobierno Regional La Libertad, a través de Proinversión, otorgando la buena pro a la empresa minera Paltarumi SAC, remarcando que se hizo dentro de los estándares legales exigidos por las normas del sector, para una inversión en la restauración con un monto superior a los S/ 27 millones 600 mil en el patrimonio cultural de la nación. 

Se debe indicar que en realidad el monto del proyecto es de más de S/ 29 millones 800 mil.

Según dijo Guerra, se interesaron en el proyecto, “porque el dueño de la empresa (Jimmy Pflücker Pinillos) tiene raíces profundamente trujillanas. Es Pflucker Pinillos”. Añadió como motivación la fe católica; y porque “ese patrimonio de un valor religioso se está cayendo a pedazos”.

También atribuyó la decisión de la restauración a la incidencia del Fenómeno El Niño 2026-2027 que “si toma al monasterio en el estado que está podría desaparecer”. 

Vale precisar que solo la elaboración del expediente técnico, según las bases del proceso, tomará un año, y la restauración dos años más, tiempo que excede largamente el paso del Fenómeno de El Niño solo en la elaboración del expediente técnico.

ASEGURA HAY ESPECIALISTAS CALIFICADOS

En la conferencia realizada en Trujillo, y la que Últimas Noticias ha accedido por una grabación, Guerra Arteaga aseguró que Paltarumi SAC, contrató a una empresa que es “auditada” no solo por ellos, sino también por el Estado, y que ello supuestamente garantiza que no haya desvío de fondos, sobrevaloraciones, ni se amplíen plazos o suscriban adendas “como suele hacerse en otros casos”.

Guerra repasó la ceremonia de entrega del terreno para la obra, realizada el 14 de julio, y dijo: “Fuimos hasta Guadalupe. Se hizo un acto simbólico, con la concurrencia de miles de ciudadanos…”. Aunque este es un dato menor, cae en imprecisiones, teniendo en cuenta que el propio Pflücker se quejó de la escasa presencia de ciudadanos en dicho acto, ya que no asistieron ni 600 vecinos.

El abogado añadió que pese al acto protocolar, “sin razón alguna, y tengo todos los documentos para demostrarlo, el señor arzobispo de la ciudad de Trujillo, sugiere que se resuelva el convenio. En otras palabras, sugiere que la obra no se haga. Y cuál es su argumento, no quiero entrar a la letra menuda, pero su argumento es que dentro de la empresa constructora no habría, así en condicional, los especialistas, los expertos necesarios para hacer la restauración. No aporta el señor arzobispo una sola prueba de que carecemos del personal idóneo. Es más, a la empresa que hemos convocado para hacer la restauración le hemos exigido a especialistas connotados, a especialistas que tienen trayectoria dentro de la especialidad de la restauración en el Perú y en el extranjero, que los convoque para que participen”. Pese a asegurar que han convocado a un cartel de especialistas en restauración, reconocidos en el Perú y en el extranjero, el abogado Guerra no dio ningún nombre de los expertos que tendrían a su cargo la obra del templo y antiguo convento de Guadalupe.

PRESUNCIONES Y ACUSACIONES

Guerra Arteaga sostuvo que, “después de cancelar dos reuniones técnicas, (el arzobispo) simplemente ha dicho que sugiere que el convenio se deje de lado, aparentemente, lo pongo en condicional, ustedes saben que los abogados no podemos hacer afirmaciones que no podamos demostrar plenamente; aparentemente habría interés de que otra persona restauradora local se haga cargo”. Pese a la gravedad de lo dicho, el abogado tampoco aportó las bases para su suposición.

Seguidamente hizo una separación de lo que llamó la “iglesia divina” y la “iglesia humana”, para enfilar duramente contra el arzobispado diciendo, “discrepamos con autoridades eclesiales de circunstancias, que son parte de la glesia humana, que tienen la obligación, el deber, de dar explicaciones de por qué en un país donde a nadie le interesa el mundo cultural, mucho menos la restauración y del arte religioso, por qué se opone. Dónde están las pruebas que nos digan que carecemos de especialistas, cuál es la motivación. ¿Serán temas de la iglesia humana que confrontan al señor arzobispo con otros sectores de la iglesia peruana y regional? incluso hay un sacerdote que fue el iniciador, el promotor desde el primer día que ahora está prohibido siquiera de ingresar a la ciudad de Guadalupe. ¿Ese es el comportamiento ético, moral que una autoridad eclesiástica católica puede tener? ¿No dar explicaciones?. ¿Refugiarse en una comunicación que no dice nada? y comportarse (--ininteligible--), como casi un emperador incuestionable, y que ustedes como periodistas no pueden entrevistar”. 

Guerra acierta en el extremo de que el Arzobispado -hasta ahora- no ha concedido entrevistas por este asunto. 

Sobre la supuesta prohibición al expárroco Harly Gonzales Gavidia de llegar a Guadalupe, no ha sido posible verificar que sea cierto. Pero hasta hace poco, aunque Gonzales Gavidia ya no era párroco de Guadalupe, este se mantenía cercano al proyecto; e incluso apareció en un reportaje sobre dicho proyecto en Panamericana TV, empresa que también pertenece a Jimmy Pflücker Pinillos.

ADVERTENCIA: “RETIRARNOS DE LA CONCESIÓN”

El abogado Hugo Guerra Arteaga continuó diciendo que bajo estas circunstancias, “a qué nos está forzando en consecuencia esta actitud, que me voy a atrever a calificar de impertinente (--ininteligible--), a que por responsabilidad contractual hayamos tenido que enviar una comunicación advirtiendo que si no se nos entrega el terreno para empezar a hacer el proyecto… tendremos que retirarnos de la concesión.... No entendemos. Qué está pasando. ¿Hay alguna lógica? Si quieren cuestionar a la empresa que lo hagan frontalmente y que nos den una razón. Si quieren cuestionar a la constructora, que lo hagan debidamente motivado. Si suponen que no tenemos los especialistas en restauración que lo demuestren pero, lo digo con mucho respeto, refugiarse detrás de un hábito, no debe implicar la impunidad en estos procesos… están haciéndolo de una manera prepotente, ilegal, indebida, que los ciudadanos laicos, apegados estrictamente al derecho, no debemos aceptar de manera callada”.

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