San Pedro de Lloc  |  

Carretera San Pedro de Lloc a Puémape Destruida

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Completamente destruida se encuentra la carretera San Pedro de Lloc – Puémape en varios tramos, lo que está afectando la vida comunal, económica y turística de los agricultores asentados en el camino y de uno de los principales balnearios del distrito capital de la provincia de Pacasmayo.

Desde la intersección con la carretera Panamericana se pueden apreciar los daños sufridos por la cinta asfáltica, a sus costados. La peor parte se ve a partir del Km. 4, antes de la zona del badén. Una sección de por los menos 3 kilómetros ha sido completamente destruida. Incluso es imposible determinar por dónde estaba el trazo de la carretera.  El mismo badén ha desaparecido, uno o dos paños de lo que fuera se ven enterrados en condición de irrecuperables.

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En la zona de las granjas aledañas a la pista, pasando el km. 6 la vía se ve enterrada o minada peligrosamente. 

En el km 7 un enorme forado ha inutilizado la carretera. Los vehículos, en dirección a la playa, deben orillarse a la izquierda para poder cruzar la zona.

Hay postes tirados a lo largo del camino que ha sido afectado y ayer se trabajaba en la reposición de la infraestructura, mientras otras personas aprovechaban para recoger restos de cables y algo que les sirviera.

Un olor fétido acompaña el recorrido, evidenciando un problema de salubridad. Según se ha podido conocer cientos de pollos muertos, arrastrados por las aguas desde los galpones asentados en el lugar, fueron esparcidos en diferentes lugares. En las zonas de cercos de tupidos arbustos se quedaron atrapados y se han descompuesto. Gran número de gallinazos sobrevuelan la zona, recogiendo los restos de las aves y otros animales muertos.

Hacia el balneario, lo que queda de la vía está enterrada por barro, tierra y restos de ramas y plantas que fueron arrastrados por la fuerza de las agua. 


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En Puémape el ambiente es más desolador que de costumbre en época de invierno. Han quedado letreros de negocios y de fiestas que se anunciaban, ahora en medio del abandono. 

Viviendas con paredes afectadas por las lluvias se pueden observar en el camino a Puémape y en el mismo balneario, una casa aún tiene agua empozada en sus patios delanteros. Un denso polvo se levanta con las ráfagas del viento oceánico. 

En la playa, algunos pescadores buscan especies que son atraídas por las aguas con sedimentos de los ocasionales ríos que desembocan en el mar.

El agua mantiene un color oscuro entre verde y marrón en la franja  costera, en tanto aguas afuera el color es azulado. Los desórdenes de las actividades del verano y de su crecimiento físico quedarán en stand by, en adelante Puémape va a requerir nuevas inversiones para retomar las aspiraciones que tenía de ser un balneario turísticamente emergente.

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