San Pedro de Lloc  |  

Guadalupe: Investigan Muerte de Recién Nacido en Hospital Lafora

Negligencia

“Lo único que quería era olvidar todo y seguir viviendo, no me interesaba hacerlo público. Solo quería olvidar. Ahora, creo que debe conocerse, encontrar justicia, y que no le ocurra nunca más a nadie”. 

Tratando de contener inútilmente las lágrimas, María Esperanza hace un recuento de la tragedia que busca no se repita con ninguna familia.

María Esperanza Carhuajulca Vásquez, de 34 años, residente en Santa Lucía, San Pedro de Lloc, perdió a su hijo el 25 de enero, en plena labor de parto. Las circunstancias que ya investiga el Ministerio Público, aún no determinan a los responsables, aunque según lo narrado por la agraviada, no debería demorar más.

Tomando valor para compartir su historia, María Esperanza narró los principales pasajes de la terrible tragedia que vivió. Cuenta que desde el inicio de la gestación, los controles fueron periódicos y normales en el Centro de Salud Materno Santa Catalina, de San Pedro de Lloc.

A dos semanas y 5 días de la fecha prevista para el alumbramiento, el 25 de enero, estando en casa, rompió fuente. Ante esta situación fue al CSM Santa Catalina acompañada de una amiga. Eran las 11.30 a.m. aproximadamente. En cuanto llegó, a las 12 del día, cuenta, que el personal que la atendió la examinó y determinó que por la posición podálica del niño, debía ser trasladada de urgencia al Hospital Tomás Lafora de Guadalupe. Así ocurrió, recuerda María Esperanza.

Poco después de la 1 de la tarde, ingresó por emergencia al hospital Minsa, de Guadalupe. Había enfermeras, pero no había anestesiólogo ni especialista. Explica María Esperanza que bajó caminando de la ambulancia a esperar atención. Esperó, en tanto las enfermeras entraban y salían buscando a la obstetra, Deysi Santa Cruz Santa Cruz. No la hallaban.  Con la paciente avanzando su labor de parto, se preguntaban si no era más conveniente referirla al Hospital Minsa de Chepén. La decisión flotaba en el aire mientras decían que no había la ambulancia del hospital Lafora para llevarla. Ante esto, María Esperanza recuerda que la enfermera del CSM Santa Catalina intervino para decirles que en la ambulancia de ese CSM podían llevarla. Luego de hacer llamadas determinaron que no era opción trasladarla a Chepén, porque supuestamente tampoco había personal especializado para atenderla. Los minutos pasaban, las enfermeras veían que la criatura debía nacer pero no era atendida. La ingresan a la sala de partos del Hospital Lafora, ahora ya con presencia de la obstetra.

Entre la confusión del personal médico, la paciente señala que escucha decir “vamos a hacer lo que se pueda”. Escucha, “ya está completa”, supone se referían a la dilatación, para que nazca el bebé. En ese momento empezó un calvario interminable. 

“A mi alrededor había varias personas, enfermeras. En un momento llegó un médico, empezaron a manipular, jalaban para allá, para acá… Yo ya no podía más. Mi hijo no nacía. Era desesperante. Vieron que no salía, me aplastaban la barriga, puja me decían y nada. Su cabecita no salía, me decían tu bebé se muere, puja. Después me dijeron tu bebé no sale. Tanto esfuerzo y finalmente nació”, narró María Esperanza.

Recuerda que antes de que nazca la criatura, escuchó al médico decir, “se nos va la paciente, se nos va”. Y continúa contando, “me pusieron oxígeno. Como no salía querían hacer cesárea y decían, pero va a ser por las puras. Luego de que nació mi bebé, yo lloraba. Pedía por mi hijo. El doctor me dijo, tu hijo está vivo, pero muy mal. Lo veía en una camita. Lo estaban tratando de reanimar, en eso veo y lo escucho quejarse al bebé. Tuve esperanza de que se recuperara”.

El terrible episodio no terminaba. María Esperanza había perdido la noción del tiempo. “Me trasladaron a un cuarto, y allí vino una persona que me dijo, el bebé está vivo, mueve su cabecita. Lo van a llevar a Trujillo allí hay especialistas”. 

Añade que su esposo se fue en la ambulancia con el bebé camino a Trujillo. Ella pensaba salir al día siguiente hacia allá para ver de cerca las atenciones que recibiría su bebé.

Sin embargo, esa misma noche, el médico que la atendió llegó a la sala de recuperación para decirle que el niño falleció camino a Trujillo. “Fue desesperante para mí. Lloraba”.

Lo que siguió fueron diligencias del Ministerio Público. La fiscal Taly Chayguaque Ventura asumió el caso y tuvo que viajar hasta en dos oportunidades el mismo día a Trujillo para las diligencias de necropsia. En un primer momento no facilitaron la historia clínica a la representante del Ministerio Público. Luego el requerimiento fue atendido.

El diagnóstico en el certificado de la necropsia señala que el recién nacido presentaba “traumatismo vertebral cérvico-dorsal grave”. El acta de levantamiento del cadáver indicaba “esquimosis en cuello, espalda, miembros superiores e inferiores. Lesión expuesta en antebrazo derecho”. La fiscalía investiga la muerte por presunta negligencia médica.

Las imágenes facilitadas por la misma familia pretenden mostrar sin lugar a dudas lo traumático que fue el nacimiento, que terminó en muerte.

María Esperanza tiene una niña de 16 años y esperaba con ilusión al varón. “Él estaba bien”, alcanza a decir con voz entrecortada. Toma aliento y reitera su pedido: “Quiero que se haga público porque queremos justicia para él. Y que esto no vuelva a pasarle a nadie.” 

El Ministerio Público sigue el caso desde el 25 de enero y ahora María Esperanza y su familia esperan resultados y sobre todo justicia.

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