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Pacasmayo: Albergue que Acoge a Menores en Abandono A Punto de Cerrar

Poder Judicial envía menores, pero albergue solo se sostiene con donaciones

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Tiene solo 8 meses de nacido y está desprotegido. Nació de un embarazo precoz y su progenitora, una adolescente, no está en condiciones de criarlo. Es un pequeño con necesidades especiales en situación de abandono. Ahora se encuentra en Lima, para tratamiento médico, pero retornará y será acogido por madres tutoras en el albergue "Casa de Paz", de Pacasmayo.

El albergue corre riesgo de cerrar sus puertas definitivamente por falta de recursos, debido a que es producto de la iniciativa privada y austera de voluntarios, que se han quedado sin fondos propios y que no reciben lo necesario a pesar de algunos grandes esfuerzos de amigos solidarios.

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A pesar de que los menores solo llegan aquí por disposición de las autoridades judiciales de varias provincias liberteñas, el albergue "Casa de Paz", de Pacasmayo, no recibe ningún recurso económico del Estado Peruano.

Casa de Paz: 33 menores

El albergue Casa de Paz que atiende a menores de edad en estado de abandono, fue fundado hace 9 años por la ciudadana norteamericana Avis Goodhart quien ahora se encuentra delicada de salud, y por lo tanto impedida de continuar su obra.

El albergue tiene sus instalaciones en un terreno de aproximadamente dos hectáreas, en el sector La Palmera, Pacasmayo.

Fue creado con visión de ser útil a su prójimo a través de una institución educativa y un albergue, ambos ligados a una Iglesia. De esa Iglesia se desligaron, según se informó.

La trabajadora social Verónica León Mostacero explica que actualmente tienen una población de 33 niños de cero a 17 años, entre hombres y mujeres. Los menores reciben atención en forma gratuita.

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Al albergue llegan menores declarados en abandono por la autoridad judicial de Pacasmayo, Chepén, Cascas, Ascope, Trujillo. Una vez aquí, el albergue asume todos sus gastos, todos.

El albergue cubre todas las necesidades básicas: alimentación, educación, salud, vivienda, vestido. Los menores llegan por disposiciones judiciales, en procesos por maltrato infantil, abandono, orfandad, extrema pobreza.

Los niños no solo son de la provincia Pacasmayo. Los envían también los juzgados de Trujillo, Chepén, Cascas, Ascope. No hay niños que ingresen directamente, todos han llegado por mandato judicial.

Se cuenta con 12 trabajadores entre administrativos y madres tutoras, se llama madres tutoras a las personas que hacen de mamá y se dedican a la atención de los niños directamente.

El personal es rentado, unos están en planillas, y otros tienen relación en virtud de un contrato.

“Todo el personal nos dedicamos a apoyarnos, trabajamos en equipo, cada quien en su especialidad, pero en equipo (...). Estamos pasando por una situación económica bastante difícil por eso estamos recurriendo al apoyo de la comunidad de Pacasmayo y sus alrededores para que se solidaricen y así cumplir con el objetivo del Albergue que es atender a las necesidades de los niños”.

— Verónica León Mostacero

La atención a los menores incluye tramitar sus documentos personales, inscribirlos y mantenerlos en el Sistema Integral de Salud (SIS), atender todos los requerimientos de su educación. Los menores estudian en instituciones del Estado, a las cuales son trasladados en movilidad de la institución tutelar, debido a la distancia de la ciudad.

“Nuestra obligación es cubrir todas sus necesidades de alimentación, vestido, vivienda, educación, salud, recreación. Por eso se requiere de bastantes recursos económicos para poder cubrir las necesidades”.

— Verónica León Mostacero

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Progenitores no los visitan

“El albergue tiene establecido un horario de visitas, dos domingos al mes. Los familiares que quieren visitarlos, van al Juzgado solicitan una autorización de permiso para visita. Algunos gestionan la autorización pero no vienen. Son niños en estado de abandono; sabemos que tienen familiares, estos tienen permiso para visitarlos pero no vienen. Si lo hacen es muy esporádicamente (...)

— Verónica León Mostacero

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En una visita sin previo aviso al albergue encontramos a una madre con su pequeña bebé de pocos meses de nacida. Ambas reciben acogida allí.

Niños y niñas, en ambientes separados, juegan inocentemente o participan en grupos de acuerdo a las actividades que les programan. Sus dormitorios están ordenados cuidadosamente; duermen en camas camarotes o simples, uno en cada colchón. Son criados con sentido de organización y para que puedan valerse por sí mismos.

Agradecen apoyo

Como siempre, allí donde el Estado no llega, el apoyo solidario de la población, y de grupo de jóvenes suple las carencias.

“Quisiera agradecer a personas que ya vienen apoyándonos con víveres para el albergue. Tenemos el caso de una asociación de jóvenes exalumnos "Una sonrisa por los niños". Ellos como alumnos no disponen de muchos recursos. Pero de acuerdo con sus posibilidades nos han apoyado. También de una señorita Cris y familia; ellos nos están apoyando con víveres; cada 15 días vienen y nos dejan víveres. Ese es el apoyo más fijo. Hay otras personas que nos apoyan de diferente manera pero a pesar de ello no es suficiente. No contamos con presupuesto estable. Por eso invocamos se sumen las autoridades”.

— Verónica León Mostacero

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