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Director : Alberto Ballena Sánchez
Jefe de Redacción : Jesús Calderón Aranda
Of. de Redacción : Jr Dos de Mayo NO 33, Pacasmayo
Impresión: : 3 Lavasa, Pacasmayo
Pacasmayo, sábado 15 de agosto de 199 .*
del pueblo.
Esto es inhumano y es reñido con los principios cris-
tianos. No ocurre sólo en nuestras provincias, sino en gran
parte del territorio nacional. Tampoco es exclusivo de los
procesos electorales municipales, se repite en los comicios
generales. Hay que denunciarlo y hay que hablar claro
porque no se debe permitir que se siga traficando con las
necesidades de un pueblo que se halla en estado de extre-
ma pobreza, en elevado porcentaje.
Tampoco es algo que se dé en forma exclusiva en estos
años, se ha dado en administraciones anteriores. Al engaño de
los castillos de fuegos artificiales, las bandas de músicos, etc.
se sumó después las donaciones de alimentos, ropa, etc.
De la noche a ta mañana nuestros pueblos se han
visto con candidatos filántropos. Pero de qué filantropía se
puede hablar cuando lo que reparten, procede de las
donaciones del Estado, de países amigos o de los propios
municipios. Eso es aprovechar de los dineros del pueblo y
ponerlos al servicio del apetito personal de unos cuantos
personajes que aspiran llegar al poder municipal o retener-
Jo en el caso de los que aspiran a la reelección. No son
todos, hay que saber diferenciar el sentido del servicio per-
manente, del oportunismo.
el hambre de la gente pudiese esperar.
conciencia electoral.
NO TRAFICAR CON
LA POBREZA .
nsistentes versiones acerca de la acumulación
de alimentos, colchones, camas, etc. en algunos
depósitos actualizan el tema del tráfico de las
donaciones para aprovechar de la pobreza y el
hambre de la gente con fines electorales. No es
la primera vez que ocurriría esto. Recuérdese que
en campañas anteriores ya se han dado esos hechos ver-
gonzosos que dicen mucho de quienes aspiran llegar a las
alcaldías. Eso revela el interés de esos ciudadanos por ac-
ceder al poder a cualquier precio, aún a costa del hambre
No podemos negar que hay autoridades que siem-
pre han estado al lado de sus clubes de madres, comités
vaso de leche, comités de progreso mientras que otros re-
tornan después de largo periodo y lo hacen para distribuir
personalmente donaciones lo que revela la bajeza de sus
espíritus, la mezquindad de sus intenciones.
Hemos condenado - y lo seguiremos haciendo- ta
política implantada a favor de tos candidatos de Vamos Ve-
cino, a quienes se les está privilegiando con tos recursos
del Estado. De la noche a la mañana llegaron oscuros per-
sonajes a “escoger” a los ciudadanos “preocupados” por el
progreso de sus comunidades y los convirtieron en los de-
positarios de maquinaria y donaciones del Estado. Perso-
najes que jamás se han caracterizado por su identificación
con las necesidades del Pueblo, hoy los tenemos como los
nuevos filántropos. Se les está dejando acumular donaciones
para repartir antes de los comicios. Como si la necesidad y
Lo propio vienen haciendo algunos alcaldes aspi-
rantes a la reelección y no vinculados al Gobierno. Almace-
nan calaminas, alimentos, para «donar» a los electores a
cambio de su voto. Esto no lo juzgarán los hombres porque
ésta es una sociedad de corrupción y de infamia, de hipo-
cresia y de verguenza, Esto debe ser juzgado por la Justicia
divina. Que el Pueblo no se siga engañando, que ño com-
prometa su voto a cambio de un pan o de una frazada. Les
corresponde por derecho y no están obligados a vender su
Correo de Salem
La Cajamarca del Señor Ravínez
Abundante y excelente es la bibliografia sobre
Lino León A raiz de “Cajamarca, la de armba y la
de abajo”, la nota que pubhque hace vanas se-
manas, he recibido cartas de decenas de lecto-
res interesados en que narre otras aventuras
del celebre mentroso contumacino, pero yo los
he remitido a la lectura de las recopilaciones
que, en épocas y estilos diferentes, hicieran
Andrés Zevallos de la Puente, Mano Flonián y
Fidel Zárate Nadie ha escnto, sin embargo, m
coleccionado las historias de don Rodolfo
Ravinez
Fallecido ha .e una década luego de
haber sido director Jel Museo de la Universi-
dad de Cajamarca y Guardián del Cuarto del
Rescate, se me anto,a que Ravinez es uno de
los más prodigiosos "narradores orales” . en-
tre los muchos que he escuchado en
Cajamarca Lo creo poraue una de sus más
frecuentes victmas fur yo
Recuerdo que to conoci cuando yo era
un joven, y cándido, penodista del diario “La
Prensa” y habia llegado en no sé que comision
a la bella crudad norteña. Al Señor Ravinez. que
tenia fama de docto, le pedi su explicación so-
bre tos fnsos que decoran el extenor de la 1gle-
sia de Belén ¿Eran acaso un simbolismo ae ta
fecunaidad aquellas señoras de cuatro senos?
-'Que simbolismo mi que ocho cuar-
tos! Me asombra que usted no haya leido en tas
cronicas que aqui cerca hay un pueblo donde
las mujeres nacian, y contnuan naciendo con
esas caracteristicas fisicas. Me parecia usted
un joven culto, pero as; son los penodistas hoy
en día
Y me prometó enviarme una coleccion
de fotografías “cientificas” en las que se veia a
estas mujeres arnmamantando a cuatro niños a
la vez Debido a sus obvias ventajas fisicas.
aquéllas se empleaban como amas de leche
“Le dana las fotos ahora si las tuviera. pero te-
ctén a fin de semana me llegarán de vuelta las
que he prestado al Natonal Geographic Maga-
zine”
? No esperé el documento gráfico para
escibtir una nota penodistica en "La Prensa”.
de la cual se hizo eco “Ultma Hora” podrán
Imaginar ustedes cuates fueron los titulares de
este vespertino populachero' Pero un año más
tarde llegué a Cajamarca de nuevo, y esta vez,
como catedrático de la universidad local, fu: pre-
sentado otra vez a don Rodolfo, quien se había
olvidado de mi cara No resistí ta tentación de
preguntarle por los famosos fmsos La respues-
ta no se hizo esperar:
- ¿Y ha creido usted que pueda haber
mujeres con cuatro senos? Eso es algo que
le conté a un idrota que vino por aqui, y luego lo
desparramó por los periódicos
Durante los dos años que trabajé en
Cajamarca, mi politica al respecto consistió en
Iimitarme a escuchar al narrador oral (eufemis-
mo par mentiroso), no desmentilo jamás, pero
tampoco apresurarme a publicar lo que me dh
jera Y por eso fue que no me incomodé en ab-
soluto y me limite a callar cuando mi cotega
por Eduardo Gonzátez Viaña (”)
Jorge Diaz Herrera me confio entusiasmado que
1D3 a viajar a un pueblo remoto de la provincia
de Celendin. acompañado de don Rodotfo, para
hacer alli el mayor descubrimento de ia inves-
Jgación tterana en nuestro tempo un original
de "Don Qujote”. que nuestro buen amigo tenia
escondido en una iglesia y que incluso conser.
vaba la firma del autor, debajo de la cual se
podia leer "Alas, el Manco de Lepanto”
Tiempo después, cuando una gripe
severa lo retuvo en casa más de dos semanas,
el fabulador me contó que habia estado en
Roma vistando a su amigo. el Papa Juan XXI
En vista de que el lider de ta iglesia lo levara a
pasear en coche descubierto, al verios pasar
los romanos se preguntaban * ¿Quién será ese
viento vestido de bianco que acompaña a don
Rodolfo Ravinez?"
En otra ocasión, declara ante un grupo
de amigos que hablaba prácticamente todos
los idiomas del mundo y que aquellos cuyo
aprendizaje le habia tomado menos tiempo eran
ei chino y el japcnes La mda estuvo, entonces
a punto de jugarle una mala pasada porque
una semana mas tarde llegó a Cajamarca la
expedion arqueciógica de Kozuo Terada, profe
sor de la unversidad de Tokio
- Les he dicho que tu puedes servirle
como intérprete- aseveró Andrés Zevallos de la
Puente por entonces drector del instituto Na-
cional de Cultura Y añadio que -Ahora mismo
estan en et hotel esperandote
Junto a Zevallos nos hallabamos el
rector de la unwersidad, el prefecto y dos cate-
dráticos de la facultad de educación Pensé que
a don Rodolfo le habia llegado la mala hora y
que iba a tner que desenmascarse Pero yo
pensaba mal
-¿Que edad promedio tenen esós se-
Mores de la espedición”
- Son bastante jóvenes Terada debe
tener 40 años Los demás son sus alumnos.
ninguno de ellos llega a los 26 o acaso 27 Te
será fácil trabajar con ellos porque son muy sim-
páticos
- Lo siento, pero no voy a poder ayu-
darlos Por se edad, ellos deben hablar el japo-
nés moderno y resulta que yo hablo el japonés
clásico
Lo he recordado porque esta tarde,
mientras visitaba en la editorial “Horizonte"a
Humberto Damonte, distabirdor de mi libro *Co-
rreo de Salem”, sonó el tmi.e de sy teléfono,
el 427-9364. y un señor que se xiéntiicó como
Lino León, de Gajamarca, le preguntó a
Humberto si era cierto que hay muchas cartaé.
del libro dedicadas a hablar de él. Después
cortó A Don Lino, quien murió hace cien eños
pero que se da tiempo para hacer estas peta-
das telefónicas, le responderé que le han con-
tado patrañas, y que en esta carta, como en
todo m íbro, y en todas lo que tedaciné en el
futuro. solamente escribo verdades. que, de tan
ciertas. rarecen mentiras .
(7 De vecaciónes en el Perí. Sue-mel
es siempre Gonzalefbwou.edu