Asumir Responsabilidad


En situaciones de crisis lo primero que se suele hacer es evitar asumir responsabilidades, buscando culpables en otro lado, sin capacidad de autocrítica. Es lo que está sucediendo con la crisis general causada por la presencia del Covid 19. Aceptemos lo que es más que evidente. Hay responsabilidades compartidas. Es lo real y palpable, aquí y en otros países del mundo, salvo excepciones muy notorias.

Comencemos por admitir la posibilidad de que la cuarentena se restablezca y se extienda por un tiempo más. Nos guste o no, el contagio es una amenaza latente, y -en estos momentos- no hay garantía de atención para los pacientes.

Dadas las condiciones, es realista considerar la probabilidad de que volvamos a cuarentena, probablemente focalizada por regiones. Indudablemente ello implicará otro duro golpe a la economía de la gran mayoría de peruanos. Ya se han vivido tres meses de negocios cerrados, millares desempleados, una economía paralizada y empujada a la recesión. Pero es el costo de tratar de salvar vidas, debido a que los sistemas de salud no tienen la capacidad para atender el contagio masivo por Covid-19

En países como Estados Unidos, México y otros, que ya habían reanudado actividades comerciales, se está planeando retomar el confinamiento. Y es que apenas levantadas la restricciones, la mayor parte de la población salió masivamente a las calles, incumpliendo las recomendaciones para evitar el contagio. El número de infectados se duplica día a día. Irresponsables están exponiendo al contagio obligatorio a sus pequeños hijos de 3 o 5 años, en la creencia de que así se inmunizan.

La vacuna es todavía improbable pese a algunos anuncios auspiciosos que ojalá sean certeros. En el Perú no se puede culpar exclusivamente al Gobierno Nacional de la situación que vivimos. Hemos heredado una crisis de infraestructura sanitaria, muy ligada a la corrupción.

A ello se ha sumado que la mayoría de gobiernos regionales y municipales ha incumplido con sus obligaciones para enfrentar efectivamente la pandemia. A la incompetencia, hay que sumar la guerra de figuretismo de alcaldes, regidores y gobernadores. Cada quien se disparó por su lado con criterio de clientelismo político. Algunos han aprovechado para robar a costa de las extraordinarias partidas económicas que han recibido para atender a los más necesitados. Así, la ayuda y el dinero han ido a parar a las cajas de corruptos.

Hoy estamos pagando las consecuencias de todo ello.

En lo que nos concierne a los ciudadanos, debemos preguntarnos, si hemos cumplido con la recomendación de no salir de casa. Recordar que aún estamos a tiempo, rectificar y cuidarnos.

Voz de

Ciudadano Pacasmayo